Aluvión de renuncias de ministros “cristinistas”: ¿Lo dejan solo a Alberto?

Gobierno que pierde, renuncias cantadas. Esa pareciera ser la máxima luego de los resultados electorales del último domingo. Como ocurrió en comicios legislativos anteriores, se esperaban renuncias en el gabinete de Alberto Fernández.

Es más, distintos funcionarios vinculados a Cristina Fernández expresaron en forma pública la necesidad de cambios en los colaboradores del presidente para dar señales de reajustes de cara a noviembre para tratar de revertir el desastroso resultado de las PASO.

Los mensajes pedían la cabeza de hombres cercanos a Alberto, como el jefe de Gabinete Santiago Cafiero o el titular de Economía, Martín Guzmán. Pero, el primer mandatario permaneció inmutable.

La amenaza de salida inminente también provenía del sector liderado por Sergio Massa, quien también pedía cambios tras la caída del domingo en las urnas. El hombre de Tigre mantenía una reunión con funcionarios que le responden.

La tensión con el sector del kirchnerismo más duro fue más que evidente. Y llegó el aluvión de renuncias de ministros y otros funcionarios vinculados con Cristina.

El nombre más resonante es el del ministro del Interior Wado de Pedro, quien puso a disposición su renuncia de manera escrita. Otros, en tanto, lo hicieron de manera oral.

También presentaron su renuncia los ministros de Justicia Martín Soria; de Ciencia, Roberto Salvarezza; de Ambiente, Juan Cabandié; de Cultura, Tristán Bauer; y de Desarrollo Territorial, Jorge Ferraresi.

En el mismo sentido, se pronunciaron Jaime Percik, viceministro de Educación; Fernanda Raverta, titular de Anses; Paula Español, secretaria de Comercio; Luana Volnovich, titular del Pami; Martín Sabatella, presidente del ACUMAR; Victoria Donda, titular del Inadi; Pablo Ceriani, presidente de Aerolíneas Argentinas.

Wado de Pedro encabezó el pedido de renuncia a Alberto. La crisis en el gobierno ya es una fractura expuesta.

Punto de quiebre

Claro que este intento de éxodo masivo puede ser leído como un mero trámite o un asunto formal en el marco de una derrota electoral, pero también señala las fisuras internas en la fuerza política en el poder.

Otros funcionarios o legisladores intentaron bajar el voltaje de esta decisión en conjunto, pero se sabe que las iniciativas políticas no admiten una sola lectura.  

Es más, la ola de pedidos de baja sorprendió no solo a los propios integrantes del gobierno, también causó asombro en sectores de la oposición, quienes reaccionaron de diferentes maneras.

La postura más extrema es la Elisa Carrió, quien habló de intento de “golpe de Estado”. “El intento de vaciar a un Presidente por parte de un vice es algo que los franceses llaman golpe de estado. Ya lo hicieron varios”, señaló Carrió, recordando la renuncia de Carlos “Chacho” Álvarez y el mayor debilitamiento del entonces presidente Fernando de la Rúa.

Como sea, la tensa situación dispara un sinnúmero de interrogantes y siembra incertidumbre respecto de la continuidad del gobierno de Fernández. No es lo mismo caminar un trayecto plagado de obstáculos con el respaldo necesario que hacerlo en un contexto de crisis en los frentes externo e interno.

La situación de debilidad de Alberto es un hecho. Y deja la salida abierta a una crisis institucional que puede tener derivaciones inesperadas.

Habrá que ver cómo sale el Presidente de esta parada que le ha resultado esquiva. Más por el desaire de la lucha interna comandada desde el sillón de la vicepresidencia, que por el vendaval de votos en contrario que cosechó el domingo pasado.

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