El “Vacuna Gate” argentino

Escribe: Cristina Pablos

Si la semana pasada tenía tristeza, esta semana tengo desencanto, una bronca inmensa de ver cómo se ríen de nosotros, nos hacen pito catalán en nuestras propias narices con total desprecio por el otro y de una miserabilidad que espanta.

Si bien nunca esperé mucho de esta coalición de la reina y el paje, ahora tocaron fondo. Todos los ciudadanos, aun sus propios seguidores (los que no obtuvieron la vacuna, claro) se sienten frustrados, defraudados, engañados, burlados, en un acto no ya de inmoralidad sino de amoralidad (amoral es un individuo que prescinde de ella).

Esta vez cruzaron todos los límites los del Frente de… Todos vacunados, sin ningún tipo de ética.

Le duró poco a Alberto Fernández la alegría por el Pacto Económico-Social, que había pactado con gremialistas, algunos empresarios, la Iglesia, organizaciones sociales, pero sin la oposición.

Esa misma tarde se desató el vacuna-gate (que ya venían investigando periodistas de Clarín) cuando, en un acto de ¿ingenuo? sincericidio el “perro” Verbitsky (exguerrillero que dio muerte a varias familias de militares) confesó que le habían colocado la vacuna ¡en el Ministerio de Salud!

El presidente se cree que arregló este hecho criminal y pornográfico con la renuncia de Ginés G. García. ¿Vizzotti no vio el elefante en el bazar?

Argentina retrocedió 12 puntos en el ranking de transparencia internacional y la “Human Rights Watch” declaró este hecho como una vejación a los DDHH. Por supuesto y como siempre, la culpa la tienen los periodistas por hacer de esto “un escándalo mediático y una payasada”; ¿tiene otro nombre? A lo mejor la payasa Filomena sabe.

Fuimos tapa de todos los diarios del mundo y a mí no me interesa si en Perú también pasó, yo vivo aquí. ¿No sintió ese joven camporista que al ponerse la vacuna lo estaba condenando a una posible muerte a su propio abuelo?

Estamos gobernados por funcionarios que no supieron manejar la pandemia y tuvieron a los alumnos sin clases presenciales un ciclo lectivo completo. ¿No era de esperar que también fueran inútiles e ineficientes para manejar la distribución y protocolo de vacunación por todo el territorio con una vacuna que requiere tantos requisitos para su óptima eficacia?

El presidente, al comienzo de la cuarentena dijo que “no le importaba la economía sino la vida” (sí, la de los propios) y que “la Patria es el otro” (sí, si piensa como yo). Mientras, 22.000 empresas bajaron sus persianas. Nos esperanzamos con la promesa de los 20 millones de vacunas para febrero y con inmunidad de rebaño para agosto. ¿Y ahora… qué?

¿Es la intención postergar las elecciones? 105 países votaron en plena pandemia. Con la vacuna Pfizer no llegamos a cerrar contrato porque a una senadora se le ocurrió cambiar “una palabrita” del contrato; mientras Chile lleva vacunadas casi 3 millones de personas.

Mientras esto sucede, como en todas las grandes tragedias ocurridas en el país, CFK guarda silencio. Otro hecho escandaloso que sucedió fue el alquiler, por 150 mil dólares del avión de Messi para que A. Fernández y parte de su comitiva viajara a Méjico.

En un momento en que escasean, además de las vacunas, el dinero, ¿por qué no viajaron en un avión de nuestra línea de bandera?

Es cierto que volvieron mejores: más perfeccionados en corrupción.

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