¿Cómo es vivir en Dinamarca? La experiencia de Melisa y Federico en ese destino exótico

Melisa y Federico tienen su casa en Anisacate, cerca de Alta Gracia, pero desde fines de agosto emprendieron viaje rumbo a Aarhus, Dinamarca, ubicada a 12.555 kilómetros de la Argentina. Fueron en busca de conocer y vivir otras experiencias culturales.

Escribe: Carolina Durand

Melisa Antúnez (30) y Federico Kimmel (32) proyectaron este viaje en el 2019, luego de casarse y viajar a Jujuy. Allí, mientras disfrutaban su luna de miel, se encontraron con una pareja suiza, que les habló sobre su largo viaje por Latinoamérica y que, si en algún momento viajaban a su país, tendrían las puertas abiertas.

A raíz de ese viaje, la inquietud de conocer otros países fue un tema de reiteradas conversaciones de la pareja hasta que Melisa, se enteró de las visas Working Holiday,un permiso de residencia que permite a los viajeros obtener empleo en el país que emite la visa, para complementar sus fondos de viaje.

EL REGIONAL Diario Digital dialogó con los jóvenes sobre su experiencia en las lejanas tierras del norte europeo. Melisa vivió algunos años en Villa María, donde trabajó y estudió.

Meli y Fede junto con sus compañeros de casa en Dinamarca.

¿Por qué decidieron viajar a Dinamarca? ¿Cómo se enteraron de la posibilidad y que ocurrió desde los inicios de los trámites hasta el momento de emigrar del país?

Melisa: “Decidimos viajar porque siempre estuvo presente en nuestros proyectos. Una amiga nos comenta sobre la ‘working holiday’ que otorga el estado, y en ese momento, había 15 destinos con este programa. Un amigo, nos prestó el dinero y ese fue el click para avanzar, y saber que la diferencia económica que se gana es mucha y por eso teníamos la certeza de poder juntar ese dinero para devolverlo, juntar para nosotros e incluso para seguir viajando. 

A partir de allí, juntamos la papelería, aplicamos en septiembre del 2019 y en marzo del 2020 nos dan el Ok, pero una semana después, se canceló por la pandemia y terminamos viajando el 23 agosto, en vuelos repatriados a España, pasamos por Londres y aterrizamos en Aarhus, una ciudad danesa situada en la costa oriental de la península de Jutlandia”.

¿Qué expectativas tenían con este viaje, el lugar, la gente, la cultura?

Melisa: “Teníamos muy poco inglés, en dos semanas cuando nos dieron el Ok para viajar, fue armar bolsos, practicar algo de inglés, pensar cómo comunicarnos en las escalas, en Dinamarca al llegar, pero pudimos hacerlo sin padecerlo. No hablar danés ni inglés al 100% lo complica un poco, pero pudimos sobrellevarla”.

“Mis expectativas van bien, la gente, las costumbres, son muy diferentes y algunas te descolocan, pero solo porque es diferente. Me cuesta acostumbrarme al clima, acá es otoño, son las 17 horas y es de noche, y en invierno, a las 15 ya estará oscuro, pero es solo falta de costumbre. En Anisacate, el sol, el calor, los días largos con sus atardeceres, las montañas, era mi vista todos los días”. 

Federico: “En un principio, no tenía muchas expectativas con este viaje, solo quería conocer otra cultura, otros paisajes, aprender otro idioma, vivir otras experiencias culturales y laborales; el lugar es hermoso, pero, creo que no viviría para siempre en este lugar.

Nos cuesta adaptarnos al idioma, no tenemos inglés fluido, pero la llevamos bien, y convivimos con amigos que hemos conocido aquí donde vivimos, que nos dan una mano enorme”.

¿Costó adaptarse? ¿Dónde se alojan, con quiénes? ¿Han conseguido trabajo?

Melisa: “Vivimos en una casa que se alquila con habitaciones, y compartimos cocina y baño, y el resto de las instalaciones, con una chica de Buenos Aires, dos de Rosario y uno de Siria. Y más allá que toda convivencia tiene sus desencuentros, nos hemos adaptado todos muy bien.

Actualmente, yo me encuentro limpiando casas, el trabajo se consigue a través de una aplicación, tengo clientes fijos, donde todos son muy ambles y cordiales. Y Fede está de lavacopas en un restaurante los fines de semana, y en la semana, hace jardinería”.

Los dos cordobeses remarcan las diferencias entre Argentina y Dinamarca. El clima y el paisaje, entre ellas.

