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Lobas que “cazan y pescan”
Jamás lo hubieran imaginado los ingenieros ingleses que en 1866 pasaban las vías por encima del Pozanjón. Tampoco don Eloy Villarreal, que por esos días abría el primer almacén, o don Inmesco Okeff, primer jefe de la estación en 1869 que sólo vio algún un picado de “foot-ball” entre sus paisanos.
Escribe: Ivan Wielikosielek
Ni siquiera lo hubiera imaginado Cármine Amicarelli, acaudalado empresario que levantara el primer galpón de acopio en las vías y uno de los impulsores del deporte en el pueblo (su tataranieta es nada menos que la “leona” Magdalena Aicega).
Lo cierto es que, un siglo y medio después de aquellos días, un grupo de quinceañeras de pollerita y “stick” representaron por primera vez a Ballesteros en un torneo oficial de hockey. Eran (mejor dicho, “son” y “serán”) “Las Lobas”. Y se presentaron de salmón y gris en el predio del ferrocarril, el mismo sitio en donde alguna vez nació el pueblo.
Acaso ellas (me digo) aún no sean conscientes del valor incalculable de su participación en la liga. O quizás no sepan que están retomando la posta de las chicas de Tiro y Gimnasia; las mismas que, hace medio siglo, pusieron el deporte femenino de Ballesteros en lo más alto. Algunas de aquellas viejas jugadoras, acaso sean sus tías o sus abuelas. O las habrán visto haciendo la compra, humildes y silenciosas, en las despensas del pueblo. Y sin embargo, algo de aquellas “damas de antaño” late en el corazón de estas nenas; el mismo orgullo y la vieja garra; la misma delicadeza inextinguible de toda mujer.
Nativa de Marcos Juárez, Maricel López es la mamá de estas pequeñas “lobas” y hacedora del milagro.

“Empecé con el hockey de Ballesteros en el 2012, en la cancha auxiliar del club Talleres. Yo estaba dando clases en Marcos Juárez; y cuando me mudé acá con mi esposo, quería seguir con mi profesión. Vi que había varias chicas que querían jugar, y muchas se tenían que ir afuera. Y me pareció bueno que se quedaran. Se lo planteé a Marcos Aghemo, el presidente del club, y empecé. Pero por esos días quedo embarazada de Brisa y tuve que dejar. Estuve entrenando y arbitrando con ocho meses de embarazo; así que ella ya estaba en una cancha de hockey antes de nacer…” me dice Maricel, y Brisa sonríe.
Estamos en el carribar del ferrocarril, que Maricel lleva adelante con su esposo, Nelson Romero (“Tomate” para todo el pueblo), mientras una fina llovizna riega la canchita. Nelson me dice que la llovizna viene muy bien, que quieren dejar crecer el pasto para luego cortarlo parejo. Y Brisa me dice que no ve la hora de volver a los entrenamientos.
Y entonces le pregunto a Maricel cómo sigue la historia de Las Lobas…
“Cuando dejé de enseñar, vinieron otros profes. Pero las chicas no se acostumbraron y el grupo se fue disolviendo… Ellas son muy apegadas a mí, y somos como una familia… De hecho, están todo el día en mi casa… Así que retomé en 2022, en el club Gimnasia. Ahí estuvimos un año, pero no pudimos arreglar la continuidad. Y en 2023 nos fuimos al Playón Municipal. Estábamos solitas y desamparadas, y no teníamos un club que nos cobijara ni al cual representar… De hecho, jugábamos partidos amistosos y nos presentábamos como “Las Lobas de Ballesteros”…
“¿Y entonces llegan al ferrocarril?”
“Sí, llegamos a un acuerdo con el municipio y nos dijeron que sí, que hasta que se hiciera el parque que tienen proyectado, podíamos usar este terreno. Así que arrancamos de nuevo. Volvieron algunas chicas de antes y se sumaron un montón más. De hecho, llegamos a ser cincuenta… Y así fue como pensamos en entrar en la liga. Pero nos dijeron que para eso, no nos podíamos representar solas; que teníamos que estar bajo la órbita de un club. Pero ya habíamos dejado a Talleres y a Gimnasia ¿A dónde íbamos a ir? Entonces, la intendenta Graciela nos dice: ¿Y no fueron a Caza y Pesca? Le dijimos que no, ¡que ni se nos había ocurrido!”
“¿Y cómo las recibieron en Caza y Pesca?”
“Nos recibieron de manera espectacular… Incluso el presidente, Alberto Ranco, nos dijo que le parecía bárbaro el proyecto; y sobre todo que un grupo de chicas representara al club, que era prácticamente de varones… Además, el club estaba muy apagado… Al poco tiempo, mi esposo Nelson pidió agarrar la subcomisión de hockey y ahora es el nuevo presidente. Ya hace un año que representamos al club. Así que ahora somos “Las Lobas del Club Caza y Pesca”…
“Contáme de los grupos que tenés…”
“Hoy estamos trabajando con tres categorías. Hay 25 nenas en divisiones formativas, que son menores de 12 años y no compiten; hay 14 chicas en sub-15, que son las que compiten oficialmente en la liga y a las que se suman cuatro varones; y hay 9 mujeres en la división recreativa no competitiva que juegan partidos amistosos… A esta división, también la tengo en Ballesteros Sud, y de hecho, venimos de jugar un amistoso…”
“¿Cómo son los entrenamientos?”
“Las chicas del sub 15 entrenan lunes, martes y viernes; pero si juegan el domingo, nos juntamos los sábados para dar una charla técnica o trabajar córner corto y córner largo. Las nenas de la escuelita formativa, como las mayores, tienen clases dos días a la semana. Y nos mantenemos con una cuota mínima, que va de 11 a 13 mil pesos, según la categoría”.

