Murió un hombre de 43 años… ¿Coronavirus u otra causa?

Este domingo 26 se conoció en horas de la tarde, la noticia del fallecimiento de un hombre joven, de 43 años y rápidamente cundió el pánico en la ciudad ante la posibilidad de que su deceso se hubiese debido al coronavirus. Una temática incrustada en el seno de la sociedad y, frente a las patologías que supuestamente tenía y se conocieron después, llevó a que no pocas versiones se entrecruzaran. La palabra coronavirus no dejaba de replicarse. Con nada concreto por el momento, pero se replicaba, Una serie de datos provenían de su propia voz por WhatsApp. El mismo, entre una extraña tos y voz quebrada, fue narrando una serie de patologías y circunstancias que antecedieron al momento final.

Andrés Barbón

Quien lamentablemente perdió la vida, fue Andrés Barbón, padre de dos hijos, separado y que vivía solo; trabajaba en una empresa de seguros y con multiplicidades de relaciones sociales. El “Pelado” como lo apodaban, explicaba a sus amigos/as que no se estaba sintiendo bien y que habría recurrido telefónicamente a dos números instrumentados para dar respuestas a quienes pudieran sospechar estar contagiado del peligroso virus COVID 19. Eso habría acontecido el día viernes, aunque su malestar haya provenido de días anteriores. “No me siento bien, camino con dificultad, tengo muchos mareos y casi no puedo estar parado. Ahora estoy tirado en la cama”. Siempre sin salir del tenor de preocupación explica que “Llamé al 107 y luego al 0800, y no me dieron pelotas, primero, indicándome que al no tratarse de un paciente de riesgo debería recurrir a mi mutua…l”. La obra social a la que aludió es AMMA, quien, se nos refiere, rápidamente envió una ambulancia que le cubre el servicio de emergencia.

Se subraya de modo oficioso que el profesional que lo atendió le recetó una serie de medicinas, que fueron enviadas por un delibery. Dan cuenta que estaría la grabación donde Barbón agradece a la mutual el servicio.

Este domingo, amigos y familiares, al no tener noticias suyas, habrían realizado la denuncia y la policía acudió al lugar donde lamentablemente lo encontraron ya sin vida. Otras versiones indican que habrían sido sus vecinos los que denunciaron la situación.
Ante este cuadro, y con la actual situación de pandemia, inmediatamente se activó el protocolo por coronavirus. La Fiscalía habría solicitado una autopsia para conocer las causas fehacientes de su muerte. El estudio por coronavirus demandará al menos 24 horas.

¿Fallas en su asistencia médica?

Recordamos que hace casi dos semanas una docente, Liliana Giménez, de 44 años quien daba clases de literatura a mujeres presas en la cárcel de Bouwer, falleció en La Falda tras 10 días enferma. En las redes se acusó al Apross de no atenderla correctamente. Ahora el caso está a cargo de la Justicia. ¿Existirá alguna similitud con lo acontecido en nuestra ciudad?
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Lo que ocurrió con Barbón aún permanece en signos de interrogación. No obstante, si lo que relata el extinto en sus mensajes de correo, sucedió realmente con los teléfonos de urgencias 107 y 0800, con personal preparado para la pandemia, no todo estaría lo suficientemente claro.
Vale preguntarse si el relato del joven responde a los hechos acaecidos, de ser, así algo no estuvo bien. Todo lo contrario. Claro que se dice también que hay otros relatos del occiso. Digamos que se han tomado los mayores recaudos que están al alcance de las diferentes representantes del gobierno, en alusión a la Pandemia y que las presumidas respuestas de los puntos de referencia a donde dirigirse, léase teléfonos, forman parte concreta del relato, estaríamos frente a un hecho gravísimo y no solo por la muerte, que de por sí es algo más que grave. Es irreversible, sino además por todos los esfuerzos de autoridades y ciudadanía parecerían diluirse en un contexto que por el momento permanece en la nebulosa.
Solo resta esperar el resultado de la autopsia ya que en un primer momento se habría sospechado de un paro cardíaco. Es preciso determinar que y cuál fue el motivo que llevó a dicho paro. Domingo negro y luctuoso para Villa María. El resultado del patólogo puede ser más conmocionante y preocupante aún, si en sus consideraciones aparece la temida palabra “Coronavirus”

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