Menem, el presidente de la otra grieta

Amado e idolatrado en la misma proporción que fue odiado y denostado, murió a los 90 años Carlos Saúl Menem. Dos veces presidente de Argentina, se convirtió en símbolo de una época que tendrá para siempre su lugar en la memoria colectiva nacional.

Los noventa, la Convertibilidad, el Uno a Uno, las privatizaciones, la aplicación de las políticas neoliberales y las manchas de corrupción que formaron parte estructural de un sistema de gobierno que se prolongó durante una década, pero que sentó precedentes para lo que sobrevendría luego del 2000. Fue la década de la “Fiesta Menemista”, que benefició a algunos pocos privilegiados y dejó un tendal de víctimas por todos lados.

Menem se convirtió en símbolo de una época que tendrá para siempre su lugar en la memoria colectiva nacional.

Desde hacía dos meses, se encontraba internado en el Sanatorio de Los Arcos. Este domingo 14 de febrero, la noticia de su fallecimiento provocó dejos de tristeza, como de sensaciones encontradas.

Es que Menem concentraba detrás de su figura política todas las impresiones habidas y por haber. Fue el salvador de la hiperinflación, pero también el falso profeta de las revoluciones salarial y productiva. La confianza inicial que le depositaron amplios sectores populares, se fue diluyendo con el tiempo. Tuvo su reelección recostado en el 50% de los votos, pero terminó su mandato sin el apoyo social mayoritario que lo había depositado en la Casa Rosada a finales de los 80.

Fue Anillaco, pero también Río Tercero. En su inhóspita y despoblada patria chica construyó una pista de aterrizaje y hasta tiene una estatua que lo recordaba ya en vida. En la ciudad cordobesa lo han declarado persona no grata y no decretarán duelo por su muerte. Su apellido es sinónimo de muerte e impunidad.

Las sombras y luces de su gobierno estuvieron signadas con las sensaciones de impunidad. Las dudas en torno a la muerte de su hijo Carlitos (¿accidente o atentado?), la venta de armas a Ecuador (en conflicto con Perú, una nación amiga y aliado histórico), la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero para ocultar ese tráfico ilegal y un sinnúmero de acciones salpicadas por la corrupción formaron parte del bagaje de un gobierno que pasó a la historia para siempre.

Fue el presidente más venerado por la mayor parte de los dirigentes peronistas que superan los 50 años. No hubo ninguno que no tuviera una foto con el expresidente. La plana mayor del kirchnerismo y el albertismo tuvo contacto, formó parte de su gestión o defendió a capa y espada el gobierno menemista desde distintos roles. Algunos de ellos, viven o vivieron en Villa María y en la provincia de Córdoba.

Sin embargo, luego fue negado por quienes antes lo habían abrazado o sonreído a su lado, cuando su nombre pasó a ser sinónimo de piantavotos o de mala palabra en el universo político.

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Tras la finalización de su gobierno, su trayecto fue algo errático. Pero, siempre permaneció ligado a la política desde su rol legislativo. Incluso, apoyó con su mano levantada proyectos de los gobiernos que lo habían criticado salvajemente y que renegaban de su figura. Aunque, claro, ese socio vitalicio era de utilidad para las diversas causas.

Más allá de las opiniones que se tengan del “caudillo” riojano, nadie podrá negar que fue una figura preponderante del universo político argentino y cumplió un rol fundamental en una época histórica en el plano internacional.

Menem fue símbolo de muchas cosas. Y su muerte no podrá borrar, alivianar o difuminar esa pesada mochila que significó, para bien o para mal, para la historia colectiva de los argentinos.

Mini Biografía

Carlos Saúl Menem nació en Anillaco, La Rioja, el 2 de julio de 1930 y fue presidente de la Nación durante diez años. Asumió el poder el 8 de julio de 1989 y terminó su presidencia el 10 de diciembre de 1999, fecha en la cual fue sucedido por el radical Fernando De la Rúa.

El ex mandatario estudió abogacía en la Facultad de Derecho de la Universidad de Córdoba. En esos años, Menem conoció al presidente Juan Domingo Perón mientras comenzaba su militancia en el movimiento peronista. Se recibió de abogado un par de meses antes de que la “Revolución Libertadora” derroque al entonces presidente.

Durante esos años, el dirigente fue detenido acusado de ser parte de una “conspiración” para derrocar a la dictadura que estaba en pie. Sin embargo, tras su liberación fundó la Juventud Peronista de La Rioja en la clandestinidad.

Con una extensa carrera política, en el momento del término de la proscripción del peronismo, Carlos Saúl Menem fue elegido gobernador de La Rioja en 1973 hasta el 24 de marzo de 1976, año en que fue depuesto por la Junta Militar que llegó al poder tras un golpe de Estado.

Con la vuelta de la democracia en 1983, Carlos Menem volvió a ser elegido gobernador de esa provincia, puesto que ocupó hasta 1989, año en el cual se convertiría en el presidente argentino, reelegido luego por un segundo mandato.

Por otra parte, más allá de haber dejado el poder en 1999, luego en 2003 tras la debacle que significó la presidencia de Fernando De La Rúa y los cinco presidentes en una semana, Carlos Saúl Menem intentó obtener una nueva presidencia al presentarse en esas elecciones de 2003 en la que decidió bajarse del balotaje. En esos comicios, ganó Néstor Kirchner en la fórmula que encabezó junto a Daniel Scioli.

En relación a su vida personal, Menem estuvo casado con Zulema Yoma y la conductora chilena Cecilia Bolocco. Con su primera esposa tuvo a Zulemita Menem y Carlos Menem Jr., quien falleció en un accidente con su helicóptero.

Por otro lado, con la periodista trasandina tuvo a Máximo Saúl Menem Bolocco. Por su parte, Carlos Nair Menem Meza fue un hijo extramatrimonial al que el ex mandatario reconoció años después.

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