[Argentinadas] Modo verano y neuronas de vacaciones: De las parejas de Wanda a los precios de los choris

Escribe Raquel Baratelli

Con la llegada del verano, la neurona argenta sufre una especie de mutación a un modo de ser extraño; los intereses y pensamientos se tornan erráticos y comienza una especie de bucle temporal en el que sólo se puede centrar en temas intrascendentes como los cambios de pareja de Wanda, la nueva bebé de Marley, los dichos de la miss Universo destituida…

Pasado el estrés por las fiestas de fin de año, desaparecidos Papá Noel y los Reyes Magos, poco ilusionismo nos queda como para organizar vacaciones, sin embargo, los calorones que se sufren en la ciudad, provocan la aparición de un as bajo la manga que posibilita alguna escapadita por ahí, sea de un par de días o más, dentro de la provincia o fuera de sus límites.

Es entonces cuando comienza la búsqueda de destinos posibles, preocupación de la que se hacen eco los clubes de barrio y las localidades turísticas de todo el territorio nacional, promocionando sus linduras, actividades y opciones de hospedaje.

Los medios de comunicación, radiales, de redes y televisivos aportan lo suyo, esparciendo data; los noticieros, llenan los huecos que quedan entre la variedad de variedades sonsas que aportan a este modo verano entrevistando autoridades de turismo, gente que vacaciona, pobladores locales.

Las transmisoras radiales, hacen lo suyo, promoviendo hits del verano, cambiando la grilla de programación a este modo bucle risueño y tonto acorde a la mutación circundante, tamizando con la ola de calor, el odioso tema del matafuego para el auto y un par de noticias breves sobre lo que acontece en la economía, la política y su modo electoral.  

En fin, cosas que pasan por estas latitudes en tiempos estivales cuando la neurona parece necesitar resetearse. Ahora, lo que yo me pregunto es en qué momento pensar las vacaciones se redujo simplemente a pensar en los costos de la comida.

¿Cuándo quedó sin efecto el disfrute de cosas simples compartidas, el tiempo de juegos y de ocio sin horarios?  

¿Cuándo desapareció el interés por la geografía y las bellezas naturales que ofrece nuestro enorme territorio? ¿En qué momento se decidió que la única motivación para moverse en el verano sea la comida y los precios bajos?

Se entiende que en los tiempos que corren el bolsillo mande, pero ¿es justo que, motivados por el consumismo, olvidemos que las vacaciones están hechas para descansar y disfrutar de la familia y los amigos en el entorno que sea?

Dónde quedaron atascados la luna tucumana, el burrito cordobés, el cielo de San Juan; qué pasó con el chapuzón en la pelopincho, el picnic a la orilla del río, y la botella cortada con pan para atraer las mojarritas.

¿Cuándo quedó sin efecto el disfrute de cosas simples compartidas, el tiempo de juegos y de ocio sin horarios?  

En el modo verano, podríamos aprovechar para instruirnos más sobre el verdadero atractivo de la naturaleza que nos queda, reconocer la necesidad de preservarla y recuperar el disfrute necesario de las cosas simples de la vida, más allá de lo que cueste el chori o la hamburguesa en cada lugar.  

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