La pobreza y el desempleo llegan a triplicarse en algunos barrios de Villa María

Escribe: Germán Giacchero

En al menos cuatro barrios de la ciudad, los últimos indicadores disponibles muestran que la pobreza, la indigencia y el desempleo llegan a duplicarse y a triplicarse en algunos casos, en relación con el promedio general.

Se trata de los sectores delimitados por los Municerca 1 y 7. El primero, comprende los barrios Nicolás Avellaneda y San Nicolás, mientras que el segundo abarca a Carlos Pellegrini y Felipe Botta.

Muy cerca en las estadísticas negativas se encuentran los sectores Malvinas Argentinas, Bello Horizonte y San Martín, que pertenecen al Municerca 3.

Según los datos más recientes del Centro Estadístico Municipal en materia de condiciones de vida y del mercado laboral, esas son las áreas de la ciudad más perjudicadas por estos flagelos que se vieron amplificados por la pandemia y el aislamiento obligatorio.

Los barrios Nicolás Avellaneda y San Nicolás, entre los más afectados por la pobreza en la ciudad.
(Google Street View)

Pobreza e indigencia

La última medición disponible para Villa María corresponde al segundo semestre de 2019. Las del primer semestre de este año se encuentran en proceso, según confirmaron desde el organismo estadístico local ante una consulta de EL REGIONAL.

En síntesis, en este periodo resultó ser pobre o indigente el 32,8% de los villamarienses. Es decir, 1 de cada 3 vecinos de la ciudad.

Separando los tantos, el indicador de pobreza se situó en 29,5% y el de indigencia, en 3,3%. Juntos suman casi 33%. Una suba de 4 puntos porcentuales más respecto del primer semestre del año pasado.

En ese lapso, la pobreza alcanzaba al 27,3% de la población y la indigencia al 1,5%. En otras palabras, la indigencia se duplicó con creces y la pobreza sumó dos puntos más en medio año.

Si se realiza una comparación interanual, entre los segundos semestres de 2018 y 2019, el incremento es también de 4 puntos. En la segunda mitad de 2018, se registró un 25,3% de pobres y 3,5% de indigentes.

El dato positivo, si se quiere, es que la indigencia en ese periodo decreció muy levemente, menos de medio punto (0,20%).

De todas formas, las estadísticas anuncian una suba constante en los indicadores de ambas variables.

Las últimas mediciones en desocupación y pobreza en Villa María en comparación con otros distritos. (Centro Estadístico Municipal)

En relación con otros distritos, Villa María saca buena nota, ya que presenta índices más bajos. En el segundo semestre de 2019, casi tenía la misma proporción de pobres que Río Cuarto (29,4%), pero menos que el Gran Córdoba (37,4%), la región pampeana (33,7%), y el total del país (35,5%).

En cuanto a indigencia, se encuentra por debajo de los otros conglomerados nombrados anteriormente. Con Río Cuarto la diferencia es de 1,2 puntos y con el Gran Córdoba, 2,5 puntos. A nivel país, la distancia trepa a casi 5 puntos.

Barrios más castigados

Cuando la pobreza alcanzó en la ciudad el 29,5% de los habitantes y la indigencia al 3,3%, en algunos barrios esos guarismos se multiplicaron por 2 o por 3 según los casos.

Por ejemplo, en los barrios Nicolás Avellaneda y San Nicolás, la pobreza fue de 57,14%  y la indigencia, de 6,16%. En Carlos Pellegrini y Felipe Botta,  48,96%  y 5,88%, respectivamente.

Mientras que en Malvinas Argentinas, Bello Horizonte y San Martín, los proporciones fueron de 40,70% y 2,96%.

Sacando la zona central de la ciudad y los barrios ubicados en el sector norte y en gran parte de la costanera, la pobreza supera el 20% en todos los barrios y en la mayoría también excede el promedio general de casi 33%.

La ciudad dividida por Municerca. Los colores más oscuros reflejan los barrios con mayor tasa de pobreza. (Centro Estadístico Municipal)

El desempleo

Aunque aparezcan por separado en las estadísticas, pobreza y desempleo forman parte del mismo combo indeseable pero real. El flagelo de la desocupación extiende sus tentáculos en los barrios periféricos en general, y entre los más pobres en particular.

La última medición data del primer trimestre de 2020. Villa María registró un 8% de desempleo. Una proporción que fue creciendo con el correr de los meses.

En el tercer trimestre de 2019, la tasa era de 6,51%, con una leve suba en el cuarto trimestre de ese año a 6,74%.  Tres meses después, escaló casi un punto y medio.

Aunque mediciones anteriores arrojaban diferencias más acentuadas con respecto al Imperio del Sur cordobés, esta vez está ahí nomás de Río Cuarto, que notificó 8,4% de desempleo.

El Gran Córdoba, la región pampeana y el país muestran valores que superan el 10%.

En territorio villamariense, los barrios más afectados son Carlos Pellegrini y Felipe Botta, donde se llega a triplicar la tasa (27,90%); Nicolás Avellaneda y San Nicolás la duplican (18,75%); y por ahí cerca andan Malvinas Argentinas, Bello Horizonte y San Martín, con  15,91%.

Son los sectores sobre los que tienen jurisdicción los Municerca 7, 3 y 1. Los mismos que ostentan los peores índices en materia de pobres e indigentes.

En el resto de los barrios, la desocupación ronda el promedio general. Solo la zona céntrica y los comprendidos por el Municerca 5 (Palermo, Las Acacias, Mariano Moreno y Vista Verde) presentan registros inferiores que no superan el 3%.

Los colores más oscuros reflejan los barrios con mayor tasa de indigencia. (Centro Estadístico Municipal)

Pobreza y pandemia

Algunos estudios e informes estadísticos anticipan un agravamiento de las condiciones de vida por efecto de la pandemia y la implementación de la cuarentena para frenar los contagios por coronavirus.

Una publicación de la ONU en Argentina de junio último denominada “COVID-19 en Argentina: impacto socio económico y ambiental, advirtió que la pobreza alcanzaría el 40,2% y la indigencia treparía al 11%. En tanto, la desigualdad, iría de 23% a 32,5%.

En tanto, la pobreza infantil podría escalar de 53% a casi 59% hacia finales de 2020.

El informe da cuenta también de que se perderán entre 750.500 y 852.500 empleos en Argentina en todo este año, de acuerdo con las proyecciones de la Organización Internacional del Trabajo.

Estas proyecciones sumadas a las percepciones cotidianas de los efectos colaterales del aislamiento, con cierre de comercios e industrias, la paralización de algunos sectores y la caída de la economía, no hacen más que trazar un horizonte oscuro en lo inmediato.

Panorama que seguramente tendrán reflejo en las próximas estadísticas. Las menos deseadas y tan temidas. Pero, que nunca alcanzan para explicar por completo cómo se vive y siente ser pobre o indigente, y desempleado.

Foto de portada ilustrativa

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