El “Chalé Scopinaro”: un mito villamariense salpicado por la tragedia

La historia tiene algo de leyenda, ya que esta, siempre ha sembrado con exóticas flores las banquinas del áspero camino que aquella ha recorrido a través del tiempo. En este espacio, pretendemos desentrañar algunas que de boca en boca se han ido transmitiendo sobre un mito villamariense: el “Chalé Scopinaro”.

Escribe: Julio Alberto Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

Pasó de ser una lujosa mansión de acaudalados y reconocidos personajes de la aristocracia cordobesa a una postal del abandono con apariencia fantasmal. Funcionó como hotel, vivienda particular, restaurante de alta gama y como sede teatral.

Sí, señoras y señores, hablamos del célebre Chalé Scopinaro.

Corría el año 1928, cuando el 12 de noviembre un tornado tronchó vidas y destruyó viviendas, averiando muchas, momentos en que el arquitecto Dante Ortolani se encontraba en Villa María trabajando en diversos proyectos, entre ellos la fachada y terminación de la actual Catedral.

El profesional demostró en los hechos su excelente estilo de trabajo, motivo por el cual el empresario y propietario de canteras de cal y de fábricas de cemento portland, señor Juan Minetti, le encargó la construcción de un suntuoso chalé, estilo normando, para regalárselo a su hija María E., casada con el doctor Arturo J. Scopinaro, italiano, quien había llegado a Villa María en el año 1926.

Quién era Scopinaro

Respecto de la personalidad del médico, en la página 32 de la “Revista 50º Aniversario de la Sociedad Italiana – 1937” dice: “…Es uno  de los mejores bisturís de la provincia, médico de fama y todo un señor Catedrático de Medicina de la Universidad de San Carlos y que tuvo el honor de ser el representante diplomático en nuestra ciudad de S.M. el Rey de Italia, función que cumplió con el general beneplácito de la colectividad italiana, a la que muchas veces arrancó cálidos y merecidos aplausos disertando en la Casa de Italia, demostrando plenos conocimientos de la tierra que lo vio nacer, tema que dominaba con la misma capacidad con que sabía tomar el pulso u operar a sus enfermos…”.

La construcción

El señor Minetti adquirió a la señora Elisa Cardama viuda de Pereyra el terreno ubicado en la calle Montevideo 282/290 (actual Lisandro de la Torre) esquina San Juan (manzana 70 – Sección “I”) según consta en el plano original Nº 46 del 7 de noviembre de 1934 (Expediente 3452 folio 20) de Obras Sanitarias de la Nación.

Ortolani empezó la obra en 1930, utilizando  materiales estructurales de origen nacional, muchos de ellos provistos por el señor Minetti, siendo importadas la plomería, aberturas y la casi totalidad de lo utilizado en su terminación, debiendo contratar a  artesanos extranjeros para completar importantes detalles, que motivaron que su inauguración recién se realizara a fines del año 1934.

La flamante propiedad fue reconocida de inmediato como el “Chalé de Scopinaro”, pero el propietario era don Juan Minetti, quien sumamente complacido con el trabajo realizado, le encomendó a Ortolani otros dos iguales, a ser erigidos uno en La Cumbre y otro en el barrio Los Troncos de la ciudad de Mar del Plata, ambos, también, para obsequiárselas a sus otras dos hijas.

La distribución de habitaciones del emblemático edificio es la siguiente: Planta Baja: cocina, living, comedor, 2 baños, escritorio y garaje. Primer piso: 5 habitaciones, 2 baños y dos balcones abiertos. Segundo Piso: 6 habitaciones y un baño.

Completan su estructura el altillo y dos lavaderos y un amplio sótano. Originalmente, tenía calefacción central, que funcionaba con dos calderas.

El famoso chalé en 1950, cuando las calles aún eran de tierra.

La tragedia

El doctor Scopinaro, quien atendía en su consultorio de la ex calle Perú 243 – (actual General Paz) U.T. 71, se jactaba porque realizaba el recorrido Villa María a Córdoba, camino de tierra, en una hora y veinte minutos.

Pero, a causa de un accidente, falleció a principios de 1939, a la altura de Laguna Larga, manejando su lujoso automóvil Lincoln, cuando se dirigía a Córdoba. Allí, se desempeñaba como profesor en la Universidad, donde daba clases dos veces por semana.

El reconocido médico era un fanático de la velocidad y en ese momento viajaba junto con su chofer, que también murió, y que, a su pedido, le había cedido el volante.

María E. Minetti viuda de Scopinaro, profundamente afectada por la muerte de su esposo, al poco tiempo se mudó a Buenos Aires, dejando la propiedad desocupada, totalmente amueblada, para que su padre dispusiera de ella.

