[Historias] El inolvidable misterio de las tumbas separadas de Villa Nueva

La jornada “Noche de los cementerios” prevista para este sábado 30 en el cementerio San José por la tarde noche con un narrador que será guía de los visitantes fue suspendida hasta diciembre.

Escribe: Carolina Durand

Esta visita nocturna es promovida por el Municipio y desde este lunes la Secretaría de Cultura y Educación sería la encargada de receptar a los inscriptos para armar los grupos.

El director de prensa de la Municipalidad, Juan Drovandi, resaltó que, es una actividad innovadora para Villa Nueva, pero tradicional en otras localidades y el mundo.

En la capital cordobesa, al tener más cementerios, en la última edición a fines de septiembre último, alrededor de 15 mil personas participaron en el recorrido de los cementerios San Vicente, San Jerónimo y Del Salvador.

“Es una alternativa interesante para conocer historias y leyendas urbanas del cementerio local”, apuntó Drovandi.

El antiguo cementerio guarda restos del escultor Armando Fabre, quien construyó el monumento de Hipólito Yrigoyen en el parque municipal y el de San Martín en la plaza Capitán de los Andes, y fue declarado ciudadano ilustre en 1990.

Además, los del exgobernador cordobés José Victorio López, los del lugarteniente y primer presidente de la Corporación Municipal Fernando Freytes y los de una pareja de primos obligados a casarse, por interés de sus familias. Ambos decidieron poner fin a su vida y las familias acordaron enterrarlos juntos, pero las tumbas se separaron.

En el recorrido habrá un narrador que acompañará a los visitantes contando las historias más tradicionales y marcando el paso del recorrido dentro de los pasillos del camposanto.

Cementerio San José

Según se sabe, hasta 1862 el cementerio existente en ese momento se radicaba a metros de la capilla donde estaba el “Paso de Ferreyra”.  Sin embargo, en la fecha mencionada, el Gobierno provincial prohibió las sepulturas en cercanías a la iglesia y se pautó en 1870 ante decisiones políticas, un nuevo presupuesto, el cual incluyó 1.800 pesos bolivianos, para la construcción de un cementerio público.  

El terreno para este panteón, conocido con “Cementerio San José”, fue donado por las familias Carranza y Domínguez, y así lo certifican las escrituras públicas de la época. De hecho, con sus panteones custodiados por ángeles de piedra, este cementerio es uno de los más antiguos de la provincia (1871). También uno de los más internacionales y complejos en cuanto a la población que lo compone.

Sin amor no hay unión: primos suicidas

La triste historia de los primos hermanos Carranza y Domínguez, refleja la contracara de las historias de amor.

Ellos llevan adelante un pacto suicida con tal de no tener que entregarse mutuamente ante el altar y los ojos de Dios y sus familias. Si bien el amor de uno por el otro no existía, ambos coincidieron que llevar a cabo un matrimonio sin amor, solo por acomodo y por cuestiones de familia, no era lo que querían para sus futuros. 

Tal vez por la envergadura de las circunstancias o por el simple hecho de no lograr su cometido, sus familiares hicieron que, al momento de enterrarlos, se los ubique en un sector impreciso del camposanto junto a otros nichos horizontales, en una parte casi aislada y perdida dentro del cementerio.

Desde la entrada principal, pasando la mitad del panteón, mano izquierda se encuentran las dos tumbas paradas a la intemperie prácticamente únicas en su tipo, con la salvedad de que existe un caso similar en un pueblito de Italia. La única inscripción que acompaña a estas tumbas es “Familia Carranza, 1870; fundadores de la ciudad”.

Los restos de la familia Carranza y Domínguez se encuentran en tumbas horizontales, sin embargo, los jóvenes fueron enterrados juntos de manera vertical. La familia entera yace acostada, mientras que las tumbas de los jóvenes se obstinan en su extraña verticalidad.

Al parecer, ellos no tenían “el derecho a la tierra ni el honor del descanso”, por ser dos primos suicidas. Sean cuales fueran las influencias, estas tumbas están separadas porque sus ocupantes nunca quisieron estar juntos en vida.

Pacto de desamor

Esta trágica historia de desamor y amores no correspondidos por ninguno de los dos, cuenta con más de siglo y medio, y ha sido fuente de numerosos escritos, ya que no es nada común encontrar suicidios en común acuerdo por no querer compartir el resto de sus vidas juntas. Y esto fue lo que pasó con aquella pareja.

En el libro “Villa Nueva, un pueblo con historia” (1975) de Pablo Granados (enterrado en el sector vip) puede encontrarse el siguiente fragmento del relato: “Entendemos que este tipo de sepulturas existen solamente en Villa Nueva y en un pueblito de Italia, lo cual constituye una verdadera rareza. A ello agregamos la consabida leyenda, que es definitiva la poesía de la Historia. Observamos que uno de los túmulos (el de la derecha) está separado de su igual. Según la leyenda, las tumbas pertenecían a dos primos hermanos a quienes las exigencias familiares pretendían unir en matrimonio. Días antes de que esto ocurriera, ambos se quitaron la vida. Sepultados en dos tumbas unidas, pocos días después, la de la niña se había separado de la del muchacho. Los esfuerzos realizados para que conservara la perpendicularidad fueron inútiles en todas las oportunidades, de tal manera que los dejaron separados para siempre”.

Tres fueron las ocasiones en las que se enderezaron las tumbas y a los pocos días la sepultura de la muchacha aparecía inclinada y separada de la de él. Cosa de mandinga o corazones que ni después de la muerte estarán juntos.

Dicen que lo que Dios une en la tierra nada podría separarlo y al decir verdad, ellos decidieron adelantarse a esta eternidad y poner fin a sus vidas. Sentimientos nacidos en el mundo que perviven más allá de las tumbas.

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