“¿Cómo es la liga en la que participan?”
“Se llama Liga Independiente de Hockey del Sudeste Cordobés y hace mucho que existe. Pero nosotras entramos por primera vez este año, representando a Caza y Pesca, con el sub-15 que te dije. Jugamos el torneo apertura y clausura, y llegamos a cuartos de final en los dos.. Todavía estoy con bronca por la última eliminación contra Ordóñez… Ganábamos uno a cero y jugábamos mejor; pero a ellas les dieron un penal que no fue y nos ganaron en la última jugada, con nuestras chicas desmoralizadas por el arbitraje… Pero de estas cosas hay que aprender; siempre les digo esto…”
“¿Cómo es la historia de Maricel, jugadora y entrenadora?
“Empecé a jugar a los 16 años en Marcos Juárez con el profe Luis Heredia; y hoy tengo la dicha y el orgullo de tenerlo acá en mi equipo, como segundo director técnico. Él viene cada tanto a darles clases a las chicas y sabe muchísimo… Imagináte que alguna vez le dio clases a Luciana Aimar… Cuando dejé de jugar, tomé clases por todos lados. Hice un curso de escuelitas formativas en Paraná y otro en Córdoba, para técnica de primera división. Y ahora me acabo de recibir de Directora Técnica Nacional con Germán Orozco, que jugó y dirigió a Los Leones. Mi idea siempre fue profesionalizarme al máximo…”
“¿Qué se viene para “Las Lobas” en 2026?
“Como este año están los cumples de 15 de las chicas, no sabemos cómo vamos a participar… Pero yo les hago ver la importancia de competir, de mantenerse activas y sacarse los nervios de la competencia. No podemos perder la experiencia… Hay mucho talento acá en Ballesteros… Tengo dos chicas que se fueron a probar al Jockey de Villa María y quedaron. Una es mi hija Brisa, que es defensora; y la otra es Jazmin Giordano, delantera. Pero al final, ambas dijeron que no. Es un cambio muy brusco dejar a tus compañeras y profes. No sé qué van a decidir este año porque no pueden jugar para dos equipos a la vez… Estamos en eso…”
“¿Cómo responde el pueblo a los partidos?”
“Cuando jugamos de local, vienen no menos de 300 personas y el predio se llena… Incluso hay gente que pasa, mira las rejas del ferrocarril y no sabe lo que hay… Y entonces los hacemos pasar; les decimos que no se cobraba entrada y así se fue sumando mucha gente…”
Cuando le pregunto por el carrito y el reclutamiento de jugadoras, quien me responde es Nelson:
“Al carrito nos lo prestó el Jorge Bustos, de la Grido. Tuvo esa hermosa iniciativa. Y lo estamos usando de buffet-móvil. Hacemos choripán, hamburguesa y pizzas, y vendemos gaseosas y agua saborizada. Tratamos de que sea lo más económico posible, pero a la vez recaudar para la subcomisión; porque a los viajes, los palos, la bocha y los elementos de hockey los compramos nosotros… Incluso las redes… Cuando ves las redes puestas en los días de partido, para nosotros es un sueño… Por suerte, el año pasado hubo tres productores rurales que nos aportaron para las camisetas y la pollerita de las chicas… En cuanto al reclutamiento, el “boca en boca” es fundamental; pero también la escuela. El año pasado pedimos autorización y hablamos con las chicas de primero a cuarto año, para invitarlas a que se sumen. Y este año haremos lo mismo…”

Cuando pase el tiempo y estas nenas sean las “damas de antaño” comprando en las despensas o enseñando a las chicas del futuro el maravilloso arte de manejar un “stick”, nadie habrá olvidado sus nombres:
Brisa Romero, Yazmin Fontanella, Jazmin Giordano, Malena Giordano, Regina Bocconi, Delfina Arbarello, Brenda Sosa, Josefina Pozzi, Malena Becerra, Delfina Inga, Catalina Paviolo, Aimará Agüero y Brunela García.
Ellas fueron (ellas «son» y «serán») nuestras primeras “lobas”; las que cazan y pescan a orillas del Pozanjón, con las redes de los sueños.