El túnel oculto que atraviesa la Casa Rosada

Un relato periodístico de hace más de 40 años rememora este trayecto con forma de herradura que se extiende durante 7 kilómetros.

Escribe: Julio Alberto Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

“Este trayecto ferroviario, de unos 7 km., de punta a punta, para conectar con el ex Ferrocarril Oeste, hoy Sarmiento, fue proyectado por el ingeniero británico don David Simpson en 1906, autorizado por el gobierno nacional en 1910 y lo construyó la “Cía. Anglo Argentina S.A.C.I.”, e inaugurado en 1916 por don Victorino de la Plaza, quien había asumido la Presidencia por el fallecimiento de Roque Sáenz Peña.

Este túnel oculto, con forma de herradura, se extiende a 20 metros de profundidad, tiene la entrada detrás de la Casa Rosada y pasa por debajo de la misma, y del subterráneo de la Línea “A”, de la Avenida Rivadavia y del monumental edificio del Congreso Nacional, llega hasta Once.

Su increíble historia nos dice que fue utilizado para que circularan distintos tipos de trenes, de carga y de pasajeros, estos con un coche de primera y uno de segunda. A dicho ramal, que ahora se integrará al futuro sistema logístico del F. C. General San Martín, Infobae lo recorrió recientemente, a bordo de una locomotora nueva.

Pero, como lo demuestran las fotografías, es muy angosto y nuestro periodista pudo apreciar que los hoyos que servían de respiraderos, están casi cerrados por desechos y tierra pegados en ellos por la gran humedad existente en ese espacio. Es decir que tan magnífica obra de ingeniería, que hasta hoy está tal cual desde el día que se inauguró, sin fallas técnicas, puede ser usado por muchos años más.

Lo que no se tuvo en cuenta fue que la máquina a vapor contaminaba con el humo despedido por su chimenea, por lo que en varias oportunidades debieron entrar al túnel enfermeros para auxiliar por semiasfixia a los maquinistas y/o personas que viajaban en sus coches.

Anécdotas

Además, y como suele ocurrir, muchas historias fueron materia de conversaciones y algunas controversias entre los porteños. Uno de esos mitos era que los contrabandistas introducían sus mercaderías, desde el puerto, en los vagones de carga para que, luego, se pudieran introducir sin ningún problema, en pleno centro de Buenos Aires, quizás, con la ayuda de algún empleado infiel del ferrocarril.

La anécdota quizás risueña, dice que en una oportunidad descarriló un vagón con cereales y que, al quedar inclinado sobre la pared, comenzó a perder gran cantidad de su carga, lo que determinó que todos los ratones de la ciudad se hicieran un festival con su comida favorita.

Y de tal manera, como dijimos anteriormente, para aquella época una obra gigantesca, se utilizó nada más que por un año. Ahora y con máquinas menos contaminantes, será útil nuevamente, como se está haciendo en estos momentos en que llegaron al puerto, desde China, 19 máquinas diesel, eléctricas, para ser trasladadas directamente a la estación “Once”, desde donde serán distribuidas al ferrocarril que corresponda”. 

Fuente: Revista “Siete Días” 26 de junio de 1974- Fotografías: Infobae.

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