El rey de los maquinistas y la locomotora récord

(Video) Se llamaba Francisco Savio. Con las locomotoras tenía un vínculo especial. Sobre todo, con una. Y pasó a la historia.

Escribe: Julio A. Benítez (benitezjulioalberto@gmail.com)

El diario “El Mundo” del 27 de julio de 1965 decía que “Está en el misterioso ordenamiento de los hechos, que el hombre incluya en sus afectos las cosas que lo rodean. Es tradición en la marina que el capitán se hunda con su barco, que el camionero hable de su equipo con cordialidad y hay periodistas que están convencidos de que su máquina de escribir es parte de su ego”.

Algo así ocurrió con el maquinista Francisco Savio entre él y las locomotoras a vapor. Había nacido en la zona rural de Cañuelas el 9 de agosto de 1882, hijo de inmigrantes italianos dedicados a la agricultura.

A los 13 años ingresó como mensajero de Vías y Obras en el ex Ferrocarril Buenos Aires – Rosario, siendo después designado como operario en el galpón de máquinas donde fue limpiador, engrasador, ayudante de mecánico y ajustador.

Se había transformado en un joven alto, con presencia de atleta. Hizo las 4 categorías de foguista y cuando podía se arrimaba a las máquinas, les hablaba, las tocaba y decía ¡Algún día manejaré una de estas! Con su mirada puesta siempre en el lugar del conductor.

Grandes calificaciones

En 1904 fue trasladado a La Banda (Santiago del Estero), hasta 1906, en que rindió como maquinista con excelentes calificaciones. Desde ese momento y para adquirir experiencia inició su actividad en la máquina 151 para, al poco tiempo, ser el conductor de la 161, con la cual recorrió 160.000 (ciento sesenta mil kilómetros) entre Buenos Aires-Rosario-Buenos Aires, manteniendo un promedio muy parejo durante el tiempo que demoró en hacer esa distancia.

La 161 siempre estaba limpia, impecable, magnífica, haciendo juego con la vestimenta de su conductor, con gorra blanca, camisa con cuello y puños almidonados, saco blanco, moñito negro, zapatos lustrados y pantalón con la raya bien marcada.

Conjunción de cariño

El público que observaba esa estampa, hombre y elemento de trabajo como si estuvieran en una oficina, no lo podían creer. Era enorme la cantidad de gente que llegaba a las estaciones para observar esa increíble conjunción de cariño que ambos se dispensaban. En su dilatada carrera de maquinista nunca tuvo un accidente, sólo algunos imprudentes que quisieron cruzar las vías antes de tiempo y/o animales sueltos fueron arrollados por “su” locomotora.

Con esa máquina realizó viajes de importancia y se le confió el coche presidencial, el más lujoso del mundo, que fue construido para circular, por un sistema único y especial, por las tres trochas de vías.

La Emperatriz

La Emperatriz, la locomotora 191 que comandaba Savio.

Francisco fue ascendido a maquinista de primera en 1912 y le confiaron la locomotora 191, bautizada “La Emperatriz”, que pesaba 10 toneladas más que la 161. Ahora también su foguista se presentó bien vestido, no de blanco pero si muy elegante. A su nueva máquina Francisco le hizo colocar todas las llaves y elementos de comando de bronce, que siempre estaban relucientes.

Diremos que la 191 integró un grupo de 10 máquinas (hasta la Nº 200) diseñadas  en los talleres de la ciudad de Pérez, fabricadas  por la empresa inglesa North British Lic. Limitada. Sus ruedas, tipo 4.6.2, con  884 caballos de potencia y 9513 kg. P/h. El día 10 de febrero de 1926, conducida por Savio, unió Retiro con Rosario Norte (303, 900 Km.) en 3 horas 21 minutos a un promedio de 90 km/h.

Cuando la 191 entraba al taller, Savio concurría diariamente para observar y ordenar arreglos y/o pequeñas cosas que los operarios no veían, pero él sabía que en determinado lugar había algo que ajustar o arreglar.

Se había casado con María Díaz, con quien no tuvieron hijos. Su esposa comentaba que cuando se acostaba pensaba en “La Emperatriz” y ella le decía – ¿Con quien te casaste, conmigo o con “La Emperatriz”? El directorio de la empresa con asiento en Londres le obsequió un importante trofeo de bronce en reconocimiento por sus servicios.

Pasado y presente

El coche presidencial fue arrastrado por la 191 conducida por el maquinista Savio, transportando a los presidentes Figueroa Alcorta, Roque Sáenz Peña, Victorino de la Plaza, Hipólito Yrigoyen y a los príncipes de Saboya y de Gales. Todos ellos fueron a su cabina de conductor para saludarlo y felicitarlo al terminar cada viaje. Este maquinista de alma se jubiló en 1932, con 37 años de servicios. Falleció el 6 de octubre de 1963. La Parada Nº 48 del Ferrocarril Mitre fue bautizada con su nombre.

“La Emperatriz” quedó prácticamente semidestruida en un accidente; en este momento está en un galpón de Pérez y se restauró otra, de aquellas 10 que habían llegado en la década de 1910, para mantener viva su presencia, pero no es la misma.

Está decorada como aquella, la que fue el “Emblema de los Ferrocarriles Argentinos”, reconocida en todo el mundo.

De archivo. Así se difundía la imposición del nombre del maquinista a una estación del Ferrocarril Mitre en 1965.
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