Las concejales del espacio liderado por Darío Capitani cuestionaron tres...Leer más
Los procedimientos se realizaron entre el 23 y el 26...Leer más
En el marco de la Ley Provincial N.º 11.023, más...Leer más
El procedimiento se realizó durante la madrugada en un local...Leer más
La propuesta se realizó el domingo 25 de octubre y...Leer más
La iniciativa municipal busca fortalecer las herramientas para la búsqueda...Leer más
[Argentinadas] Llegar a fin de mes: Estamos mal, ¿pero vamos bien?
Por donde lo mires, viejo, ‘tamo mal. Producción, industria, comercio, construcción, todos los indicadores para abajo. Y en la vida cotidiana, la gente sigue remando, unos más, otros menos, como siempre, luchando para conseguir el mango y “poder llegar a cumplir con sus obligaciones monetarias, sin dejar de comer, tratando de terminar el mes sin deberle nada a nadie” (hablemos con propiedad, chicos, nada de decir que no se llega a fin de mes).
Escribe: Raquel Baratelli
Aquí y ahora hay tanto purista del lenguaje que no podemos hablar en sentido figurado, la literalidad manda, nada de andar tirando metáforas para ejemplificar la malaria generalizada, viste.
No se entiende qué pretenden nuestros gobernantes y la clase política actuales, unos cascoteando (agrediendo) a la ciudadanía y otros haciendo la vista gorda (ignorando las agresiones) y pateando todo para adelante (sin definir nada).

Mientras los tiempos corren, (pasan los días) las personas siguen viviendo sus penurias y algunos sobreviven esquivándole a cumplir con sus tratamientos médicos, al uso de la electricidad y otros servicios, restringiendo su dieta, zurciendo las medias y calzones de toda la familia.
A ver, viejo, no es cierto que “la gente” no llega a fin de mes, como dice la propia “gente” porque uno no anda pateando muertos por las calles, ya lo aclaró nuestro primer mandatario (purista del lenguaje, como pocos).
Lo que pasa es que la mente argenta ha naturalizado el estado de bienestar, el trabajo formal y los derechos laborales, el acceso a la salud pública y la educación de calidad.
Hemos naturalizado hasta la prevalencia de justicia y la Constitución Nacional.
Parece que el ser argento pretende comer cuatro veces por día, comprar ropa para los pibes, hacer un paseíto, mantener su vivienda, regalarle un jaboncito a la abuela, comprar útiles escolares, pañales.
Creen que es normal tomarse el bondi, usar electricidad y ducharse en el baño; se pretende que una persona con discapacidad pueda trasladarse a sus terapias en transporte, que los remedios estén al alcance de quien lo necesite. Se ha llegado a creer que todo argento puede ir a la Universidad.
¡Lujos, chicos, todos lujos!