Por primera vez, una empresa de San Francisco incorporó mujeres para conducir camiones

Mujeres al volante. Jessica Pruzzo y Karen Aruta son las protagonistas de esta historia. Ellas dejan su hogar organizado y se separan de su familia para salir a la ruta en viajes que pueden durar varios días. “Solo es cuestión de animarse” a romper los prejuicios, afirman. Carossio, Vairolatti y Cía se convirtió en la primera empresa de San Francisco en contratar personal femenino para transportar mercaderíay alega que fue “una decisión estratégica”.

Hoy lunes 1 de marzo se conmemora en todo el país el Día del Transporte, una fecha en la que se destaca la actividad de miles de personas que día tras día recorren cientos de kilómetros llevando carga de una punta a la otra de la Argentina para que la rueda de la económica siga girando.

Ser camionero es una actividad que históricamente ha sido casi exclusiva del género masculino. Pero, poco a poco la situación está cambiando y son más las mujeres al volante de camiones que circulan las rutas argentinas, gracias a un cambio en la mentalidad social y la ruptura de patrones de conducta.

Ellas dejan su hogar organizado y se separan de su familia para salir a la ruta en viajes que pueden durar varios días.

Karen Aruta, de 31 años, y Jessica Pruzzo, de 27, eligen esta profesión como alternativa de trabajo, pero también por pasión, y se lanzan a las rutas de la mano de Transporte Carossio, Vairolatti y Cía. SRL, la primera empresa de San Francisco en incorporar mujeres a la conducción de su flota de camiones.

A nivel nacional, solo el 27% de las licencias de conducir pertenecen a mujeres, un número que, si bien crece un poco todos los años, sigue siendo bajo; en el caso de las licencias para transporte de carga, ellas representan menos del 0,7%. En ese contexto, la empresa Carossio, Vairolatti y Cía. -San Lorenzo 31- cuenta con dos choferes mujeres entre su personal.

Jessica, una apasionada del oficio que vuelve a elegir todos los días.

Karen Aruta es mendocina, de la localidad de Maipú y pudo concretar su primera experiencia laboral luego de un intenso período de formación profesional en la firma Scania a través de su programa “Conductoras”. Junto a Jessica Pruzzo, oriunda de la localidad entrerriana de Rosario del Tala, comparten un camión de la firma local, realizando diversos recorridos transportando contenedores con mercadería.

Tras coincidir en que “solo es cuestión de animarse” a dar el paso que les permita hacer pie en un ámbito claramente dominado por los varones, ellas claramente demostraron determinación y seguridad en su trabajo para traspasar cualquier barrera o prejuicio, lo que terminó por convencer a directivos, compañeros de trabajo y hasta los propios colegas que se van habituando a verlas en la ruta, conduciendo el camión con la misma habilidad y destreza que cualquier experimentado chofer que lleva años en la actividad.

La primera de la familia
Karen comentó que se inició en este oficio porque “tuve suerte” ya que resultó seleccionada por la firma Scania que la becó para formar parte de un programa de formación profesional “buscando achicar esa brecha tan grande que existe entre conductoras mujeres y conductores hombres” por lo cual le dieron la oportunidad a 12 mujeres de todo el país y en ese grupo se encontraba ella.

Para Karen, el apoyo de su familia fue fundamental.

Precisamente, Karen hizo referencia a este programa, “Conductoras”, destinado a que más mujeres puedan desempeñarse en la industria del transporte de cargas. Vigente desde 2019, la convocatoria se dirige a mujeres de todo el país, de entre 25 y 45 años, para aplicar a las becas que les permitieron capacitarse en la Fundación Profesional para el Transporte, brazo académico de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac).

“Fue algo hermoso. Yo no vengo de una familia de camioneros, no sabía que era todo esto y, sin embargo, luego de la primera vez que me subí a uno no quería bajarme nunca más”, expresó con total entusiasmo pasión por su trabajo.

Con la experiencia adquirida en el programa de Scania, Karen fue recomendada para trabajar en la Asociación de Propietarios de Camiones (Aprocam) en Mendoza como instructora de manejo hasta que a fines de 2020 tuvo la posibilidad de ingresar a Carosio, Vairolatti y Cía. “Para mí fue increíble que me den una oportunidad en una empresa tan grande y prestigiosa en todo el país”, confesó a LA VOZ DE SAN JUSTO.

Entre viaje y viaje, las chicas descansan en San Francisco.
Pese a la seguridad que tiene al hablar, Karen admitió que la primera vez que se subió a la cabina de un camión “estaba tiritando” hasta que a medida que ganaba experiencia, “la confianza iba aumentando hasta que al final fue fantástico”.

Recordó que cuando era pequeña su papá solía decir que “mujer al volante, peligro constante”, sin embargo, él “era cero machista” y “siempre me apoyó cuando le dije que quería dedicarme a esto y cuando me salió esta oportunidad se puso muy feliz”.

Igualmente, el día a día no es nada sencillo y ella lo sabe muy bien. “Siempre te encontrás con algunos que te hacen señas y hasta dicen alguna cosa, pero también están los otros que se muestran fascinados y saludan muy amables”.

Todo un desafío
Jessica sostuvo que “fue todo un desafío” iniciarse en esta actividad, la que “volvería a elegir” porque le apasiona.

En su caso, arribó a la empresa con una experiencia de más de 3 años arriba de un camión al que se subió “un poco por curiosidad y otro por casualidad” aunque a partir de allí le tocó llegar a destinos tales como puertos o mercados de venta de verduras, lo que le permitió “ganar una experiencia muy valiosa”.

