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[Opinión] Tránsito: Una postal mínima de los excesos y la imprudencia
En mi querida Villa María, comenzó la «locura» cotidiana con el inicio de clases y las nuevas normas que rigen para el movimiento del tránsito vehicular en las calles de la ciudad.
Escribe: Roberto Alassia
Si bien a la Municipalidad le cabe la responsabilidad de contralor de las nuevas reglas, en gran parte no es tan así, porque es el propio ciudadano que tenga un vehículo, llámese como se llame, al que le cabe también la responsabilidad de ser respetuoso y cumplir con las ordenanzas.
No puede el ente municipal poner un policía en cada cuadra para hacer respetar las leyes.
Casualmente e involuntariamente fui protagonista de un hecho curioso que viene a cuento con el inicio del año lectivo.
Venía con mi automóvil como corresponde por la derecha por la calle Las Heras llegando a Hipólito Yrigoyen, para tomar por esa arteria rumbo a Bulevar Sarmiento, cuando siento un estruendo en la parte posterior que me desplaza hacia adelante.
Venía, como corresponde, con el cinturón de seguridad, por lo que mi cabeza pegó un pequeño latigazo. Freno, me bajo medio aturdido y me encuentro con un joven, que con una chata Amarok me había llevado por delante.

A los apurones
Gentilmente me pidió las disculpas del caso por lo ocurrido, argumentando que venía apurado, porque iba a buscar una criatura al colegio y no podía perder tiempo. Era más o menos las 12.35 o 12.40 del mediodía.
Sacamos las fotos correspondientes. Me dio su número de teléfono y se fue volando, prometiendo que, tras terminar con el trámite de su hija, me llamaba por teléfono. Pasaron más de 24 horas y no lo hizo.
Finalmente, luego de ese lapso, se puso en contacto. Como debe ser.
Una postal del tránsito de nuestra ciudad, donde circulamos muchas veces a los apurones, sin respetar a los demás, y pudiendo desencadenar cualquier tipo de incidente con final poco feliz.