Conurbano y pandemia: allí se generaron 2 de cada 3 nuevos pobres

El confinamiento del 2020 generó un fuerte aumento de la pobreza muy concentrado en el Conurbano. Esto señala la inviabilidad de volver a otro confinamiento. Pero fundamentalmente alerta sobre los riesgos políticos de generar brechas de pobrezas más amplias entre el Conurbano y el resto del país, sostiene un reciente informe de Idesa.

En Argentina estaría emergiendo la segunda ola de contagios masivos de Covid 19. La expansión de la enfermedad a ritmo de 12 mil casos diarios se aproxima al pico alcanzado en octubre con 15 mil diarios.

Ante esta realidad entra en análisis la posibilidad de volver a medidas de confinamiento. Particularmente, en el Conurbano bonaerense que se destaca por la alta densidad poblacional y su débil estructura sanitaria.

¿Es viable encerrar otra vez a la población? Para responder este interrogante ayudan los últimos datos del INDEC sobre la pobreza.

Según esta fuente, en los grandes aglomerados urbanos, entre el segundo semestre del 2019 e igual período del 2020 se observa que:    

  • La cantidad de pobres pasó de 10 a 12 millones, es decir, aumentó en 2 millones.
  • En el Conurbano se produjeron 1,3 de estos 2 millones de nuevos pobres.
  • En el resto del país se produjeron los restantes 700 mil nuevos pobres.

Estos datos muestran que hubo una fuerte concentración geográfica de los daños sociales producidos por el confinamiento del 2020.

El Conurbano concentró 2 de cada 3 nuevos pobres generados con el encierro. Esto ha llevado a que las diferencias en la incidencia de la pobreza entre el Conurbano y el resto del país se acreciente.

El INDEC reporta que para los aglomerados urbanos la pobreza alcanza al 42% de la población. Pero este promedio esconde que, mientras en los aglomerados urbanos del país la pobreza es del 35% en promedio, en el Conurbano es del 51% de la población.

Estrategia riesgosa

El confinamiento sanitario profundizó problemas estructurales. En particular, magnificó la pobreza en la alta concentración de familias pobres y vulnerables del Conurbano.

“En este entorno tan deteriorado, pretender volver a confinar a la gente para contener la pandemia es una estrategia muy riesgosa. Con vacunas insuficientes y confinamientos insostenibles, sólo queda apelar a la responsabilidad de la población para cumplir con las medidas preventivas de distanciamiento, uso de barbijo y limpieza de manos”, sostiene el trabajo de Idesa.

Esta dramática disyuntiva entre cuidado sanitario y cuidado socioeconómico en el Conurbano es muy grave, remarcó la consultora.

“Pero la profundización de la fragmentación en esta región no solo tiene connotaciones éticas sino también políticas. Para algunos, la masiva y profunda marginalidad del Conurbano es la oportunidad para acumular la suficiente cantidad de votos que permita imponer en todo el país un proyecto populista. La contracara es otro desvío, no menos riesgoso, que abreva en experimentos independentistas. El Conurbano desde hace mucho tiemplo plantea desafíos complejos, pero nunca tan decisivos como hoy”.

Y en el caso de la Provincia de Buenos Aires, “el Estado provincial no tuvo voluntad de restructurar su deuda externa (como sí lo hicieron otras provincias) y fue al default. La principal consecuencia es que, más allá del trato preferencial que recibe del gobierno nacional, no hay capacidad financiera ni de gestión para compensar los daños de un nuevo confinamiento. Menos para compensar la falta de testeos y de vacunación”, concluyó el informe.

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