En el camino “siempre hay alguna persona un poco desubicada -dijo-. En ese caso hay que tener mucha actitud y carácter para saber cómo tratar a las personas”.

Jessica proviene de una familia ligada a la actividad agropecuaria pero que nunca tuvieron experiencia con el transporte de mercaderías. En tanto, “cuando comuniqué lo que quería hacer tuve mucho apoyo, les gusta mucho que haga algo diferente a lo que hace cualquier mujer”, contó.

Además, comentó que en la empresa “mis compañeros me tratan con mucho respeto y sobre todo me hacen sentir muy cómoda, que es algo muy importante”.

Recordó luego que se vinculó con la firma sanfrancisqueña porque “estaba buscando trabajo y me contactó una amiga. Decidí enviar mi currículum y me llamaron a los pocos días para una entrevista. Cuando finalmente me comunicaron la incorporación, sentí mucha alegría porque es muy buena la oportunidad que están dando a las mujeres para poder trabajar”.

Lo que resta, además de que más conductoras se larguen al transporte de cargas, es que las rutas, los puertos y los pasos fronterizos -los puntos con mayor movimiento y presencia de camiones- mejoren su infraestructura para garantizar que tanto hombres como mujeres tengan desde lugares seguros donde parar a dormir hasta baños que contemplen sus necesidades. Hoy muchas de ellas deben programar sus recorridos en función de las instalaciones disponibles. Atentas a esto, a través de páginas de Facebook y chats grupales de WhatsApp, las mujeres camioneras del país se conectan, comparten experiencias y consejos para hacer más amena su labor y sentirse un poco menos solas.

Carlos Carossio

Incorporar mujeres “fue una decisión estratégica”
El socio gerente de Transporte Carossio, Vairolatti y Cía., Carlos Carossio, explicó que la decisión de contratar personal femenino para conducir sus camiones fue “una realidad que se fue dando desde hace unos cuatro meses” a la fecha, producto de “una decisión estratégica” surgida por “la intención de mujeres que querían conducir camiones. Tenemos muchas expectativas”.

A partir de esta inquietud, una vez analizada llegaron a la conclusión de que constituía “una buena decisión” debido a “las características naturales de las mujeres por el cuidado y la meticulosidad” en la manera en que emprenden sus actividades.

Tras haber transcurrido un mes de la incorporación de Karen y Jessica, Carossio aseguró nque la empresa depositó en ambas “muchas expectativas” porque “entendemos que tienen muchas condiciones y podrán hacer su trabajo de la mejor manera”, aun reconociendo que en este rubro “están en absoluta minoría”.

Al realizar una comparación, Vairolatti dijo que “muchos hombres llegan a esta actividad porque no tienen otra alternativa laboral pero muchas veces sin conocimiento del trabajo. En cambio, la mujer que toma la decisión de ser camionera es porque tiene muy en claro de qué se trata y sobre todo, porque le gusta hacerlo. Ella sabe que tiene que luchar contra muchas cosas a diario y sin embargo lo eligen porque están convencidas que lo pueden hacer. Esto habla de una personalidad y perseverancia que es necesario reconocer”.

¿Por qué se celebra el 1 de marzo el Día del Transporte en Argentina?
El 1 de marzo de cada año se celebra el Día del Transporte en la Argentina. Es una fecha instaurada para homenajear especialmente a Jorge Alejandro Newbery, quien fue fundador de la Aeronáutica Militar Argentina, pionero en la aviación del país, avezado deportista, funcionario público, ingeniero y cercano a la ciencia.

Cómo murió Newbery
El hombre, al que muchos recuerdan como un caballero y talentoso para todo lo que emprendió, perdió la vida cuando tenía 38 años al caer su avión en Los Tamarindos (actual zona de El Plumerillo, en el distrito de Las Heras, Mendoza). La idea era, al mes siguiente, cruzar la Cordillera de los Andes por aire, pero murió en la demostración previa.

Newbery desafió al aire, a la tierra y al agua

Sus proezas y logros
Estudió Ingeniería en la Cornell University y, a sus 18 años, en el Drexel Institute de Filadelfia, fue alumno de Thomas Alva Edison. A los 22 años se desempeñó en la Compañía Luz y Tracción del Plata, para ingresar dos años después en la Armada Argentina. Profesional y laboralmente nunca dejó de superarse.

Dicen que nadaba perfectamente, boxeaba como un profesional, se destacaba empuñando un sable o florete, remaba como un campeón de Oxford o Cambridge y se lucía en las carreras de autos.

En 1907 cruzó el Río de la Plata -desde Palermo hasta Conchillas, Uruguay- a bordo del globo aerostático Pampero. Luego de esa hazaña fundó el Aero Club Argentino, cerca de las Barrancas de Belgrano.

Aunque su hermano desapareció en un globo aerostático -y nunca encontraron su cuerpo- realizó cuarenta viajes de este estilo y construyó el “Eduardo Newbery”, de 2200 metros cúbicos, resultando el más grande que se haya remontado en Argentina.

Sus proezas podrían ocupar páginas y páginas. Se convirtió en piloto de avión e influyó para que Roque Sáenz Peña funde la Escuela Militar de Aviación, en 1910.

Para ese entonces era ovacionado por el público, se estaba convirtiendo en un ídolo de quienes adoraban verlo despegar y aterrizar.

Fuente y fotos: La Voz de San Justo

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