¿Notás alguna similitud en algún aspecto con Argentina? (Gente, cultura, economía, normas, costumbres)

Melisa: “Similitud con Argentina hasta ahora no veo ninguna respecto a la gente. Acá son muy amables, son pacientes, no viven apurados, la estabilidad economía, en seguridad, vivienda, educación, es notable.

Ellos son muy responsables, respetan las normas a rajatabla, no cruzan por cualquier parte la calle, respetan los semáforos esperando cada uno su turno para cruzar, le dan prioridad al peatón. El país está preparado para la circulación masiva de bicicleta sin que ello cause congestión ni problemas en el tránsito.

Me cuesta mucho acostumbrarme a que la seguridad funciona. Podés circular caminando, o en bici a las 3 de la mañana y no hay peligro. Cada tanto puede haber un hecho y eso convulsiona a la sociedad, porque el sistema realmente funciona y la seguridad existe. La policía te frena si no tenés las luces de la bicicleta prendidas; en el colectivo si no sacaste el pasaje, cuando suben los inspectores te cobran una multa de $750 coronas, que equivale a casi $10.000. Todos hacen lo que tienen que hacer, por eso funciona”.

“Y la gente, mi sensación, es demasiado fría. Si bien son atentos, pero en la calle nadie saluda ni frena a charlar con un vecino. Si te ven mal, nadie se acerca, y eso en Argentina es muy raro que suceda”.

¿Cuánto tiempo estarán allá y cuál es el objetivo principal del viaje?

Melisa: “Actualmente, estoy tramitando la ciudadanía italiana; el objetivo era viajar, ahorrar y seguir viajando con los ahorros durante cada estadía en cada país. Una gestora me va a realizar la ciudadanía italiana, para poder circular tranquilos, con más tiempo, de manera legal, movernos, aprender inglés para comunicarnos y conocer todo lo que más se pueda”.

La seguridad, la salud, las políticas públicas, ¿qué opinión tienen al respecto de lo que han visto, escuchado o conocido hasta el momento?

Melisa: “Acostumbrada a la Argentina, acá no hay inflación anual. En 3 meses el mismo champú, lo pagué lo mismo en los mismos negocios. Pero eso se debe a que te descuentan un 37% de impuesto de tu salario, a todos por igual. Todos pagan, y eso se ve invertido en educación, seguridad, políticas públicas y realmente las ves.

En materia de salud, cuando ingresas al país, te dan una tarjeta amarilla para salud, igual que a los daneses. Pedís turno por teléfono, el mismo médico te revisa, te extrae sangre, te hace placas, lo que necesites y solo te hace estudios extras, si realmente ve que es necesario.

Si querés hacerte una radiografía ‘por las dudas’, esa si debés pagarla particular, ya que el estado administra y no desperdicia nada. Y si necesitás medicación, te la cargan en la misma tarjeta, que es la que presentás en la farmacia. Toda tu ficha médica está inserta en esa tarjeta.

La cuarentena en Dinamarca no fue obligatoria, se nos recomendó tener conciencia social, mantener distancia, se hizo mucha prevención,  y no hubo gente en las calles. Las normas se acatan en beneficio de todos y por eso el sistema funciona. No hay perros deambulando por las calles, y los pocos que ves, van con la correa y los tienen que tener muy cuidados y ser muy responsables, como con un niño. Los collares tienen luces, para la noche, los llevan a defecar en lugares especiales y cada uno lleva su propia bolsa para juntar”. 

Federico: “Políticamente nada que ver Argentina y Dinamarca, el sistema público funciona porque todos pagan. El de salud es muy óptimo. Acá todos pagan impuestos, ninguno queda exento, y eso es porque la gran mayoría trabaja en blanco y su condición aboral es estable.  

Dinamarca no tiene recursos propios, solo los vientos, sus tierras son estériles, y es por eso que los pocos recursos que tienen, los administran de manera excepcional. Con la cantidad de recursos que tiene Argentina, si fuera gobernada por una mente danesa, en 5 años seríamos potencia mundial. La plata del estado no se gasta de manera innecesaria, administran centavo por centavo.

Las políticas son claras y la gente hace caso. Confían en sus gobernantes. Con el tema vacunación, aún no es una ley impuesta, pero van a decretar que deben aplicársela y lo van a hacer”.

Fede y Meli extrañan la solidaridad y la amistad argentina. Los daneses son más fríos, remarcan.

