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¿Nuevamente Gill al Sillón de Viñas…?
Viernes al mediodía, cuando todo en la ciudad parecía desenvolverse solamente en saber qué diría el presidente Alberto Fernández sobre la flexibilización de la cuarentena, la voz del Intendente interino de Villa María, Ing. Pablo Rosso, ex rector de la UTN, habría indicado -quisimos corroborarlo y no encontramos respuestas- que “Martín Gill volvería a su cargo el 26 de junio”. El polémico dirigente que abandonó a los pocos días, desatendiendo la decisión de la ciudadanía en elegirlo como jefe comunal, para ocupar un cargo en el marco del Ejecutivo nacional. Lo cierto es que quien ahora está como principal asesor de Gabriel Katopodis, a cargo de la Secretaría de esa área en el Ministerio de Obras Públicas, dejó en un estado de endebles a su tropa en la ciudad, que habría empezado a preocuparle. Claro que no todo se cierne sobre la geografía villamariense, en el Panal, de la ciudad de Córdoba, Gill ha perdido la preeminencia de otros tiempos. Es seriamente cuestionado. Si lo que pretende es regresar y manipular la Carta Orgánica para hacer otra gambeta a los habitantes de la villa que, de rigor, vio su alejamiento como una “disparada” o una salida personal. Después, empeoró el desfiguramiento de su imagen, cuando en su derrotero dejó para que lo supliera al Ing. Pablo Rosso, un ignoto en la política local, que estaba a cargo de la bancada justicialista. Rosso solo arrastró dos votos, de los 12 ediles del Concejo Deliberante. Afligido papel el que desempeña.
Las hipótesis se multiplican.
Cada quien con una pizca de razonabilidad. Quizás que las más repetidas se unifiquen en la creencia que el alejado mandatario, comenzó a observar de la manera que Eduardo Accastello, ahora Ministro de Industria, Comercio y Minería, comenzó a ganar espacios en los intersticios que da el gobernador Juan Schiaretti. Voces de los cercanos comienzan a elucubrar que el mandamás de Córdoba empieza a observar al tres veces intendente de Villa María, como un posible aspirante a suceder a su actual gobierno. “Un interesante candidato a Gobernador” repiten.
Sería difícil sostener que Gill ha perdido una sustancial cantidad de adherentes, lo que sí podría asegurarse, es que no sumó absolutamente a nadie. La actual gestión no tiene demasiado para mostrar. Casi que se podría decir ninguna obra relevante para la ciudadanía, no en costos de dinero, sino en funcionalidad para quienes la abonan. Por otra parte, y, esto dicho en voz baja por hombres gillismo, comprende que su elección, la de Rosso, ha sido desacertada.
Sin salir de laberinto, en el curso de esta semana, los integrantes de la oposición, pusieron en aprietos a la responsable del manejo de fondos de la Municipalidad, la contadora Daniela Lucarelli. A punto tal, que tuvo que indicar públicamente que la anunciada y millonaria compra de un campo para un emprendimiento fotovoltaico, denuncia que llevó a la Justicia el actual concejal Luis Caronni, el municipio debió dar marcha atrás.
Íntimos del actual ocupante del Sillón de Viñas, se atreven a explicar que el sustituto no tiene un peso para hacer nada “ni para el combustible de los camiones que son enviados a tareas específicas”. El acorralamiento político poco a poco lo desbordará. Rosso lejos está de tener la cintura de Carlos De Falco. Quien hizo lo imposible para no ser él, el candidato. Rosso
es un improvisado en la faz política dirigencial, dicho con el mayor respeto, pero también con la indiscutible imprenta que establece la cotidiana realidad.
Por el momento sería Verónica Navarro…
Otra mirada es que Verónica Navarro Alegre, esposa de Accastello, ya habría comenzado a desandar el camino a su objetivo: la intendencia. Raúl Costa, si bien por el momento no se observa en movimiento de militancia, dijo, “que si hay elecciones me presento”. Todo esto dentro de la carpa del peronismo o Unión por Córdoba, no se ve en el horizonte inmediato a nadie de la oposición que calce otra camiseta. Qué puede aparecer, es obvio, por el momento la lucha se da entre el gillismo y el accastellismo y, por lo que se puede percibir, éstos últimos comenzaron a sacar ventajas. No faltan quienes sostienen que el nuevo protegido del Ministro cordobés es el intendente de la vecina ciudad, Natalio Graglia y, hasta arriesgan que sigue al pie de la letra lo que el palestino le baja desde Córdoba. Algo de eso debe haber, mueve con mucha mayor celeridad las piezas. Lo que se expone en acciones, especialmente en este tema de la cuarentena, Graglia impone ventaja de tiempos y manejos comunicacionales. Villa María tiene el andar de un abuelo sin apuros.
El límite de la tolerancia social
Solo basta saber si Gill considera que se puede mover y operar como si fuésemos una ciudad de descerebrados. De pensar así, se equivoca. Toda paciencia en cuanto a manoseo de la dignidad colectiva o individual, tiene un límite. Seguramente lo debe saber. En todo caso debería. La cuarentena es un freno a la realidad que nos chocará después. Solo basta saber quién tendrá el volante en la ciudad hasta las próximas elecciones.
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