Según la investigación realizada, el fallecido médico y profesor era además propietario de otras propiedades, una en General Paz 655, y las otras en Boulevard España 558 y Tucumán 658, por las que su viuda pagó los servicios de agua y cloacas adeudados hasta 1939 con giro c/Banco Italia por la suma de m$n 134.80.

De casa a hotel

Después de unos años, en que permaneció deshabitado, la señora Ana Travel Santos, viuda de Berlanga, inmigrante española radicada en Cintra desde el año 1915 y enamorada del chalé desde el día que lo conoció, insistió ante el señor Minetti para comprárselo, operación que se concretó en 1948 en la escribanía de don Telésforo Figueroa.

Doña Ana, después de varios años en que regenteó un inquilinato, lo alquiló para hospedaje hasta el año 1960. Tras algunas refacciones, se hizo cargo el señor Cristaudo, quien lo destinó para hotel, el recordado “Vel-Mar” hasta 1981.

En 1982, tras otras reparaciones, necesarias por el paso del tiempo, doña Ana decidió radicarse allí con su hijo, el prestigioso radiólogo doctor Rafael A. Berlanga.

En el año 1998, el edificio fue declarado, junto con otras propiedades, de interés Histórico y Arquitectónico por el Concejo Deliberante mediante decreto Nº 1029.

La señora Ana falleció en 1999 a la edad de 95 años y su hijo el doctor Berlanga, ya con su salud muy debilitada, continuó habitándolo, hasta su deceso en el 2000.

Restó y teatro

Luego, vivió el nieto de doña Ana, Adrián Fuentes Berlanga, quien luego lo alquiló a un empresario gastronómico que instaló, con bombos y platillos, una confitería denominada “Concept”.

El emprendimiento gastronómico en principio tuvo la aceptación de buena parte de los villamarienses y público de otras localidades. Pero, el edificio al poco tiempo apareció con los vidrios tapados, con un letrero que decía “Cerrado por modificaciones”.

Según versiones de vecinos fue notable el movimiento fuera del horario comercial de vehículos de carga, lo que llamó mucho la atención. Después, cerró sus puertas.

Los nuevos y actuales inquilinos, son los integrantes del “Teatro de Herejes”. Ellos cuentan que no encontraron nada en su interior. Es decir, ni los muebles, ni las lujosas arañas, ni el valioso reloj de pie, etc., etc. Todo lo que había sido importado por don Juan Minetti y que están registrados en las fotografías que obran en poder del autor de esta nota.

El colectivo Teatro de Herejes funciona actualmente en la histórica construcción villamariense.

Una herejía

En el 2019, el grupo artístico “Teatro de Herejes”, dirigido por el profesor Andrés Brarda, alquiló el chalé de 800 metros cuadrados. Desde entonces, el colectivo está realizando trabajos de reconstrucción para adecuar salas de exposiciones, biblioteca, sala de teatro, SUM, y aulas para capacitaciones.

El proyecto se vio entorpecido con la llegada de la pandemia y la declaración de la cuarentena. Los “Herejes” no pudieron desarrollar su actividad y propuesta tal como lo habían diseñado.

Hoy, esperan que termine este trance para poder mostrar lo que saben hacer, teniendo su espacio propio en este edificio histórico, un mito arquitectónico de Villa María, un lugar emblemático y un cofre de historias de nunca acabar.

NOTAS:

  • Para hacer esta nota contamos con la valiosa colaboración del señor Adrián Fuentes Berlanga, ya fallecido, quien, además de colaborar con importantes datos, nos había invitado para que pudiéramos admirar su belleza interior, propia de los esbeltos palacios europeos erigidos a principios del siglo pasado, autorizándonos a fotografiar todo, en cada uno de los pisos.
  • La información catastral y demás datos técnicos fueron proporcionados por la “Cooperativa de Agua y Cloacas 15 de Mayo Ltda.”, a quien agradecemos su colaboración.
  • Foto de portada: Jorge González

2 comentarios en “El “Chalé Scopinaro”: un mito villamariense salpicado por la tragedia”

  1. Por qué no se investigó qué pasó con el mobiliario del inmueble???
    Camas, lámparas, puertas, postigones, reloj, etc,etc.
    Todo estaba antes de abrir Concept??
    El señor Gascón, no tiene nada que decir al respecto????

  2. Es verdad que paso con todo el mobiliario importado de Europa gran valor histórico de la ciudad todos sabemos quien es Gaston y sus antecedentes Que responda ante la justicia y la ciudad
    Es patrimonio histórico de la ciudad
    La justicia seguirá mirando a otro lado

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