¿Qué preferís: tapa o corcho?

El corcho, tal y como lo conocemos, se extrae de un árbol llamado alcornoque. El productor principal es Portugal, aunque no el único; también los hay de España, Argelia, Marruecos, Francia, Italia y Túnez, entre otros.

El tapón de corcho es uno de los factores más importantes en la maduración del vino en botella, preservándolo de la oxidación y dando lugar al ambiente generador de todos los aromas que comúnmente sentimos, que se dan en el vino tras la fase de crianza en madera. El corcho se hincha al contacto con el vino, y la botella queda herméticamente cerrada para que no penetre el aire ni las bacterias.

Variedades de corchos

Al puramente diseñado de alcornoque se suman otros que ni son ni dejan de ser de este noble material. Tenemos los aglomerados: son corchos fabricados con restos de corcho de alcornoque molido aglomerados con una cola sintética. Los colmatados: son tapones con mucha porosidad ya que se fabrican tapando los huecos con polvo de corcho y una cola. Los corchos 1+1: se fabrican combinando dos aros de corcho natural en los extremos con corcho aglomerado en el centro.

El gran invento son los corchos sintéticos fabricados con polvo de alcornoque y un aglomerante que se compactan para obtener un corcho que en realidad tiene poco de corcho natural. La ventaja es que no producen hongos, que el natural sí. Generalmente se usan para vinos de precios económicos y medios, ya que para esos segmentos los corchos naturales en general pueden presentar alguna falla de calidad.

Entre otras ventajas, no se quiebran al descorchar la botella, no generan polvillo que cae sobre el vino y son más higiénicos, ya que no es un producto que haya estado en contacto con tierra, insectos, microorganismos, etc.

Por último están las tapas de rosca o Scraw-Cup. En primer lugar, para felicidad de aquellos que siempre le esquivan a la historia de descorchar, se abre sin necesidad de sacacorchos. Tiene un cierre hermético y las botellas pueden almacenarse verticalmente. El tapón a rosca permite además, sobre todo en el caso de los blancos, tener una evolución más lenta, donde se preservan mucho mejor los aromas.

Para la buena conservación del vino en botella con corcho natural es necesario que este se conserve húmedo, para que no se reseque y mantenga así sus cualidades aislantes. Es por eso que la recomendación es que la guarda de la botella sea ligeramente inclinada hacia el corcho. Después de abrir una botella lo primero que se debe hacer es oler el tapón. Si el vino está en buenas condiciones, el tapón huele a vino. Si huele a corcho, es que la botella no se ha
conservado adecuadamente.

Fuente: La Gaceta.com

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