Covid: ¿Por qué no llega a Villa María la máquina de producir el plasma?

COE: Sobre las cosas que se desconocen en la ciudad…

Escribe: Miguel Andreis

El jueves pasado, llegó un llamado a la radio (FM Centro 99.3) al programa que por el momento conduce Gabriela Beck, “La mañana Informal” y que acompaña quien suscribe. Edgardo Munch, su conductor natural, se está reponiendo de un problema de salud.

El oyente preguntaba dónde se podía donar sangre. Se entendía que se trataba de un ex padeciente del COVID 19. Se buscó la respuesta desde el Hospital Pasteur, lugar referencial en esta temática. Solamente de forma oficiosa se nos respondió que “Villa María no contaba con la máquina que, luego de la extracción del vital elemento, producía el plasma de los convalecientes…”

Hasta se nos indicó que aquellos que solidariamente quisieran donar podían viajar a Córdoba o Río Cuarto (dándonos los teléfonos para comunicarse), dos ciudades que cuenta con tan vital tecnología. Una respuesta que promovía perplejidad. ¿De qué nos valió que en siete meses se nos haya llenado de promesas cotidianas y que faltare algo de enorme valorización?

Plasma: Una de las armas más exitosas contra el Virus

Personalmente, desde que comenzó el tema de la pandemia, ya desde fines del pasado año, escuché a infinidad de profesionales de la salud y científicos hablando de las bondades del “Plasma del recuperado”. Para no pocos, una de las armas más eficaces para la cura o neutralización de esta enfermedad.

Posteriormente, el 20 de marzo, aparecería el COE con sus directivos y los protocolos pertinentes. Con sus alocuciones diarias. Con su lucha interminable y sus determinaciones no siempre coherentes en cuanto a lo que reglamenta en función de la vida social y comercial de la ciudad. En anteriores ocasiones lo hemos expuesto. No todo es positivo o negativo. Juegan otros factores que ahora ya se los padece de una manera más profunda, sea lo económico o lo psicológico.

Lo llamativo es que este ente formado, casi exclusivamente con personas ligadas a instituciones del Estado, a cuya cabeza se encuentra el director del Hospital Dr. Sergio Arroyo y el ingeniero Pablo Rosso, a quien han puesto como intendente Interino, nunca se aludió, al menos no es de mi conocimiento, sobre la máquina de purificar sangre y obtener el suero. Parece que, en nuestra villa, ante el silencio de una población encerrada, silenciosa y obediente, todo parece valer.

Lo que no se conocía

Buscando más información, el viernes por la noche llega a mi conocimiento sobre un ciudadano, conocido en nuestra urbe, que había pedido informes a Córdoba en cuanto a qué pasaba que a nuestra ciudad no llegaba dicho equipo. Pregunto cuánto de verdad hay sobre tal contacto y la respuesta fue afirmativa. Me muestra el escrito de WhatsApp y las consabidas respuestas. Hasta ese momento no se pensaba en una máquina para el Pasteur que, además, se usa para todas la clínicas y sanatorios privados.

Allí se le explica que el Gobierno de Córdoba había llamado a licitación para la provisión de dos de estas máquinas, cuyo costo oscilaba los 50 mil dólares cada una. La contestación consta del día 3 de octubre pasado. (Dentro de poco se cumplen los 30 días y seguimos esperando).

Más adelante en la referida misiva, se le comenta a nuestro interlocutor, que en el ámbito político se indicaba que tales aparatos, al menos se analizaba, la posibilidad de mandarlos a Río Cuarto, o en todo caso uno a la Capital Provincial. En ningún momento se señalaba a Villa María como uno de los destinatarios.

Rápidamente, el villamariense busca otros dirigentes de alto rango en el orden provincial para ponerlos al tanto del asunto. A las pocas horas la respuesta que le llega es que, efectivamente, eso es lo que se comentaba. El político en cuestión comenzó a movilizarse en la búsqueda de cambiar el rumbo de lo licitado y que la misma viniese para el Hospital Pasteur.

(Si bien tengo su nombre, por circunstancias especiales las daré en su momento. Intento alejar a este contexto de cualquier lectura política partidaria). Particularmente, no he llegado a conocer si esto responde a una cuestión política o de interpretación en cuanto a lo que se está padeciendo en la Provincia.

