El “Pato” Fonseca, siempre dispuesto a ayudar contra las adicciones

Juan Carlos Fonseca se llama así. Pero, para todos es “El Pato”, a secas. En sus 57 años, la vida lo ha golpeado en varios almanaques. Pero, desde hace un buen rato viene dando batalla contra las adicciones.

Primero, porque las padeció en carne propia. Y, luego, por la satisfacción de ayudar a levantar a un enfermo. “Para que muchos jóvenes no hipotequen su futuro, su vida, que no sufran ni hagan sufrir”, destaca este hombre que desde hace 21 años se dedica a dar charlas, acompañamiento y ayuda a adictos, personas en recuperación, o en situación de calle.

Cada día se lo puede ver al lado de vecinos de la ciudad que cayeron en la mala. Nombres del boxeo por ejemplo, que hace años saborearon la gloria y acariciaron el cielo, pero mordieron la lona y comenzaron a padecer infiernos personales de la mano del alcohol y otras sustancias.

Por allí desfilan nombres reconocidos alguna vez, ahora caídos en desgracia. Por ahí aparece José Cufré. Por ahí también anda Raúl “Chipaca” Gómez. Ya sin los amigos del campeón revoloteando alrededor.

Las fotos también lo muestran con algunos de los jóvenes que limpian los vidrios en algunas de las esquinas transitadas de la ciudad. Dice que trata de generar conciencia, para que no se impongan a los conductores y no se ganen su antipatía, sino su cariño y respeto.

“Amo hacer esto, no es para que me hagan un cuadrito, no quiero el bronce, nada. Es solo por el placer de ayudar y levantar a un enfermo. Lo voy a seguir haciendo, porque siento que es un compromiso social que tengo. Siempre, sin pedir nada a cambio”, sostiene el Pato.

Charlas en otras provincias

Fonseca tiene un extenso currículum en materia de ayuda, colaboración y emprendimientos para acompañar a adictos en recuperación. Participó en diferentes grupos de ayuda y autoayuda, fue colaborador en talleres organizados por Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos, Asociación Nazareth, entre otros.

Asimismo brindaba ayuda a adictos en situación de calle o ante el requerimiento de familiares, y ofreció charlas en distintas instituciones de la ciudad, la región y la provincia. También es el coordinador del Grupo La Catedral, que impulsó para continuar con su tarea social.

Ahora, se ha embarcado en un nuevo desafío. Convocado desde diversos puntos de Córdoba y el país, ofrecerá charlas y acompañamiento en materia de adicciones, una vez finalizada la pandemia o cuando las condiciones sanitarias así lo permitan.

Por supuesto, no cobrará un peso para hacerlo.

“He tenido ofrecimientos para dar charlas en Salta, Trelew, Santa Fe, Río Cuarto, San Francisco, entre otro sitios. En mis 21 años jamás cobré, solo se tendrán que hacer cargo de los viáticos. Lo hago por el sufriente, no podría vivir de una enfermedad de la cual padecí y por ahí me ataca, porque no tiene cura”, reitera y reflexiona.

“Para que muchos jóvenes no hipotequen su futuro, su vida, que no sufran ni hagan sufrir. Y no me voy a poner en el papel de víctima, estaba enfermo simplemente”, concluye y apura el paso.

Ya tiene con quien ir a charlar un rato. Para darle su palabra, contarle su experiencia o prestar su oído, simplemente, para aliviar sufrimientos ajenos.

Que es una manera, también, de ir sanando por dentro.

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