Sabattini – “Hoy viene el pelot… del Gobernador”

Crónicas de Don Amadeo

Escribe: Miguel Andreis

En el libro “Rescate histórico-cultural de San Antonio de Litín” publicado en 1994, cuya autoría le pertenece al IPEA Nº 6, se narra una serie de acontecimientos que se ligan a esa población. Allí aparece –entre otras- una anécdota que se refiere al caudillo radical doctor Amadeo Sabattini.

Quien recopiló particularmente esa vivencia fue el doctor Juan Manuel Gómez López, profesional que durante años fuese secretario político y privado del “peludo chico”.

“Don Amadeo solía acordarse muy risueñamente de un curioso acontecimiento que le ocurriera en San Antonio de Litín. Este caserío encerraba para el médico y político un especial afecto, ya que de allí provenía alguien que le merecía el mayor de los respetos y entrañable estima, don José Antonio Ceballos ex mandatario provincial en cuya gestión Sabattini oficiara de ministro de Gobierno.

Corría el año ´39, representando la máxima investidura del gobierno cordobés, el líder radical viaja a esta población para la inauguración del Destacamento Policial. Naturalmente tal advenimiento contenía carácter de festividad para los habitantes del lugar, se transformaba en un hito de inusitada relevancia para dicha urbe.

Todos los ciudadanos con sus mejores ropas y predisposición se encontraban reunidos esperando la llegada del mandatario. A quienes le recayó  la responsabilidad de organizar la misma, preparaban –así lo suponían- hasta el ínfimo detalle. Bombas de estruendo, papelitos, pañuelos, boinas blancas, oradores, banda musical… Nada al azar.

La espera

El multitudinario recibimiento habría de concretarse en la entrada al poblado por el camino que los une con Cintra. Sabattini entre muchos de sus particulares hábitos solía tener la costumbre de decir que iría por un lado y aparecía por otro. Esta fue una de esas ocasiones.

Despaciosamente y entre una voluminosa polvareda ingresa al villorio el auto del mandatario. Ordena al chofer dirigirse directamente hacia el nuevo edificio policial, suponiendo encontrar allí a las autoridades representativas. Su sorpresa fue en aumento al no hallar individuo alguno por las calles, aquello transmitía la sensación de un poblado fantasma.

Se detiene en la puerta de la Jefatura e ingresa con su campechano andar al flamante lugar. Paradójicamente ahí sólo se encontraba un despreocupado agente de policía, gorra colgada en la pared, una enorme y quemada pava sobre el escritorio y el mate que chillaba por falta de agua.

Naturalmente que el representante del orden lejos estuvo de imaginarse quién era el hombre que estaba parado delante suyo. La pregunta del gobernador fue directa: “Ando buscando al Comisario, me podría indicar dónde lo podría encontrar”. El uniformado con alta dosis de desprejuicio y franqueza, responde.

-No está el comisario, se ha ido con toda la gente hacia la entrada del pueblo, pero por el camino de Cintra… fueron a esperar, porque hoy viene a inaugurar las reformas a esta comisaría el  pelot… del gobernador.

Sabattini, perdió el gesto adusto, serio. No podía contener la risa. Vuelve a dirigirle la palabra.

-¿Me puede hacer un favor?

-Sí señor, lo que usted mande –contestó solícito el medio uniformado-.

-Vaya, busque al comisario y dígale que el pelot… del gobernador lo está esperando en la comisaría.

Cuentan que desde entonces aquel agente no sólo que nunca más abrió la boca frente a desconocidos sino que por seis meses perdió totalmente el habla.

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