¿Qué es lo que más le gusta, hasta el momento, de Dinamarca; y qué es lo que más extrañan de Argentina? (Excluyendo los afectos)

Melisa: “Extraño mucho ‘el saludo argentino’, salir y hablar con la gente, extraño mis cosas personales y habituales; sentir el sol todos los días, el clima acá es totalmente diferente. Extraño las panaderías, los criollitos y las facturas con dulce de leche, el queso cremoso; esto en Dinamarca no existe. Cosas que son tan cotidianas y que acá notás que no tienen un lugar en las góndolas.

“Nosotros nos organizamos con los compañeros de casa, y a la comida la extraemos de unos ‘tachos’, donde se tira absolutamente de todo, desde comida, hasta pack de cervezas y gaseosas sin abrir. No son tachos de basura, sino que los daneses son muy consumistas, y si un pack tiene abollada una lata, la tiran, así con todo”.

“Son como góndolas con mercadería que tiene alguna falla. Por una manzana o cebolla machucada, tiran la bolsa completa. Cosas de limpieza, gorros, guantes, cancanes, cuadernos, sillones, escritorios, todo lo que encontrás un súper mercado, acá lo tenés en esas especies de tachos para que la gente se lo lleve.

Incluso, hay lugares de reciclajes, de acceso gratuito, donde refaccionan todo, desde tv hasta electrodomésticos, muebles: lo ponen el funcionamiento para que la gente lo busque y se lo lleve. Me conseguí patines, macetas, bolsos, cafetera, plancha y hay lo que necesites, lo buscás y te lo llevás.  También reciclan algunas latas y botellas, las llevás al súper y te pagan una corona por lata o botella.

Pero de este país, me encanta el silencio y los bosques. Las casas no tienen rejas, tienen cercos con plantas, enredaderas, ligustrinas, hay árboles por todos lados, y se vive con mucha tranquilidad. Cuando llegamos, no teníamos trabajos fijos, más que nuestros ahorros iniciales, y no era un dolor de cabeza el dinero, porque acá, pagas el alquiler, y el resto conseguís. Trabajo hay, conseguís comida, pagando impuestos accedés a salud, seguridad. Se vive bien y hay mucho tiempo para el descanso personal”.

Federico: “Lo que más me gusta, es la tranquilidad, el silencio, la gente es muy respetuosa de los espacios comunitarios. Hay muchos espacios verdes, en medio del centro hay un bosque cada 10 cuadras, les dan un lugar importante a los espacios verdes. Hay más bicisendas que calles, en los lagos, en el centro, todo está preparado para andar en bicicleta sin que sea un riesgo.

Y lo que más extraño es el contacto con la gente, por no saber inglés y danés, no puedo establecer conversaciones extensas. Los daneses son políticamente correctos, amables, pero no existe el afecto o el vínculo como se da espontáneamente entre los argentinos. No existe ‘la solidaridad argentina’, o al menos no como estamos acostumbrados a vivirla”.

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2 comentarios en “¿Cómo es vivir en Dinamarca? La experiencia de Melisa y Federico en ese destino exótico”

  1. Es increíble la mentalidad de esos jóvenes. Ella limpia casas él lavacopas. Para comer regogen lo que tiran a la basura los daneses. Sólo pregunto ¿harían aquí en su País esa vida? Ni locos. Estarían puteando al gobierno, a la tradición de solidaridad, a la atención en hospitales, enseñanza gratuita, al tránsito, etc. Cualquier argumento para descalificar al lugar donde nacieron, están sus afectos y estos imbéciles dicen que disfrutan una manera tan distinta fruto de su idiosincracia y su historia. Tenemos problemas acá? Sí! Pero pongamos todo ese empeño que muestran allá, pagando los impuestos, las radiografías si las pide el médico, las multas, el respeto a las normas, y así podríamos tener un País mejor, no escapándose por cobardía, diciendo que quieren conocer el mundo y ¿quién no?, y en todo caso que lo conozcan desde su casa, acá, con Internet.

    1. Lo que es increíble es tu mentalidad. Que sin conocer a las personas te crees con la autoridad de criticar. Antes que nada, no tengo por qué darte explicaciones pero la verdad es que la gente como vos hace tanto daño como los que seguramente vos odias. Para informarte un poco, en Argentina hacíamos lo mismo . Yo era jardinero y Melisa vendía uniformes. Y nos construimos una casa con basura. https://el-periodico.com.ar/contenido/28504/sin-experiencia-construyeron-su-casa-con-adobe-botellas-y-gomas Nuestra intención siempre fue y será volver a nuestro país porque de ahí son nuestras raíces, pero esto es para nosotros una experiencia y además, una luna de miel. Sólo contestamos un par de preguntas sobre otro país . Lo peor es que estoy casi seguro que estamos en la
      Misma vereda políticamente . Es decepcionante.

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