Scioli: ¿¡¡Alma de reptil…!!?

Breve historia de Carlitos Menem y sus amoríos

Sin dudas que uno de los políticos que ha quedado en la picota, entre muchos, del juzgamiento del colectivo social es Daniel Scioli. Tal vez aún no se conozca todos los perfiles de su personalidad y mucho menos de los logros económicos personales, alcanzados desde los distintos cargos conque lo “premiaron”. Que se asegura, no son pocos. Desde fastuosos hoteles en Italia, hasta otros inmuebles de inmenso valor económico. No obstante, su múltiple personalidad, engaña. Siempre se lo ve “feliz”, escondiendo sus miserias conceptuales.

Circunstancialmente, en una fiesta familiar, tuve una conversación en nuestra ciudad con un conocido deportista internacional R.Z. (Se resguarda su nombre ya que no se le pidió autorización para para esta narrativa). Recorrió las pistas más relevantes del mundo sobre dos ruedas. Más tarde, acompañaría a Carlitos Menem en gran parte de su actividad “fierrera”. El mismo pinta de cuerpo entero a este hombre de múltiple moral.

Por: Miguel Andreis

Fue en los primeros años del 2000

El cumpleaños de una compañera de trabajo se decidió festejarlo en una quinta en la salida de la villa por la ruta 9. Detrás de la Usina de EPEC. Preguntaron si no había problemas que también viniese R.Z, otrora famoso corredor de motos en el orden internacional, posteriormente y por varios años siguió compitiendo exitosamente sobre las cuatro ruedas. El nombrado tenía algún acercamiento con la cumpleañera.

No lo conocía personalmente, sí, de nombre. Un tipo tan simpático como ameno.

Habló sobre el mundo de los “fierros”. De los grandes nombres. Hacía tiempo que era uno de los nexos entre pilotos nacionales y la compleja Europa. No pude evitar preguntarle sobre Carlitos Menem Jr. Él lo contactó con las figuras de las distintas fórmulas y fue algo así como su manager: “Para mí Carlitos era como un hijo. Lo quise muchísimo. Igual que a Zulema y Don Carlos. De vez en cuando los voy a visitar. Conmigo se portaron maravillosamente” remarcó

R.Z era uno de los tres que se movilizaban en el automóvil que viajaba por la ruta casi debajo del helicóptero en el que volaban Menem Jr. y Ricardo Oltra en el momento de la tragedia. “Fue todo demasiado rápido. Estruendo que nunca se irá de mis oídos y salir corriendo hacia la máquina. Una escena patética. Carlos estaba destrozado igual que Oltra. Me costaba entender lo que estaba viendo. Llegaron las ambulancias, ayudamos y tomamos unos maletines con dólares que transportaban para pagar unos motores (luego fueron entregados a Zulema). Era mucho el dinero que se movía con la escudería de Carlitos…”. Hizo un largo paréntesis, ese chico había sido muy importante en su vida.

La noche acompañaba para disfrutar algunos fernets con coca.

La conversación iba de un lado a otro. Las anécdotas se sucedían. En casi todas las escenas aparecía Jr. “Un chico muy derecho, muy querible y excelente piloto. Lo que por momentos me incomodaba era cuando íbamos a su casa y el presidente estaba con algunos de sus funcionarios. Carlitos les decía sin ningún tipo de tapujos ´viejo cuídate de éstos que te van a cagar´. Respetaba mucho a Corach y Alberto Kohan

No dejó de sorprenderme cuando, sin saber cómo, emergió el nombre de Daniel Scioli. Percibí en el deportista un indisimulable rechazo. Fastidio. Quién había perdido un brazo como motonauta, era para RZ “un ser que repta no que camina. Lo peor que he visto en mi vida como persona” sentenció. Por entonces Scioli estaba al frente de la Secretaría de Turismo y Deportes.

Le comenté que no era la imagen que yo tenía. Me parecía una persona de bien….

“Te lo digo simple, lo conozco y bastante, es un ser sin dignidad ni moral. Te diría, que despreciable…”

No insistí más. Derivamos en otra temática. Noté cierta reticencia en hablar sobre la muerte de Carlitos. Narró como la familia Menem le entregó el manejo de la escudería de competición por dos años que luego se quedó Zulemita” acotó.

————-

El padre de Daniel Scioli, José o Pepe, fue el dueño de una gran fortuna. Uno de los propietarios de Canal 9 junto con Garbarino y Pérez Pícaro y de grandes casas de comercios, artículos para el hogar. En síntesis, quedaron en la lona por todos “errores” de quien después fuera Gobernador de la provincia más grande del país. Muchas de las acusaciones aún no salieron a la luz… (Más tarde se conocerían, como los grandes hoteles en Italia, campos, quintas, etc. Todas, ante la Justicia quedaron en la nada. Al menos poco trascendió y jamás perdió su libertad)

Vuelvo a la carga.

“¡¡Me cuesta asumir tu definición de reptil!!”; la respuesta se profundizó: “Lo pinta de cuerpo entero. Te diría que es peor que un reptil. Te cuento. Un día viajando a Europa Carlitos me dice, ´vos sabés que hoy me habló K, y la verdad que me encanta´. Le pregunto qué K, “la mujer del ´manco´- me dice. No lo podía ni ver…. “Reconozco que el pibe vivía metiéndose en quilombo con mujeres. No me Salió otra cosa que decirle ´dejate de joder que solo le vas a traer más problemas a tu viejo´. Sabía que no me daría bolas. K, era muy bella y seductora. Regresamos. Siempre estábamos en el edificio de la escudería, plena avenida Libertador, enorme bellísimo. (Arriba hizo construir una cancha de pádel). Allí recalaban todas las figuras del automovilismo. Y Carlitos lo reformó todo. Oficinas ultra modernas de madera y vidrio. En la última, apretabas un botón y los sillones se conformaban en cama, luces, músicas. Un bulín… a todo trapo”.

“Una tarde llega Scioli con ella. No me hizo falta demasiado para saber cómo terminaría ese encuentro”. Ella quería publicitar unas cremas en los autos de competición. Antes de los 10 minutos de charla Carlitos le dice, vamos mi oficina porque con estos tipos – y nos señala a Scioli y a mí- no se puede hablar. Picaron para la última. A los pocos minutos se comenzaron a escuchar unos grititos que se fueron haciendo cada vez más fuertes. Se oía perfectamente en qué estaban. Como a la media hora regresan. Ella ni reparó en el peinado. Todo era demasiado evidente. Se sentaron unos momentos hasta que ella le dice “Vamos Daniel”, él responde ¡¡Vamos mi amor, vamos! ´´.

Un tipo que sabe que alguien le fifó su mujer, casi delante de su cara y se calla porque tiene otros intereses (económicos), si no es un reptil me podés decir qué carajo es!”

]]>
Facebooktwitterlinkedinmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat