El Derecho a dormir: Cuando los ruidos de los vecinos enloquecen…

Un vecino villamariense que vive en la Costanera en una casa colindante con el patio de un bar de cervezas denuncia que no puede dormir por los ruidos de los parlantes del lugar. Indicó que ya recurrió a las autoridades, pero que no ha obtenido respuestas satisfactorias. Reclama el derecho a poder dormir, a través de esta carta enviada a algunos medios.

A continuación, el texto remitido:

“Me encanta la música. Nos encanta como familia, no obstante, la música tiene una particularidad para su disfrute: estado emocional, lugar y especialmente tiempo y ubicación.

Pero esto no lo entienden todos. Si la música sirve como un instrumento para ganar dinero, lo demás, incluido las personas y sus derechos, no importa. Y expreso esta exposición pública porque estamos viviendo familiarmente una situación que nos genera cierto temor, suponiendo el final que pueda llegar a tener.

Nuestro hogar se compone de mi esposa Florencia y tres hijos. Soy un trabajador rural que me lleva unas 14 horas diarias de trabajo. Mi día comienza a las cinco de la madrugada, a veces antes. Hace meses que he olvidado lo que es dormir cuatro o cinco horas seguidas. Sin sobresaltos.

Mi domicilio se ubica en Bruno Ceballos 368. Hemos tenido la mala fortuna que pegado a nuestro inmueble el señor Francisco Colombano Simonetta decidió poner un patio cervecero: “Biermania” (Avda. Costanera casi Naciones Unidas).

Allí comenzamos a desandar una de las peores odiseas que jamás presumimos. Ocurre que el citado empresario, con un notorio desparpajo de civilidad, desconoce el más elemental sentido de urbanidad y el derecho de los demás.

Se trata de un negocio a cielo abierto, en el patio, se colocan las mesas y, además potentes parlantes cuyos sonidos hacen temblar las paredes y vibrar el cuerpo. Encontrarse con un sueño reparador, algo de lo más elemental para cualquier persona, se vuelve imposible.

Los sonidos, el único freno que encuentran son las paredes de nuestras habitaciones. Esto lo hemos denunciado a la Municipalidad en primer término, ya pasaron varias semanas y las respuestas no llegan.

Intentamos, solamente desde el diálogo, hacerles comprender que es imposible vivir con esas resonancias que nos alteran hasta lo impensado. Cada vez que he tratado de conversarlo con Colombano, la respuesta es altanera y fuera de lugar. Considera que “la música lleva a que los asistentes beban más”. Creí que la respuesta era una broma. Lamentablemente no lo es.

Como toda respuesta nos viene la Policía y agentes de Seguridad Ciudadana (municipal) a ponerse frente a nuestra vivienda como si los que estuviéramos violando las normativas fuéramos nosotros. Nos preguntamos, ¿cuáles son lo criterios con los que se evalúan las situaciones?  

Buscamos firmas de vecinos y 24 de ellos rubricaron la petición (la adjuntamos). La misma hace tiempo que está en manos del municipio. A fines de la pasada semana se apersonaron dos agentes de Seguridad Ciudadana y midieron los decibeles. La respuesta es que estarían dentro de lo normal. Claro, no se tiene en cuenta que se trata de asonancias a cielo libre, no hay paredes (léase viviendas) que contengan los mismos.  

Frente a la impotencia y desesperación, apelamos a un recurso que no nos gusta, que suena odioso, como es un megáfono, con el que cada noche, ya en horas avanzadas, les pido que bajen la música. Nada más. 

No pretendemos que lo cierren ni que haya gente que se quede sin su fuente laboral. Solo solicitamos que se nos otorgue el derecho a dormir. No queremos pensar que esto pase a mayores.

Como no hemos obtenido una respuesta satisfactoria de quien tiene dicha responsabilidad, la Municipalidad y el área que corresponde, apelamos a los medios de comunicación. Que la ciudadanía conozca de la manera con la que se maneja el señor Colombano Simonetta, quien ha hecho de la impunidad que le otorgan las fuerzas responsables, un acto desidioso y avieso.

Este tenor de controversias, en cualquier persona con sensibilidad social y sentido de responsabilidad, tiene fácil solución: bajar el volumen. Hasta el momento no lo hemos logrado. 

Le rogamos a Colombano, a la Ley y al municipio que no nos sigan arrinconando. ¡Por favor, se los solicitamos en nombre propio y de mi familia!

¡¡HAGAN ALGO!!”.

Ramiro Sobrino, DNI:  22.672.269

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