Pobreza: los que deberían pedir disculpas

Escribe: Cristina Pablos

Parece que, a veces, es un pecado ser pobre. Ser pobre es ¡tantas cosas! aparte de la falta de dinero.

Casi imposible imaginar una vida distinta fuera de la villa. Se vive cotidianamente y sin tregua el espantoso caos de los días sin huella. En esos lugares también sucede que las ganas de luchar se agotan día a día. Acaso, el sobrevivir se puede convertir en un largo descenso hacia ninguna parte. Unos pocos se animan a soñar y, algunos, hacen realidad sus sueños.

Esto es algo que muchos gobiernos creen se soluciona con un plan social o un plato de comida. Sin embargo, no es así. Hay pobres con mucha dignidad que, antes que un plato de comida, preferirían un trabajo fijo que les permita comer lo que quieran.

En 1963, durante el gobierno del Dr. Illia, la pobreza era del 3%. Luego de la dictadura militar y durante varios años de gobiernos populistas y de los otros, los índices se elevaron considerablemente.

Durante el gobierno de Cambiemos, el presidente Macri prometió pobreza 0, algo que no sólo no sucedió, sino que el índice se elevó a casi el 40%.

Este año se calcula que el índice rondará el 50%; con uno de cada 2 habitantes pobre y el 60% de los niños por debajo de la línea de pobreza y aún de indigencia.

Muchos son los gobiernos que deben pedir disculpas, no votos, a sus ciudadanos.

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