Cuarentena: cuando las reglas de juego no son claras

Escribe: Román Cavaglia

Cuando se parte mal de la base es difícil que una construcción se sostenga. Se partió mal porque una cuarentena no puede durar por tiempo indeterminado.

Cuando las reglas no son claras o cambian permanentemente es imposible adaptarse al «juego». Cuando las situaciones son dóciles para algunos y duras para otros, es imposible adaptar las reglas.

Cuando la palabra «cambia» de un día al otro, entonces es difícil darle valor a la palabra. Y ya, no hay tiempos para absolutismos. Los funcionarios, si no cambian su actitud tendrán que luchar mucho para que su palabra tenga valor, fundamentalmente porque durante estos meses, han faltado al valor de su palabra.

Ya no hay tiempo porque la gente sencillamente está harta: de cuarentenas eternas, de puntos suspensivos a la agonía financiera, de castigos para los blandos y pase libre para los oscuros. Los cambios de reglas son tan absurdos que ponen al límite la tolerancia de la gente.

Y después, la culpa será del otro. Cuando hay un pedido y no se escucha, cuando hay dos pedidos y se insiste en no escuchar, cuando hay tres pedidos y la respuesta es la indiferencia, es casi imposible pedirle a la gente que conserve el buen humor.

En cinco meses la gente absorbió todos los absurdos que vinieron y bajaron del poder de turno, ya es tiempo que el poder respete a la gente, porque si no, su palabra tendrá cada vez menos valor, y para eso no hay vacuna, sino que tiene que haber una sola cosa: coherencia, porque ahí es donde la palabra y la acción están alineadas, una detrás de la otra.

Se dice lo que se hace, y se hace lo que se dice.

Coherencia, por favor, y respeto para quienes trabajan día tras día.

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1 comentario en “Cuarentena: cuando las reglas de juego no son claras”

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