Los integrantes de la Brigada USAR ARG-10 Córdoba concluyeron las...Leer más
La Selección argentina buscará este sábado meterse entre los cuatro...Leer más
El sector agropecuario cerró la primera mitad del año con...Leer más
El rugby de Villa María volverá a vivir este sábado...Leer más
Dos personas fallecieron y al menos 18 resultaron heridas tras...Leer más
La expectativa por el partido entre Argentina y Suiza, correspondiente...Leer más
(Opinión) A Martín Gill: La garcaste pibe…
Escribe: Miguel Andreis
Tal vez la patología de la impotencia. Quizás la empalagosa impunidad que te fue alimentando de a poco la insaciable sed de poder. El hacer creer a la sociedad que sos un tipo inteligente. Lo pongo en duda después de tus actitudes de los últimos días. Lo cierto es que la garcaste.
Enorme cachetada con la mano embarrada le pegaste a la sociedad. La misma que te votó para un cargo. A la misma a quien burlaste con tu huida de la villa, nada menos que siendo electo al máximo cargo: Intendente. Te atrajeron las luces del puerto y, tal vez pensaste en el futuro que podrías tener en la Provincia ¿Es lo que te había ofrecido Tío Alberto antes de los comicios?
¿No sabías que estabas contagiado? Lo que no ignorabas es que al menos, en uno de los test, el COVID19 te había dado positivo. Te hiciste otro hisopado, no esperaste los resultados y te viniste para la villa. ¿¡Con otros dos funcionarios en el mismo auto!? El argumento que seguramente te autoconvenció, es que era el cumpleaños de tu madre.
Y fuiste a la fiesta. Y te abrazaste con los tuyos y los amigos de los tuyos. ¡¡No podías decir que desconocías el riesgo!! Lo tuyo es un distanciamiento neuronal. Has logrado instalar el temor sobre el temor, casi hasta romper el termómetro en el pensamiento colectivo de la villa. Todavía no llegan los hisopados de aquellos abrazos tuyos en la fiesta de tu madre. Curiosa demora.
Te convertiste en la carne de la incredulidad. La garcaste pibe. Es inevitable pensar que, para salvarte, sospecho, que se estarán moviendo los tentáculos del poder para evitar que el espanto te cubra de un seguro escarnio comunitario. O el suponer que tal vez estén pergeñando una respuesta que los libere de responsabilidad, mientras a otros cuatro o cinco albañiles, los encanan por comer un asado.
Cuánto cinismo se esconde detrás de unos bichitos reales, peligrosos y, afortunadamente, de baja mortalidad. Claro que mortales al fin… pero, además, útiles para esconder otra realidad.
Posiblemente el oportunismo político para despellejarte no estuvo ausente. Es parte de la misma Biblia que usan. Le dejaste la pelota en el punto del penal. No hay excusas. La paraste con la mano bajo el travesaño. Pibe, no eches culpa, quién contagiaste fuiste vos… No pidas clemencia. Esos son los principios de la política en la que aprendiste a nadar. Tragás agua porque abriste la boca.
Pensá, pibe, pensá.
Vaya a saber dónde y cuándo se te escapó el ADN de lo moral y de lo ético. Te acordás cuándo decías hay que aislarse. Hay que cuidarse. Lástima pibe. Cuando quien habla no se escucha, es el primer paso hacia el abismo.
Desconozco cuáles serán los resultados que se dictaminen oficialmente sobre los concurrentes a la citada fiesta. El pánico está en los te acompañaron hasta las urnas. Y en los otros también. Tu inconsciencia e irresponsabilidad te pone en una posición lastimosa. Temeraria. Daría la impresión que alguien te chupó la sensibilidad.
Tal vez ni te haga falta saber lo que haría un hombre digno. O sí. Es que la impunidad anula todo rasgo de racionalidad. La garcaste pibe… la garcaste y nos garcaste. No quiero pensar si por esas cosas, debemos regresar una fase -no lo creo- pero, en fin, ¿sabés a quién condenarías? a los miles y miles que deambulan en una desnudez material y psíquica, que nos fue grabando a fuego esta pandemia… Todos seríamos víctima de tu indolencia.
La garcaste, sincerarse sería más sobrio, modesto, noble, que cualquiera de los enredos a los que apelaste, fuera tapado por un acto de sinceramiento… que pidieras perdón y buscarás al pibe que ya no encontrarás. Que no jugarás más con la gente que te vio crecer.
Que te puso en un cargo que desechaste. Que te animaras a decir “disculpen y hasta siempre” Claro, para sincerarse hace falta integridad… dudo que después de tantos estropicios la mantengas viva.
La garcaste pibe, entendelo sin dobleces… La garcaste mal…
1 comentario en “(Opinión) A Martín Gill: La garcaste pibe…”
Que suerte tiene Martín y que suerte tienen sus allegados, todos con resultados negativos en Covid-19, ojalá, y si me toca, yo también pueda zafar, no soy político, ni empresario, soy un jubilado nacional que cobra la mínima y que aportó mucha plata a la nación en sus primeros 25 años de trabajo, Menem y los mafiosos de turno me dejaron sin trabajo en el año 1996 (Retiro Voluntario, junto a muchos compañeros más), pero que en sus últimos 10 -como taxista- lo hizo con el régimen de monotributista, y ahí me llevaron al pasto, lo aportado alcanza para una jubilación mínima, y yo moriré seguramente cobrando mes a mes, igual que lo que cobra una jubilada como ama de casa que nunca aportó un mango.-