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[Argentinadas] Redes, discursos de odios y “trolls”: Estrolando argumentos
Escribe: Raquel Baratelli
En esta modernidad en la que transcurre nuestra vida urbana, llena de alegrías y pesares, día a día, vamos incorporando nuevos saberes y costumbres que hacen a la argentinidad.
Los comportamientos sociales se van agiornando a los tiempos cibernéticos, modas y posibilidades comunicacionales circundantes.
Así, vamos incorporando nuevas terminologías, neologismos coloquiales regionales, frases connotativas locales y metáforas que van enriqueciendo el idioma, ayudan a explicitar nuestros requerimientos o elogios hacia los otros y contribuyen a desarrollar la capacidad de síntesis a la hora de las criticar.
En este contexto comunicacional, las redes sociales aportan lo suyo, más allá de la ausencia total de puntuación, causante de más de un mal entendido, los emojis, gifts y memes, hábilmente usados por sus usuarios y rápidamente adoptados por las mayorías, tienen la virtud de agudizar el ingenio y establecer complicidades fácilmente reconocibles que agrupan o dispersan afinidades, construyendo sentido de pertenencia e identidad.
Para pesar de la real academia e incluso de algunos lingüistas, el idioma es dinámico y como expresión de multitudes responde a las mareas sociales en permanente cambio; es de suponer, entonces, que mientras más sean los canales para expresar ideas, más ideas habrá y mejor será el desarrollo del pensamiento y de argumentaciones que las respalden.

En fin, todo muy lindo, sociológicamente justificable, chicos, sin embargo, tanta riqueza y diversidad de símbolos y canales para decir lo que se piensa ha venido acompañado de una verborragia irresponsable que inunda la neurona provocando una catarata de agresividad que se va naturalizando día tras día y que, lejos de enriquecer el pensamiento, lo empobrece.
X-men que se autoproclaman paladines de la libertad, maltratando, amenazando y censurando ideas en pos de imponer su visión de la realidad
Pasa en la familia, en la escuela, en el laburo y el vecindario; ocurre en la tele, en la radio, instagram y en X, ex tuiter, donde aparecieron los famosos “Troles”, agresores seriales que se valen del anonimato de la inteligencia artificial para sembrar las redes de falsedades que rápidamente se vuelven verdades y que no hacen más que confundir a la opinión pública; puteadores oficiales que se dedican a denostar y difamar a quien sea, por la necesidad permanente de dividir para triunfar, de embarrar al otro en pos de ganarle, en esta loca carrera por exterminar la sensatez y la empatía.
X-men que se autoproclaman paladines de la libertad, maltratando, amenazando y censurando ideas en pos de imponer su visión de la realidad.
¿Qué nos está pasando, viejo? Quedaron atrás las argumentaciones racionales, incluso los discursetes de odio y los debates llenos de ironías y burlas entre contrarios están fuera de moda, ahora la onda va por el exabrupto descalificante y embaucador que estanca y tiñe la realidad de incertidumbre y desconfianza.