Bendita tu luz: La electricidad en Villa María, de los viejos faroles a las luces led

Escribe Julio Alberto Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

En Argentina el servicio eléctrico se instaló luego de un proceso que pasó por distintas etapas. En la primera (1900-1920), se asistió a la radicación de empresas subsidiarias de compañías extranjeras de gran poder económico y tecnológico, como la “CATE”, filial de la “AEG” de Alemania, y la “CIAE”, filial de la “MOTORS COLUMBUS”, de capitales suizos.

Las concesiones que se otorgaron y se pusieron en vigencia determinaron que esta cuestión quedara sometida a la disposición de las empresas privadas y extranjeras.

En poder de monopolios

Resultaría muy simplista imputar a una sola causa dicho proceso; más bien, fueron varias las que actuaron en forma simultánea. El gran poder económico de esas compañías, sumado a la sagacidad y astucia de sus representantes, la ausencia planificada del Estado, la incapacidad de prever conflictos futuros y la adhesión a las teorías liberales sobre el progreso y el bienestar, dieron como resultado que ese esencial servicio cayera en poder de monopolios y fuera, además, deficiente, actuando exclusivamente según sus conveniencias e intereses.

En la segunda etapa (1920-1945) hizo su aparición “SOFINA”, de origen belga, un holding financiero, la que comenzó a operar en la Argentina a través de la “CHADE”, previa compra de la “CATE”.

Por su parte, hacia mediados de la década de 1920, se instaló en el país la subsidiaria “AFPC”, del holding “EBASCO” de los Estados Unidos, con la que llegaron a un acuerdo y se repartieron el país, hegemónicamente, en zonas.

“SOFINA”, “EBASCO” y “MOTOR COLUMBUS” se caracterizaron por su dirección centralizada, una estrategia global de funcionamiento, y su gran poder económico manifestado, entre otros aspectos, por la influencia que ejercieron sobre los gobiernos de los países donde actuaban, y que en la Argentina fue determinante de su historia política y económica.

El poder ejercido por la “CADE”, “ANSEC” y “CIAE” se basó en el control de un recurso estratégico imprescindible para el desarrollo social y los emprendimientos económicos e industriales. Al tener el control monopólico, dirigieron las condiciones que respondían a sus intereses,  por la coacción, el soborno generalizado a políticos y funcionarios de distintos gobiernos, a nivel nacional y provincial, el control de la prensapara manipular noticias y comentarios afines a sus objetivos, y la incorporación en los directorios de sus empresas de notorias figuras de los ámbitosempresarios yuniversitarios locales, logrando un margen de influencia muy amplia para realizar sus negocios.

Los primeros faroles

El extinto escritor Don Bernardino Calvo, en su  libro “Historia de Villa María”, (pag.81/82-cap. 15) dice que: “…El primer servicio regular de alumbrado público en nuestra villa,  se instaló hacia 1884, con cuarenta faroles que funcionaban a kerosene, en el micro centro, y doce en la plaza del “Este” (Rivadavia), elementos  adquiridos en Rosario y que  se colgaban en el frente de las casas y/o  postes… Tiempo después se iluminaron las plazas del Sur (San Martín) y del Norte (Centenario) y los que estaban en la plaza del Este fueron reemplazados por faroles alimentados con alcohol.

A fines del siglo diecinueve existían expectativas para incorporar la energía eléctrica, intento que se vio postergado por los sectores mas retrógrados de la clase dirigente, que asustaban a la población, manifestando que “la electricidad es un peligro para personas y bienes”, aduciendo, también, que aumentarían los impuestos….

En 1904 el ingeniero Carlos Beyer ofreció a la Municipalidad el servicio de unos capitalistas de Buenos Aires que deseaban instalar una usina, utilizando la potencia del Río Tercero, para proveer de energía eléctrica, y fuerza para mover un tranvía que comunicara a las dos villas y los puntos más importantes de los suburbios.

Decían esos empresarios que el 25 de octubre de 1905, ya habían realizado las gestiones pertinentes, ante las autoridades provinciales y nacionales para desarrollar este proyecto, que rápidamente pasó al olvido.

Corría el año 1906 y la inquietud por lograr tal servicio público, hizo que se realizaran varias gestiones, que llevaron a las autoridades a mantener tratativas con la “South American General Electric Supply Co”, sucursal en Buenos Aires de la “General Electric Company”, con sede central en Nueva York.

El 3 de octubre de ese año el intendente Felipe Poretti recibió información desde la legislatura de la ciudad de Córdoba, mediante la que le comunicaban que una comisión estaba estudiando el asunto luz y fuerza para Villa María.

En forma paralela, entre 1907 y 1908, se presentaron para dotar a la ciudad de tal servicio, el señor Federico Stock, la “Compañía La Teutona”, y los empresarios locales, señores “Bermúdez y Figueroa”, que ganaron la licitación en el año 1908, y que se anuló por el cambio de autoridades municipales.

Alumbrado eléctrico

En ese momento aparecieron otros interesados, como la “Silvestre Ramonda y Cía” y Aparicio González, quien ofrecía alumbrado eléctrico, haciendo funcionar generadores con “alcohol carburado” como combustible.

Finalmente, el 29 de setiembre de 1908 el Concejo Deliberante ratificó la concesión a favor de la firma local “Bermúdez y Figueroa”, que empezó a funcionar en Avenida Sabattini al 580, con una máquina a vapor “Sulzer”, de 250 HP, de 220 voltios de corriente continua. Atendían la planta el jefe de máquinas, don Santos Parmegiani, dos guardamáquinas, dos foguistas, un peón y tres electricistas, contando con 82 abonados servidos por 1800 metros de red simple.

