Historias y juegos de cuando usábamos pantalones cortos [Videos]

Música e Historia –  Chiquillada: “Lindo haberlo vivido pa’ poderlo contar”

Escribe: Leonardo Diego Muñoz

El Sabalero

El charrúa José María Carbajal, a quien se conoció como “El Sabalero”, fue un cantautor que en 1969 grabó el disco “Canto popular”, en el que figuran tres conocidos temas: “La Sencillita”, que con mucho éxito también cantaran “Los Olimareños”; “A mi pueblo”, candombe que Soledad revivió en una gran versión; y “Chiquillada”, que inmortalizaran también Leonardo Favio y Jorge Cafrune.

Aquellas tardes de barrio

El año escolar complicaba los juegos de los pibes del barrio, pero las vacaciones… ¡qué días maravillosos!, cada barrio tenía cosas parecidas.

El lugar por excelencia de reunión eran los campitos, ya fuera el potrerito de los partidos o el terreno poblado aún de churquis y añosos árboles que invitaban a la aventura.

Las chicas mayormente jugaban en veredas o casas, con preferencia por las muñecas o la “casita”. Los varones con algo más de soga recorríamos cada rincón del barrio, y en tanto crecíamos, también proporcionalmente era mayor el espacio en el que nos movíamos.

Fútbol, gomera, tirabumbulas, jugar a los “cowboys”, carreras con autitos “de colección” por el cordón de la vereda, o con autos de plástico rellenos de masilla en circuitos dibujados en el campito, las bolitas, soldaditos…

Y cuando apretaba el calor, alguna canilla del jardín de una ocasional casa recibía los sedientos besos de la barra, o al encontrar a un vecino regando con la manguera decirle “¿Me da Doña?” o “¿Me da Don?”.

José María Carbajal, “El Sabalero”, con “Chiquillada”.

En el recreo

Varias bolsas de nylon se convertían en la pelota de cada recreo, las aulas podían ser un campo de batalla en el que los tizazos iban y venían, las galerías se llenaban de los que jugaban a las figuritas y a las payanas.

Las maestras tranquilas disfrutaban de la charla con sus colegas y algo caliente. No necesitaban cuidar el recreo. Pantalones con rodillas siempre emparchadas, guardapolvos con botones de menos, o la tira de atrás arrancada al jugar al viejo o al choripoli.

¿Tu mamá iba a reclamar algo? No, siempre la seño tenía razón. Y aún pudiera equivocarse, la claridad y solidez del vínculo escuela-familia no se rompía.

La interpretación de Leonardo Favio.

Otras aventuras

Subirte a la “Cinzia” con la mojarrera y el tarrito de lombrices para ir al río, o el trampero para recorrer algún camino de campo, era parte de las andanzas. Cuando llegaba la tardecita, noche temprano, y estabas hacia el final de la primaria, ya había permiso para quedarse afuera con barras mixtas, jugando especialmente a la escondida; sonrisas cómplices, miradas nerviosas y vergonzosas anunciaban que la adolescencia se acercaba.

Así de simple era la vida. Arrancabas jugando con el día, algunas rutinas eran sagradas, al mediodía el almuerzo, luego la siesta, momento vedado para jugar afuera, era la “hora de las iguanas”. ¡Cuántas horas consagradas a la lectura, o a jugar con “Rasti”, “Plasticanos”, “Mis Ladrillos”, ¡“Mecano”! Urgidos corríamos a jugar nuevamente a mediatarde, hasta el grito de “¡A tomar la leche!”, eso sí, nunca debías volver de noche al completar el último turno de juego tras la merienda.

La versión de Jorge Cafrune.

Juegos en el recuerdo

Barriletes, balero, juegos de mesa, naipes, perinola, trompo, aros, saltar la soga, el elástico, dardos, globos, zancos, patines, patinetas, karting con rulemanes, rayuela, tejo, los juegos del “parquecito”: tobogán, hamacas, sube y baja, el cohete, las plataformas escalonadas, el túnel de aros, anillas y trapecio, la locomotora con el tender.

¿Se acuerdan del “barquito” con el que paseábamos por la ciudad? ¿Y los circos? ¿Y los parques de diversiones? ¿Y los matinés en los cines?

Pucha, ¡qué lindo que era!

“Chiquillada” (José María Carbajal)

Chiquillada, chiquillada, chiquillada

Pantalón cortito
bolsita de los recuerdos
pantalón cortito
con un solo tirador.

Con cinco medias hicimos la pelota
y aquella siesta perdimos por un gol,
una perrita que andaba abandonada
paso a ser la mascota del cuadro que ganó.

Pantalón cortito…

Dice el abuelo que los días de brisa
los ángeles chiquitos se vienen desde el sol
y bailotean prendidos a las cometas,
flores del primer cielo, caña y papel color.

Media galleta rompiendo los bolsillos,
palito mojarrero, saltitos de gorrión,
los muchachitos de toda la manzana
cuando el sol pica en pila se van pa’l cañadón.

Pantalón…

Yo ya no entiendo que quieren los vecinos
uno nunca hace nada y a cual más rezongón.
La calle es libre si queremos pasarlo
corriendo atrás del aro llevando el andador.

Bochón de a medio patrón de la vereda
te juro no te pago aunque gane el matón,
dos dientes de leche me costaste gordito,
la soba de la vieja, pero te tengo yo.

Pantalón…

Fiesta en los charcos cuando para la lluvia,
caracoles y ranas y niños a jugar,
el viento empuja botecitos de estraza
Lindo haberlo vivido pa’ poderlo contar.

Pantalón cortito……

Chiquillada, chiquillada, chiquillada

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