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Bomberos de James Craik: No es el cheque, es el gesto…
Escribe: Gabriela Beck – Leí la noticia en facebook y me devolvió no sólo la sonrisa sino el convencimiento de que hay gente más buena que mala en este mundo. Por eso, aunque se trata de una historia pequeña, la quiero compartir con quien quiera leerla.
Ingratos ladrones
Ayer nos enteramos que mientras bomberos estaban combatiendo los nuevos focos de incendios que se desarrollan en las sierras cordobesas, ladrones se robaron un camión con un grupo electrógeno perteneciente a la Federación de Bomberos Voluntarios de la Provincia de Córdoba. Esta mañana masticaba bronca e indignación cuando la noticia era reflejada en los medios nacionales. ¿Será posible que haya gente tan inescrupulosa? Muertos, sacrificio, desolación en medio de estos incendios que se han convertido en los más importantes de las últimas décadas y aún así existe gente (si se los puede llamar así) que le roba a los bomberos que están desplegando titánica tarea?
La otra cara
Afortunadamente, existe la otra gente. La gente que da lo poco que tiene. La gente que valora los sacrificios que piensa en otros y tal vez sin sobrarle demasiado, da mucho.
La cuestión es que con el recrudecimiento de los incendios durante este fin de semana, nuevamente bomberos de toda la Provincia acudieron a sofocar las voraces llamas. Así, por ejemplo, lo hicieron los bomberos voluntarios de James Craik, que el sábado se dirigían a la zona de Villa Giardino. Cuando se detuvieron en una estación de servicios de La Falda y se dispusieron a merendar, desde una mesa contigua, a modo de felicitación y agradecimiento les pagaron lo consumido en ese momento.

Se trataba de las almas caritativas y gentiles de Alicia y Gloria Martín, oriundas de Huerta Grande, quienes no dudaron en hacerse cargo de la factura al verlos enfundados en sus característicos trajes bomberiles. Tan notable gesto no pudo más que ser destacado en la página de facebook de los propios bomberos de James Craik con una foto que quedó plasmada por los propios servidores públicos. Ellos, simplemente se sintieron reinvindicados por su trabajo, esfuerzo y abnegación.
Alguno podrá decirme que esas mujeres no pagaron una fortuna, que fue una pequeña ayuda. Puede ser, pero no es la plata. Es el peso de la solidaridad, es el peso de los pequeños grandes gestos. Necesitamos muchas almas como las de Alicia y Gloria Martín. Como les dije al principio, no es la cifra del cheque, es el gesto enorme de la solidaridad. Ese cheque valía lo que una caricia al alma, al corazón. Para mí significa que no todo está perdido.