La empresa fue autorizada, en forma gratuita, a fijar postes, cables, etc. en calles y subsuelos, según resolución del 9 de agosto de 1909, y a instalar, como servicio particular, una usina de luz y fuerza, la que se inauguró el 12 de diciembre de 1910 para el primer servicio domiciliario, mientras se mantenía aún, en la vía pública, el alumbrado con faroles a kerosene, que se empezó a reemplazar por el nuevo sistema el día 1 de julio de 1911.

Pero a los pocos días, el 1 de agosto, la firma villamariense transfirió la concesión a la “Compañía Franco Argentina de Electricidad”, que empezó a modernizar el sistema, instalando otra máquina a vapor, dado que había una mayor demanda de las industrias de la ciudad, entre ellas la citada ex concesionaria, el “Molino Frossi” (luego Fénix) y nuevos pequeños talleres”.

Corriente las 24 horas

Continúa contando Calvo: “A principios de 1913 se hizo cargo la “Compañía Anglo Argentina de  Electricidad”, que aumentó la potencia de la planta con tres motores “Linke Hoffman”, uno de 350 HP, y dos de 500 HP, empezando a proveer corriente durante las 24 horas, que se extendía dentro de los cuatro bulevares, y en el microcentro alcanzaba hasta la calle Salta, cerca de las vías férreas, cubría toda la calle Corrientes hasta el puente, y se extendía por calles Belgrano, Mendoza y boulevard España.

Ese servicio poseía serias deficiencias lo que provocaba las constantes quejas de la municipalidad, que designó un encargado de vigilancia para que anotara hora y lugar donde se producían los cortes de alumbrado público, por lo que la empresa se vio obligada a instalar una “Oficina de Quejas”.

El contrato establecía que la “CAAE” cobraría por cada lámpara de alumbrado público de 250 a 400 watts, la suma de m$n 28 por mes… En cuanto al consumo particular, cuando el mínimo mensual no bajaba de los 2 kilowats, por cada lámpara de 16 bujías, la tarifa era 16 pesos oro sellado, por kilowats/hora; cuando el número de lámparas no excedía de dos, por cada una de 16 bujías, m$n 3.70; de 25 bujías, m$n4 y de 32 bujías. m$n 5.

En el año 1918 el aspecto de la ciudad sufrió una transformación muy interesante al realizarse el cambio de las voluminosas lámparas de arco voltaico por las modernas lámparas incandescentes, y dos años más tarde el alumbrado público contaba con un total de 100 focos, que en los barrios estaban colocados cada dos o tres esquinas”.

Para otras localidades

De acuerdo con la misma fuente: “En el año 1931  la “Compañía Central Argentina de Electricidad S.A” (C.C.A.E.), que pertenecía al grupo financiero “ANSEC”, a la vez subsidiaria del holding “The Electric Bond and Share Company”, se hizo cargo del suministro de electricidad e instaló en la nueva planta de Las Playas, dos nuevos motores  alemanes “Krupp”, de 4.500 HP, cada uno, a dos tiempos, de 8 cilindros, 125 rev/min., que accionaban  dos alternadores, produciendo casi 8000 KW, en total 13.800 voltios.

Cada generador pesaba 61.000 kilos y su diámetro era de 8 metros, pudiendo así suministrar corriente alternada de 220/380 voltios, alimentando también a usinas de varias localidades. Estos motores fueron considerados como los dos “Diesel Generadores más Grandes de América del Sud”.

Personal jerárquico y administrativo, ingenieros y obreros de la ex Compañía Central Argentina de Electricidad (C.C.A.E.) cuando se inauguró el nuevo generador en la Usina Las Playas, que, imponente, se ve detrás. Año 1940.

Museo eléctrico

Cuando en la planta “Estación Transformadora Las Playas de la EPEC” se estaba dando forma a un museo relacionado con la historia de la electricidad en el ámbito local, se entrevistó al señor Sergio Bencivenga, Jefe de Turno, con quien observamos un “Tablero de Prueba del Taller Eléctrico” que data del año 1940, donde se aprecian los detalles de algunos de los aparatos usados por aquella época.

El “niño mimado” de este minimuseo es el “Micrómetro para medir diámetro de los ejes de los Motores Krupp”, también de procedencia alemana y del mismo año, que tiene un valor histórico incalculable, y que en la foto aparece junto con el comparador que se usaba cuando se reparaban los motores, para alinear los ejes de bancada.

También vemos una herramienta, llamada “Llave de Golpe”, pues como su nombre lo indica, se golpeaba con una maza para poder aflojar las tuercas de los motores”.

La “usina”de Las Playas, hoy a cargo de EPEC.

El inmenso galpón donde funcionaban esos grandes generadores, exteriormente está igual, como cuando se inauguró, y en su parte interior se pueden observar herramientas y vehículos que se usan para mantenimiento, pero, así, casi vacío, de una significativa altura, tan inmenso espacio,  nos parece escuchar el ruido de esos inmensos motores, o ver a  los obreros trajinando de acá para allá, sacando tuercas, ajustando bulones con el bullicio propio de un lugar de trabajo, que producía energía para el progreso.

Hacia el año 1951, la maquinaria del edificio de la calle Sabattini fue retirada, quedando ese amplio espacio como depósito para la sección Almacenes.

Luego la “Empresa Provincial de Energía de Córdoba”, creada por Ley N° 4.358 del 31 de diciembre de 1952, se fue haciendo cargo de los servicios en nuestra provincia con sus usinas generadoras, y, además, está integrada al “Sistema Eléctrico Interconectado Nacional”.

Con el tiempo apareció la tecnología led y también llegó a parte del alumbrado público. Pero, esa ya es otra historia. Y parte del futuro inmediato que se avecina.

Otras fuentes: Página Web “La Historia de la Electricidad en Argentina”.

Colaboró el señor Julián Bencivenga.

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