Es llamativo ya que el propio presidente Alberto Fernández, apenas días atrás elogió la tarea que se lleva adelante en nuestra ciudad. Y esto abre más interrogantes, si se toma en cuenta que Villa María en la actualidad está atendiendo a una geografía que contiene aproximadamente a 400 mil habitantes, en unas 71 localidades. Estamos hablando de una cifra enorme de personas.

Entrevista al Dr. Carlos Gagliano

El domingo 25, en el programa de la misma emisora “La Rebelión de los viejos”, entrevistamos al Dr. Carlos Gagliano, ex director del Hospital y con larga experiencia en lo que es la producción del plasma y la importancia del mismo, ya que estuvo al frente de la campaña contra lo que fue la “Fiebre hemorrágica argentina”.

En la charla expresó que: “Hasta el momento de comenzar con el plasma, el índice de muertos por el llamado ‘mal de los rastrojos’ era, de cada diez contagiados, tres fallecían. Con el plasma que extractábamos en el Hospital, esa cifra cayó considerablemente, exponencialmente”.

Agregando que hasta la llegada de la vacuna que llevara adelante el grupo del profesor Julio Maiztegui en Estados Unidos, fue el aporte de los ex contagiados el material empleado por la enorme eficacia que se logró con su aplicación.

En otro orden, señaló que, si bien en este momento no tiene contactos fluidos con el Pasteur, sigue en relación con los profesionales de la salud de la institución “que vienen bregando insistentemente para poder contar con una máquina para el plasma”.

En esta síntesis de una larga conversación queda en claro la relevante importancia para salvar vidas del líquido en cuestión y que hay profesionales de la salud que, si bien no hacen público ni visibilizan sus reclamos, lo de este aparato es requerido insistentemente.

¿Por qué no tenemos plasma propio?

Otra de las contestaciones que aflora desde la conducción de dicho nosocomio, es que el plasma no falta -no son las informaciones que me llegan-, que “se lo encarga a Córdoba o Río Cuarto a la mañana y a la tarde ya está aquí”. En el mismo orden, se nos refiere que esta semana traerían el instrumento a nuestra ciudad para poder generar plasma en el plano local al menos una vez cada siete días. Y que en las próximas horas se iba a convocar a los donantes de sangre ya curados.

El valor de estos vitales aparatos rondaría los 50 mil dólares. No se trata de una suma tan abrumadora para el Estado. En fin. No obstante, si diera que tales fondos no provinieran del estado, es posible que estos instrumentos se hubiesen podido adquirir con la ayuda de la propia población. De la comunidad. Como se lo ha hecho en tantas otras oportunidades.

Claro que aún no se entiende el por qué los responsables de cuidar la salud, no expusieron sobre la temática. No se trata de echar culpas, sino de analizar la efectivad y la operatividad de cada quién. Es urgente que esta petición cobre cuerpo en el orden provincial y nacional si es necesario. Del mismo modo que la ciudad conozca qué ocurre.

Visibilizar la realidad de nuestra ciudad

Suena a despropósito que no se cuente con un elemento tan imprescindible como este y que lo traigan una vez por semana. Como mínimo, es incomprensible, después de tanto que informan cotidianamente. No se puede soslayar otro interrogante, por qué no se lo expuso públicamente.

Ustedes señores del COE, se supone que están para defender y resguardar la salud de los villamarienses y la región que les han designado. No es bueno -en este contexto- que hayan silenciado algo de tanta significación, ytrascendencia para el mal que nos azota.

¿Qué y cuánto hay que esperar para que Villa María cuente con este instrumento? La respuesta ya es de ustedes…

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1 comentario en “Covid: ¿Por qué no llega a Villa María la máquina de producir el plasma?”

  1. Es tan, pero tan confuso todo lo relacionado con el Covid-19, no me refiero a la creencia de que no existe, no, los disparos de información llegan desde todos los ángulos, y, al menos en mi caso, son más las dudas que las certezas las que me quedan.
    No creo ser el único que padece este padecimiento, en fin…

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