Cómo es vivir bajo tierra: El insólito pueblo subterráneo

Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

En Australia existe un pueblecito llamado Coober Pedy, a 850 kilómetros al norte de Adelaida o a 690 al sur de Alice Springs, que a simple vista parece un asentamiento minero como cualquier otro. Mucho polvo rojizo, mucho calor, la nada más absoluta hasta donde alcanza la vista. 

Quizás llame la atención el campo de golf sin césped, pura tierra seca, que sólo se utiliza por la noche a fin de evitar las tórridas temperaturas y que se juega con pelotas incandescentes para poder localizarlas en la oscuridad. Todo un espectáculo… Pero lo cierto es que lo más interesante del pueblo no está en su superficie, sino bajo tierra.

Debido a las duras condiciones climatológicas de Australia, 48 grados centígrados en verano, los trabajadores de esas minas de ópalo optaron por un sistema radical a la hora de radicarse con su familia: vivir bajo tierra.

De esta forma, todas y cada una de las residencias de los habitantes de Coober Pedy, incluidas las iglesias, los hoteles, los restaurantes, los comercios o las galerías de arte, están en el subsuelo, lejos de los ardientes rayos del sol, algo así como aquellos habitáculos que la familia Skywalker tenía en el planeta Tatooine, en la película “Star Wars”. No en vano, Coober Pedy es un anglicismo del nombre indígena “Kupa Piti”, que significa “hombre blanco en un agujero”.

El calor insoportable del desierto convirtió a este lugar en una comunidad subterránea.

El ópalo

La mitad de los habitantes de Coober Pedy, gran parte de ellos aborígenes, viven en casas excavadas bajo tierra, llamadas dugouts. Lo hacen desde 1915, cuando allí se encontró un gigantesco ópalo, lo que originó la “Fiebre del Ópalo” (una de las piedras semipreciosas más valoradas del mundo), parecida a la “Fiebre del Oro” acaecida en California en 1849.

Por ese ópalo, llegaron hasta esas remotas tierras inmigrantes de todos los puntos del planeta, pero sobre todo de procedencia eslava, como yugoslavos y serbios, que fueron los primeros en vivir bajo tierra aprovechando los túneles existentes, una técnica que habían heredado de unos soldados australianos veteranos de la Primera Guerra Mundial, expertos en trincheras, que en 1918 se refugiaron, buscando ópalos, lejos del intenso calor.

Los serbios también fueron los responsables de construir la primera Iglesia Serbia subterránea con paredes de tierra compacta, que sería la primera de muchas iglesias subterráneas que construirían los mineros que practicaban diferentes religiones. Este detalle multicultural también se puede apreciar en el acento australiano de sus habitantes, que muy pocos lo poseen.

Subterráneo multinacional

Desde entonces, como topos humanoides procedentes de hasta 45 nacionalidades distintas, fueron construyendo una ciudad bajo la superficie de la tierra que se mantenían frescas en los días más calurosos y que no tenían nada que envidiar a una casa corriente, con luz eléctrica y aire acondicionado incluidos.

No es extraña esta invasión de buscadores de fortunas: se decía que trabajar aquí por unos años solía traducirse luego en una riqueza suficiente como para retirarse de por vida a cualquier lugar del mundo.

Actualmente, la extracción de ópalo está en manos de grandes empresas, que usan máquinas de extracción, pero lo mismo continúan viviendo muchos mineros que buscan en solitario sus propios ópalos usando las técnicas más tradicionales.

Aún hay cazadores de fortunas que buscan ópalo de manera tradicional.

Pozos mineros

Una mirada aérea al lugar permite adivinar que, bajo las numerosas montañas de tierra que se observan, hay innumerables pozos mineros: Más de 300.000. En el censo de 2006, Coober Pedy tenía una población de 1.916 habitantes (1.084 hombres y 832 mujeres).

Coober Pedy entra en la misma categoría de ciudades como las que se ubican en Nuevo México o Capadocia, las llamadas construcciones trogloditas. Pero, desde 1987, cuando llegó la Autopista Stuart, el lugar se ha convertido en un punto turístico bastante importante.

De modo que, si nos apetece visitar este pueblo subterráneo, tendremos la oportunidad de dormir en el único hotel del mundo que está bajo tierra, el Desert Cava Hotel, con aire Ikea, que dispone de gimnasio, sauna, restaurante italiano, bodega, tienda souvenirs y taller de ópalos.

Si en vez de comprar el ópalo, queremos obtenerlo por nuestros propios medios, el hotel organiza excursiones para excavar en las minas en busca de la propia piedra de ópalo. Para vivir esta pequeña aventura, el hotel también surtirá de pico, pala y un permiso para cavar.

Coober Pedy también ha servido de escenario para muchas películas, como Mad Max, más allá de la Cúpula del Trueno, protagonizada por Mel Gibson y Tina Turner, y Planeta Rojo (sin duda se parece a Marte, con sus propios colonizadores), Pitch Black o Priscilla, reina del desierto.

FUENTE: https//www.xatakaciencia-gente que vive bajo tierra.

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