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[Opinión] El sindicalismo en Argentina: Una mayoría de jefes eternos, poderosos y millonarios
Escribe: Cristina Pablos
Los primeros sindicatos en Argentina surgieron en el siglo XIX, impulsados por la comunidad afroargentina así como por grupos anarquistas y socialistas.
El sindicalismo argentino es, desde hace décadas, de los más fuertes de la región. Mientras los afiliados a los gremios (algunos compulsivamente) en el país rondan el 40%, esa cifra no supera el 20% en Brasil o Chile y ni alcanza el 10% en Méjico y Colombia.
Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo) el sindicalismo y el peronismo tuvieron una estrecha relación. Argentina, con el movimiento sindical, ejerce una fuerte influencia política y social. De hecho, dicen que el sindicalismo es el último refugio del peronismo.
Hay sindicalistas (casi la mayoría) eternos para quienes las generales de la ley no aplican, por ejemplo: no realizan elecciones periódicas que impiden la renovación de liderazgos.

En Argentina es más fácil ser candidato a presidente de la Nación que a secretario general de cualquier gremio porque la legislación “no prohíbe la perpetuidad”.
En Argentina es más fácil ser candidato a presidente de la Nación que a secretario general de cualquier gremio porque la legislación “no prohíbe la perpetuidad”
Hay, al menos, 19 dirigentes sindicales que superan las dos décadas y 33 más de una. La mayoría pudo mantenerse en el sindicato desde 1983 viendo pasar a todos los presidentes de la democracia.
En 1987, se negoció la actual Ley de Asociaciones Sindicales, elaborada a la medida de los sindicatos. Si algún gobierno quisiera avanzar sobre la democratización sindical le bastaría con exigir que los estatutos se adecuen a la Constitución Nacional.
Por ejemplo: Oscar Lescano, legendario líder del Sindicato de Luz y Fuerza por más de 29 años de dirigencia, se jactó en decir: “fui oficialista con todos los gobiernos”.

Ranking de permanencia frente al sindicato:
Petracca, del Sindicato de Obreros y Empleados de Cementerios y Crematorios: 49 años en el cargo.
Cavalieri, de Comercio: 36 años.
Rodolfo Daer, de Alimentación: 37 años.
Hugo Moyano, Camioneros: 35 años.
Barrionuevo, Gastronómicos: 37 años.
Lingeri, Obras Sanitarias: 37 años.
Viviani; Peones de taxis: 37 años (renunció en 2020).
Piumato, Judiciales: 37 años.
Martínez, UOCRA: 32 años.
Rodríguez, UPCN: 32 años.
Maturano, La Fraternidad: 28 años.
Schmid, Dragado: 29 años.
Héctor Daer, Sanidad: 21 años.
Baradel, SUTEBA: 18 años.
Fernández, UTA: 16 años.
Lo superan a Petracca Ramón Baldassini (FOECYT) con 54 años y Venturini, con 53 años (murió en ejercicio de la función).
La característica de nuestros sindicalistas es que, aparte de millonarios (la mayoría) NO trabajan; gozan de licencia gremial con goce de sueldo, obviamente, cosa que no ocurre en otros países vecinos donde los sindicalistas TRABAJAN.
Es decir; en Argentina tenemos sindicalistas ricos con trabajadores empobrecidos.
Las pérdidas del último paro (al que no adhirió UTA) fueron de 151 millones de dólares.
¿Quién le pone el cascabel al gato?