Pandemia: ¿Y los números reales de muertes? 32 mil son por otras enfermedades respiratorias

Escribe: Miguel Andreis

“Harto ya de estar harto ya me cansé, de preguntarle al mundo por qué, por qué…”. (Joan Manuel Serrat). Es lo que me pasa. Quizás o casi seguramente, en contra de la gran mayoría mi visión de la realidad es otra.  Una mayoría que fue cooptada por el miedo y el pánico, un mensaje apabullante que fue bajando lenta y persistentemente, ya sea en el orden global y posteriormente nacional.

Uso político

Argentina fue uno de los primeros en declarar la cuarentena. El aislamiento social obligatorio. El autoencierro, y al mismo tiempo, la paralización de la economía. No se conocía su antídoto. El nivel de letalidad fue y es, relativamente bajo, aunque el temor no sabía de fronteras.

Esta pandemia, así denominada por la Organización Mundial de la Salud, fue cambiada en su concepción, hará unos 15 años. Anteriormente, una pandemia tenía una estricta relación con la letalidad, ahora por su dispersión en los distintos continentes. Hubo epidemias muchos más mortales que esta.

Lo real, es que el tratamiento comunicacional del COVID 19, no fue abordado de igual manera en las distintas naciones. En gran parte de las mismas, se avanzó en el cuidado de la salud poblacional, pero sin descuidar la maquinaria productiva y ciertos grados de libertades que, aquí, nos fueron, conculcadas. Siempre en nombre de la defensa de la vida.

Aparecieron, encierros, multas… Una mirada de dudoso criterio democrático. Quizás desde la misma conformación de los COE. Y todo estaba montado, con intención o sin ella, para que el espanto fuese in crescendo. No se les puede discutir la efectividad que han tenido desde el poder en cuanto al obedecer normativas.

Además, como para que el mensaje no se disipara, agregaron una grieta más: los que estaban a favor del encerramiento e inmovilización social y aquellos que creíamos que era notoria la exageración existente. Además, la farsa no estuvo ausente, casi que el libreto puesto sobre el escenario es todo de dudosa credibilidad y, en muchos casos, tomando letras que les baja la complicidad de la Justicia.

No podía ser de otra manera, mientras tanto todas las pantallas, voces o papel entintado, aludían al Coronavirus, como si se tratase de un macabro mensaje de satanás;  en el medio nos llevaron el dólar a valores nunca alcanzados; se perdieron más de un millón de fuentes laborales; la inflación nos va carcomiendo, el cierre cercano a 200 mil empresas; la fuga del país de 60 firmas de renombre; nos prepararon para armar un nuevo Tribunal Superior de Justicia; dejaron en la calle 2.300 presos; no arreglan el default, la máquina de hacer dinero nunca paró y  algunos gobernantes aparecen en televisión, como lo es Ishii, que primero sostuvo que Argentina detonaría en 50 o 60 días, y la pasada semana se observa su figura en una filmación, indicando a traficantes de drogas, choferes de ambulancias, “que él los está encubriendo y le pagan de esa manera”.

Estas situaciones señaladas se pueden continuar enumerando hasta el mismo infinito. El presidente, continúa con su genuflexión, donde mañana puede desmentir con notorio desparpajo una aseveración del día anterior.

El tema de los contagiados o COVID positivos no tiene nada que ver con la cantidad de muertos.

Con un título en mano, cualquier bobada está permitida

En cuanto a lo científico, el nivel de chanterío es exponencial, cualquier cacatúa con un título de médico o de chamán es llevado ante las cámaras para que explique el “pavoroso riesgo que estamos corriendo”. Todo da igual.

Naturalmente que están quienes estudian en serio y que hacen de la ciencia un culto y un orgullo. Tal vez sean los menos invitados. La OMS demoró dos meses para recomendar los barbijos, ahora desde su mismo seno aparecen versiones que el uso del mismo por determinado tiempo se vuelve peligroso para la salud del portador.

Que la distancia debía ser un metro, luego fueron estirando hasta llegar a los 2 metros. Sanatas en todos los idiomas. Y se advierte que hay gente y no poca, que andando sola en el medio de un monte no se saca el barbijo. ¿Por qué no le explican dónde y cuándo hay que usarlo? Claro que no todo termina en ese tapabocas, sino en cómo se nos apabulla con la información.

Una maquinaria perfecta de dominación. Las sociedades con miedo son las más fáciles de sojuzgar para imponer su objetivo. Solo será cuestión de repasar las historias de dictadores como Hitler; Stalin; Mao; Mussolini; Chávez, Maduro, Pinochet, Videla y decenas más que actuaron en la misma dirección.

No hay un solo interrogante sino varios

Por ejemplo, el mayor temor que se le va inculcando y en general a la gente de la tercera edad, es el tema de los contagiados o COVID positivos, que no tienen nada que ver con la cantidad de muertos. Absolutamente nada. Sin embargo, la asociación entre “positivo” y “muerte”, le han conformado un parentesco que no se van a sacar tan fácilmente de la cabeza a millones de ciudadanos.  Es obvio que este virus causa muertes, pero no representa una equidad con el recelo impuesto. Tampoco tenemos conocimiento sobre las muertes que se dan año a año por distintas enfermedades.

Vale citar algunos casos, como para comprender que debajo de la alfombra hay números que no se permiten ver y objetivos pocos transparentes.

Los datos que aquí exponemos en forma de síntesis, son cifras oficiales. Del mismo gobierno de la Nación o de la agencia Télam, que es la agencia del Estado. Hasta el momento de dar forma a este escrito el número de fallecidos por COVID19 en Argentina, en estos cuatro meses, superaba los 3.000…

Cáncer, cardiovasculares y respiratorias

En 2018 murieron en Argentina 339.057 personas, 3.405 más que el año anterior. Por lo tanto, cada día, pierden la vida en nuestro país, 929 personas. Es decir, 7,61 fallecidos por cada mil habitantes.

En el año 2017 la mortalidad por cáncer registrada en Argentina fue de 118 y 87 defunciones por cada 100.000 varones y mujeres, respectivamente (tasas estandarizadas por población mundial estándar).

Con algo más de 62.000 fallecimientos registrados y sumados a las defunciones por tumores de comportamiento incierto o benigno, representaron el 19% del total de las defunciones, precedidas por las enfermedades cardiovasculares (29%) y seguidas por las respiratorias (19%).

Esta enfermedad, junto a las enfermedades cardiovasculares y la diabetes, integra el grupo de las ENT (enfermedades no transmisibles) más relevantes; las cuales concentraron el 50% de todas las defunciones registradas en 2017.

Neumonía e influenza

Casi 32 mil personas murieron en 2018 por neumonía e influenza (virus de la gripe cuyas medidas de prevención son las mismas que para el COVID-19), según el último Informe de Estadísticas Vitales publicado por el Ministerio de Salud, donde se destaca que las personas mayores y quienes tienen enfermedades previas son las más afectadas.

“El COVID-19, conocido vulgarmente como coronavirus, causa enfermedad respiratoria, pero no es gripe. La gripe es la enfermedad causada por el virus influenza, en todas sus variantes, y se estima que tiene una tasa de mortalidad de 0,5 por ciento”, explicó a Télam Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

“Usar barbijo está indicado sólo para quienes presentan síntomas” (Omar Sued)

El experto dijo que “siempre que aparece un virus nuevo se genera temor en la población porque no se sabe cómo va a evolucionar”. En ambos casos, el especialista advirtió que las medidas de prevención son las mismas.

“Cuando la población está más alerta a estas medidas de prevención siempre es beneficioso. Ya nos sucedió en 2009 con la epidemia de la llamada Gripe A, que las personas se lavaban más las manos y eso permitió la disminución de la diarrea”, recordó.

Sued indicó además que hay otras acciones que dan la falsa sensación de seguridad, y entre ellas mencionó “usar barbijo, que está indicado sólo para quienes presentan síntomas, o la demanda de cerrar fronteras o hacer controles compulsivos, que son mecanismos que no son eficientes”.

