Mandhumorado… (Ajenos y propios)

Por Mand

Y no son pocos

  • Tenía un amigo que sufría de sordera testicular…
  • ¿Cómo es eso?
  • Oye bien… pero se hace el bol…

Esas situaciones suelen pasar

Un camionero va por la ruta. A lo lejos ve un hombre vestido totalmente de rojo. El camión se va aproximando y el hombre no se aparta. Le hace seña de luces el hombre no se mueve. Frena bruscamente y queda a un metro del hombre. Baja del camión, asombrado. El hombre de rojo le dice:

  • Soy el homosexual de rojo, ¿Tenés algo para comer?
    El camionero se queda mirándolo y responde:
  • Pero ¿vos sos idiota o qué?. ¿No viste que casi te atropello?.
    Sube enojado, toma el volante y continúa el viaje. Diez kilómetros más adelante en el medio de la carpeta asfáltica una persona totalmente vestida de blanco. Le hace señas de luces, bocina. No se mueve. Detiene la marcha y se descuelga enfurecido, antes de que abriera la boca el hombre le murmura:
  • Soy el homosexual de blanco. ¿Tenés algo para tomar?
    El camionero se enfurece más aún.
  • Pero, será posible con los maricones ¿No viste que casi te paso por encima? Andá a pavear a otro lado. ¡Trolo!
    Pone la marcha y sale derrapando. Pero, nuevamente, a lo lejos, ve a un hombre en medio del camino, esta vez, vestido totalmente de azul. Hace luces, pero el tipo no se aparta. Pega una frenada y queda a medio metro del tipo. Recontracaliente ya, baja del camión.
  • A ver che trolazo de azul! ¿Me podés decir qué querés mariconazo?
    Y el hombre le responde:
  • Para empezar, registro de conductor y cédula verde…

(Gracias Andrés!)



Ojo con los rollos

– Bravo, querida, veo que estas tomando conciencia del gasto telefónico, sólo has estado media hora hablando por teléfono, ¿quién era?

Entra un señor a una casa de fotografía y dice:

  • Mire señor, tengo un montón de problemas. Mi mujer me engaña, mi hijo es drogadicto, mi jefe no me valora…
  • ¿Y a mí qué me cuenta?
  • Ah, no sé. En la puerta, vi un cartel que decía: “Revele su rollo por $8”.

(Gracias José Luis!)


Claro, epende de cuál sea su actividad

Dos estatuas, de un joven y una joven desnudos, que hace más de doscientos años están uno frente a otro mirándose. En un determinado momento se le aparece Dios.
– ¡Qué tal chicos… la verdad que estar parados durante doscientos años, sin moverse, sin pestañar, merece una recompensa! Pidan un deseo que se los concedo.
– Las estatuas responden al unísono:
– Eiii, gracias, nuestro deseo desde hace muchos años es ser humanos.
– Está bien, no es un deseo fácil de cumplir, pero igualmente los convertiré durante diez minutos en personas. Por lo tanto aprovechen en darse el gusto que quieran.
Ya convertidos se bajan de los pedestales y se  van detrás de unos matorrales. Al minuto comenzaron extraños ruidos:
– Ahh, así, así, uyyyy, seguí, seguí, no parés!!!… Cómo me gusta, disfruto a lo loco!!!
A los cinco minutos se acerca Dios y les dice:
– Vamos chicos, vamos, apúrense que sólo le quedan cinco minutos.
Y detrás de los matorrales se escucha a la estatua femenina decir:
– ¿Oíste? Vamos apúrate, ahora me toca a mí, vos agarrá la paloma que yo la cago encima.


Una mujer cincuentona sufre un ataque al corazón. Mientras está en la mesa de operaciones tiene una experiencia cercana a la muerte. Ella ve a Dios, y le pregunta si en verdad se va a morir.

  • No, vas a vivir 30 ó 40 años más -respondió Dios.
    Ella se recupera y decide aprovechar que ya está en el hospital y hacerse una cirugía estética, liposucción tratamiento de várices y todas esas cosas para rejuvenecerse. Piensa que si va a vivir tantos años más, mejor que se la vea bien. Cuando sale del hospital luego de su última operación, cruza la calle y la atropella una ambulancia. Ahora si, se muere!.
    Llega otra vez frente a Dios y pregunta:
  • ¿Pero cómo, no me dijo que iba a vivir 30 o 40 años más?
  • ¡ Si, es verdad, te lo dije, pero juro que no te reconocí!

(Gracias José Luis!)


Si de disfrazarse se trata

Un calvo con una pata de palo es invitado a una fiesta de disfraces, pero no quiere que se noten sus defectos. Como no se le ocurre nada, le escribe una carta a una tienda de disfraces para que le recomienden algo. Tres días después recibe un paquete con un pañuelo y un disfraz de pirata, y adjunta una carta que decía:
“Estimado Sr.: En el paquete le enviamos un disfraz de pirata. El pañuelo debe cubrirle su calva, de modo que no se le notará y su pata de palo debe reforzar el disfraz, haciéndolo parecer mas real…”
El hombre se insulta al ver que están haciendo énfasis en su pata de palo y le escribe una carta de queja. Dos días más tarde recibe otro paquete:
“Estimado Sr.: Aquí le enviamos un disfraz de cura. Esto debe disimular su pata de palo, que nadie notara. Por otra parte, su calva hará que sea más real el disfraz…”
El hombre más se enoja al ver que dejaron de fijarse en su pata de palo para hacerlo con su calva y le escribe otra carta de queja. Tres días después recibe otro paquete:
“Estimado Sr.: Aquí le enviamos un tarro de azúcar, le aconsejamos caliente el azúcar y se la eche completo en la cabeza, métase su pata de palo en el culo y vaya disfrazado de manzana acaramelada…”

(Gracias Francisco!)


Experiencia no le faltaba

Le pregunta un gerente de ventas a un solicitante de empleo:

  • ¿Tiene experiencia como vendedor, señor?
  • Sí, claro. Vendí mi casa, mi coche, el piano y casi todas las joyas de mi esposa.

(Gracias José Luis!)

Facebooktwitterlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat