CFK por la perpetuidad del poder, la oposición por un Frente Amplio

Argentina's President Cristina Fernandez waves to photographers as she arrives for the Mercosur trade bloc summit in Montevideo, Uruguay, Friday, July 12, 2013. Paraguay is expected to be readmitted into the bloc after member nations suspended its membership last year for having impeached and ousted President Fernando Lugo. (AP Photo/Matilde Campodonico)

Asegurar que el 24 de octubre, u otra fecha cercana, habrá elecciones intermedias para senadores y diputados, por el momento suena más a un anhelo que a una realidad. Nada dice el gobierno, ni quienes co-conducen como lo es CFK y sus incondicionales voceros, todos prefieren evadir el tema comicios y fechas posibles.

Escribe: Miguel Andreis

En esta oportunidad, sufragar encerraría una connotación de sustantiva trascendencia para el sistema democrático. Tal puesta en escena indicaría que, para el gobierno de Alberto Fernández, pero especialmente para su vicepresidente, un triunfo en las urnas les estaría dando una perspectiva de objetivos que, a pesar de todas las vejaciones que hicieron al sistema constitucional y especialmente a la Justicia, hasta el momento no han logrado el objetivo de entera sumisión ciudadana.

La trama que elaboran es simple, sumar en ambas Cámaras muchos más brazos levantados para que la “escribanía” les permita dar más pistas al autoritarismo que los define. Un veredicto favorable les allanaría el camino en lo político, económico y social. Muy especialmente a la impunidad de corrupción.  

Un hipotético triunfo, difícil y complicado, les sacaría un enorme peso a la expresidenta y sus hijos, como es el borrarle la exponencial cantidad de causas que, por el momento y a pesar de su constante presión, la tienen adherida a un futuro incierto que la sumerge en una constante exasperación.

Caída libre para AF

En las mediciones anticipadas que nos muestran algunas consultoras, Alberto Fernández viene en franca picada en cuanto a su popularidad: el encuestador Jacobi, por ejemplo, apenas le da (generosamente) un 30%.

Cristina por su parte, expondría un 52% de imagen negativa. La matemática da cuenta de que sus fuerzas, léase kirchnerismo-cristinismo, con muy escasas variantes, ronda el 30%. Y no más. No alcanzaría para inflar ambos recintos.

Dentro el circuito de las versiones, no faltan quienes apuntan que, con guarismos adversos, usarían la pandemia como un argumento para frenar las elecciones, apelando al no amuchamiento y el distanciamiento.

La nueva agenda política de Alberto Fernández: apoyo de Massa, monitoreo de Cristina  Kirchner y pedidos de la oposición - Infobae
Alberto viene en baja en materia de popularidad según algunas encuestas.

Frente a este panorama vale preguntarse: ¿La oposición trabaja en función de la estrategia que ya comienza a observarse?  Parece que sí, estarían promoviendo un camino de unidad. Cada quien desde una trinchera con colores propios.

La confluencia de los disidentes se podría transformar en un hecho concreto, en cuanto a homogenizar una fuerza que frene a un proceso que vuelve presumible una detonación social.

Nueva Coalición

Lo que se conoce es que existen dirigentes que salieron a la “caza” de aliados para la nueva coalición. Por un lado, entre los armadores se cuenta a Miguel Ángel Pichetto, quien salió a dialogar con compañeros peronistas no kirchnerista y menos aún cristinistas.

Esa fuerza incipiente ya tiene nombre: Alianza Republicana. Ramón Puerta, por su parte, activa la misma tarea en otras geografías. Ambos dicen que les va mucho mejor de lo que infirieron en primer momento.

En el mismo tono explican que no se puede dejar pasar esta oportunidad, Argentina precisa de un cambio completo o, el destino de nuestro país debe ser inexorable, de lo contrario -repiten- se volverá a recorrer viejos caminos de confrontaciones sangrientas.

“Vamos por todas las bancas que podamos. Es un compromiso de todos los argentinos…”, tienen como premisa.

En este formato en construcción de una nueva fuerza, todo se pergeñó con dirigentes de la Coalición Cívica, PRO, UCR, y los citados peronistas no K y, afirman que se sumarían algunos liberales que en los pasados comicios prefirieron dividir las aguas todo lo máximo posible, y terminaron siendo funcionales al triunfo de los Fernández.

Macri, de ser el líder se convirtió en duda. No lo quieren, aunque no lo digan públicamente. En esa vertiente, la de sumar voluntades avanzan Lilita Carrió, Mario Negri; María Eugenia Vidal; Larreta, Martín Lousteau, Facundo Manes… etc. 

Tanto Sergio Massa como Roberto Lavagna, quienes hicieron sus aportes de sufragios a los Fernández, saben que han perdido buena parte de sus convocatorias. Jugaron con el fantasma de la decepción y este los mordió…

El punto de confluencia retórico sostiene que, si no se logra una unidad fuerte y efectiva, no se logrará frenar el máximo objetivo de CFK, reformar la Constitución y de esa manera abrir la picada para su perpetuidad en el poder, de paso, con el poder Legislativo en sus manos, empujar al abismo a aquellos jueces que no le son afines.  

La idea en curso de la oposición aparece como interesante, lo trascendente sería saber si a la hora de establecer prioridades, están dispuestos a hacer un paso al costado y dejar de pensar en sí mismos. Es el protocolo imprescindible de las exigencias históricas. Hay demasiadas miserias en la política nacional como para que el optimismo nos invada absolutamente.

Estamos ante un nuevo desafío que generará las expectativas colectivas de transitar el camino de recuperación de la república…

Faltan no solamente 9 meses… sino también que demuestren la maduración y conciencia de patria. No será fácil, claro que tampoco imposible.  

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