Cifras que asustan

Al igual que lo que ocurre con el COVID-19, que según la OMS registra hasta el momento una tasa de mortalidad del 2% de los casos reportados, el riesgo de fallecimiento crece conforme aumenta la edad del paciente y sus “comorbilidades”, es decir enfermedades preexistentes.

Así, de las casi 32 mil personas fallecidas por neumonía e influenza en 2018, 5.325 tenían entre 80 y 84 años; 3.891 entre 75 y 79; 2.954 entre 70 y 74, y el número sigue bajando progresivamente a medida que desciende la edad.

La OMS calcula que las epidemias causan entre 3 a 5 millones de casos graves y de 290 mil a 650 mil muertes en el mundo por año.

Estas cifras de muertes de la que casi la mayoría de la población desconocíamos, es más o menos similar en todo el mundo. Esto indica que aquella definición que se esgrime desde los sectores de gobierno, sobre que estamos en una pandemia, y lo que se dirime es “La vida o la economía” no deja de ser una falacia intencionalmente usada.

Basta repasar los guarismos: por patologías respiratorias y pulmonares que hubo en Argentina en 2018, 32.000 mil decesos, algo similar en el 2019, para darnos cuenta de la manera en que se acomodan las frases.

Posiblemente, si estas cifras que exponemos, se hubiesen conocido, como debería haber sido, desde un principio, los cuidados también se habrían aplicado, pero sin llegar al pánico existente.

Además, no les será fácil explicar, por ejemplo, el por qué en Villa María, donde se dio una gran cantidad de barrios que no cumplieron la cuarentena o aislamiento obligatorio, porque viviendo cinco en una pieza, tal solicitud es imposible de efectuar, o quienes salieron a trabajar desprovistos de toda protección, porque lo más importante era llevar el alimento a su casa, felizmente, no hubo un solo caso fatal.

Ni en esos barrios ni tampoco en gente de la ciudad. Después, vaya saber cuándo se terminará con toda esta parafernalia de idas y vueltas, medidas y contramedidas, comenzaremos a ver los efectos adversos de este encierro en sus diferentes formas. El daño psíquico está. El miedo enferma. El apartamiento nos hace perder el tacto de la realidad. ¿Será casualidad 10 suicidios en menos de tres meses en nuestra ciudad?

Patético.  También llegarán las consecuencias económicas que, seguramente arrastrarán otros tipos de secuelas. 

Es para dudar, si todo esto se puso en la balanza de los distintos COE, que se establecieron en el orden nacional, regional no escaparía a tal contexto, imponiendo casi como los estándares o modelos que bajaban sus normativas. Hay determinaciones, al menos en lo particular para quien suscribe, que nos permite sospechar que también forman parte de una gran improvisación.

Es verdad que el COVID 19, mata, las pandemias tienen casi el sinónimo de la muerte, claro, que si la exacerbamos, la exageramos, lo que venga de aquí en más, los resultantes, pueden ser aún, mucho, pero mucho más graves que los generados por este Coronavirus, que si bien es riesgoso, sus derivaciones nos pondrán, a no pocos, al borde de la demencia.

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4 comentarios en “Pandemia: ¿Y los números reales de muertes? 32 mil son por otras enfermedades respiratorias”

  1. Con los agro tóxicos
    Pulverizaron a los vecinos de los grandes campos
    Que les dejaron sus tierras y se concentraron en las orillas de las ciudades grandes a mendigar
    Argentina es un país CHICO
    NO somos Rusia el país más grande del mundo
    Los chinos traerán sus propios trabajadores
    Argentina convertida en una granja de cerdos a gran escala?

  2. D ‘ Andrei por fin me enteré quien era el Bicho Canasto
    O DON CANUTO
    El Alemán o Eslavo que conocí de muy pequeña
    MI padre me llevó en sulky una o dos veces a comprar miel deliciosa esa sí que no tenía azúcar
    El Se hizo una Comodidad en el Puente Andino

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