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Los sueños perdidos llaman a la muerte
Escribe: Román Cavaglia
¿Cuándo muere uno? Yo sinceramente creo que uno muere cuando ya no tiene sueños.
A veces, la vida es injusta, claro, pero estoy hablando de muertes naturales. Yo creo que, la muerte gana terreno cuando se esfuman los sueños.
Y permítanme decirles que esto que estamos viviendo no tiene que ver con aumentar los sueños. Permítanme explayarme, porque yo hace, no seis meses. Hace diez años que vengo lidiando con problemas de salud en seres queridos.
Y de tanto lidiar, creo que, lo peor de la vida, lo que más le da lugar a la muerte es no poder soñar más.
Y este contexto va apagando sueños. Porque no podés ver a tus seres queridos, porque no podés trabajar y ganarte el mango dignamente, porque no podés sostener tu comercio, porque te fundís, porque no llegás a darle los gustos a tu familia. Eso, eso también enferma.
Yo había dicho antes de la cuarentena que no éramos Europa, que este país no podía darse el lujo de no trabajar y producir, porque hace seis meses atrás, la economía ya se caía a pedazos y la pobreza era del 30%.
En este periodo que atravesé enfermedades de familia me tocó escuchar muchas veces decir a los médicos que «en medicina 2+2 no es 4». Por eso les digo, muchach@s, abran su corazón, y hablen desde ahí.
La gente que no puede trabajar, la gente que no puede ver un ser querido, quienes se funden, quienes no tienen otra que hacer que prender un televisor, se están muriendo y no por Covid. Se enferman porque sus sueños se apagan.
Termínenla con el fundamentalismo y DEJEN VIVIR. Luchen para que se liberen los controles, déjense de joder con esto, dejen de enfermarnos.
Los medios de prensa están repitiendo lo que las pautas les exigen decir, son cómodos. No existen muchos medios que se animen a esbozar un pensamiento crítico y en favor del «rebaño», están todos con el «pastor».
Yo lo estoy haciendo, primero, porque es lo que pienso, segundo porque lo considero necesario, y tercero, porque quiero seguir soñando.
Porque estoy seguro de que… dejar de soñar, es empezar a morir.