[Música e Historia] Zitarrosa y la “Chamarrita de los Milicos”

“Chamarrita de los milicos no te olvides que no son ricos…”

Escribe: Leo Muñoz

Alfredo Zitarrosa nació como “hijo natural” en 1936, recibiendo el nombre de Alfredo Iribarne, su madre era una joven de 19 años, Jesusa Blanca Nieve Iribarne. Pronto fue dado a criar al matrimonio de Carlos Durán y Doraisella Carbajal, pasando a ser Alfredo “Pocho” Durán, sin perder contacto con su familia de origen.

Ya en su adolescencia vuelve a vivir con su madre y su esposo argentino, Alfredo Nicolás Zitarrosa, de quien recibió su apellido. De esta etapa data también su experiencia en el medio rural cuando visitaba a sus tíos. 

Zitarrosa fue un hombre polifacético, cantautor, periodista, conductor, poeta y locutor, su carrera musical nace inesperadamente para él en 1964. La militancia política en la izquierda lo obligó al exilio en los 70; llegando los nuevos tiempos de las democracias argentina y uruguaya (1983 y 1984) retornó plenamente a la actividad artística. Su vida se apagó en 1989.

“Chamarrita de los Milicos”, Versión Original.

Chamarrita de los Milicos

La “chamarrita” es un estilo musical folklórico del litoral platense, aunque tiene su eco en el sur brasileño y chileno.

Zitarrosa se nutre de los sonidos rurales y negros de Uruguay para la composición de su obra musical. Es muy conocida su “Chamarrita de los Milicos”, escrita en homenaje a uno de sus padres, Carlos Durán, que entre otros oficios fue policía, “milico” popularmente en la Banda Oriental.

En una conocida entrevista decía: “…Fue escrita de un tirón en la mesa de un bar de Bulevar Artigas y 18 de julio, el 27 de enero de 1970. Ese día había nacido mi hija Carla Moriana y yo sentía que le estaba escribiendo al que no pudo ser su abuelo, mi padre adoptivo, Carlos Durán, quien siendo hijo de coronel ‘colorado’, había terminado de ‘milico’ en los años 40”.

“Pobres como éramos, yo recuerdo el gran revólver de mi padre, descargado, que él guardaba en un cajón del ‘trinchante’, después de quitarse ‘las correas’, cada noche o cada mañana, según las guardias. Las balas, siempre separadas, olían a todas las cosas que allí guardaba mamá. Yo no podía imaginarme de qué modo se abrían, ni qué demonios tendrían adentro que eran tan peligrosas. Pero eran, esas balas y ese revólver, el lujo subalterno de aquella humilde casa, una prenda del Estado -así me decían- que mi padre portaba como una penitencia no exenta de cierto orgullo vacilante”, explicaba.

“Chamarrita de los Milicos”, por Alfredo Zitarrosa.

“Chamarrita de los Milicos” (Alfredo Zitarrosa)

Los boliches del Cerrito
no son para los ricos
si alguno llega a entrar
difícil que haya lugar
allí cerca hay un cuartel
con cañón y coronel.

Chamarrita cuartelera
no te olvides que hay gente afuera.

La otra noche en una farra
un milico con guitarra
mirándolo al patrón
le cantaba esta canción
aunque salga a hacer mandados
un milico es un soldado.

Chamarrita de los milicos
no te olvides que no son ricos.

Los boliches del Cerrito
están llenos de milicos
con ropa militar
y otros de particular
una cosa es una cosa
y otra cosa es otra cosa.

Chamarrita cuartelera
no te olvides que hay gente afuera.

Si se forma algún merengue
el cuartel de los blandengues
se queda dónde está
cada cosa en su lugar
los milicos no son bobos
aunque sirvan para todo.

Chamarrita de los milicos
no te olvides que no son ricos.

Los boliches del cerrito
están llenos de milicos
y el milico cantor
les entona esta canción
cuando pasa el presidente
los milicos ya no son gente.

Chamarrita cuartelera
no te olvides que hay gente afuera.


Cuando cantes pa´ los milicos
no te olvides que no son ricos
y el orgullo que no te sobre
no te olvides que hay otros pobres.

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