Opinión | ¿Quo vadis, Argentina?

Escribe: Cristina Pablos

Más que preguntar hacia dónde va Argentina, habría que preguntar hacia dónde va el gobierno. Un gobierno errático, dubitativo, contradictorio.

La misma vice lo dejó entrever en su extensa y bien redactada carta, no habló de interrogantes; habló de certezas (3) pero, por supuesto, CFK no se considera parte del gobierno en esa carta, el responsable de todo es el presidente (que ella eligió).

Tiene razón cuando dice que “hay funcionarios y funcionarias que no funcionan”. En un gobierno de científicos el ministro de Salud subestimó la pandemia y de ahí el mal manejo de la misma.

El ministro de Economía tardó más de cinco meses en negociar con los bonistas una deuda en la que terminó pagando lo mismo que le pedían al principio.

Un “gobernador ejemplar” como Insfrán tiene a 4.000 habitantes de su provincia varados a la entrada de la misma, viviendo en condiciones infrahumanas pero la encargada del Inadi, Victoria Donda, no se fijó en ellos.

Sí se sumó a una usurpación en un campo “donde hay problemas entre ricos” (A.F.). Mientras, Miriam Lewin está conformando el Observatorio del Nodio, es decir, si pensás distinto, te odio. Mientras el jefe de gabinete, cuyo único mérito es la portación de apellido, los llama “no pueblo, no gente” a las personas que en los banderazos reclaman por la República.

Tiene razón CFK al decir que no funcionan. Yo diría algo peor: funcionan mal. El mismísimo presidente que, en un discurso apoya indirectamente a Grabois, dice estar a favor de la propiedad privada. ¿?

Hay 10 provincias con usurpaciones, Santa Cruz no figura entre ellas. Raro, ¿no? Bueno, convengamos que las usurpaciones comenzaron no con Guernica sino con la usurpación de Ciccone por el vicepresidente de entonces, Amado Boudou.

También en su carta CFK llama a una amplia concertación con los opositores, medios, etc. Me parece poco creíble que una ex presidente que no le traspasó el mando al ganador en las elecciones de 2015 ahora lo llame a “dialogar”. ¿Tal es la desesperación al ver cada vez más cerca el iceberg?

Convengamos que en Argentina hay una grieta (desde 1853). Una grieta de moral y de valores, donde la palabra no tiene ningún peso, en la que se desprecia la inteligencia de la gente.

No hay dudas, Argentina es un delirio. Digna de una serie de Netflix.

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