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Historias de emprendedores villamarienses a base de arena, cromo y cuarzo
Escribe: Julio A. Benítez – (benitezjulioalberto@gmail.com)
Mientras cumplía con el servicio militar, en la Séptima Compañía de Vigilancia, en la Fábrica de Pólvoras y Explosivos de Villa María, el soldado Néstor Hillar, oriundo de Arroyo Cabral, y estudiante de Geología, observó que el Río Tercero arrastraba, además de la arena común, algo similar, pero de color rojizo.
En el año 1956, con su amigo Ezio Dino Balma, procedieron a analizar una muestra de ese material, resultando ser Granate, mineral del tipo de los Silicatos, denominado así por el parecido de su color con el del fruto de la granada. Estaba registrado en la escala de Mohs, con dureza 8, a la par del Topacio, cerca del Corindón (9) y del Diamante (10).
En un terreno prestado, en Avenida Dante Alighieri al 100, instalaron una lavadora con zaranda vibradora, para separar ese mineral de la arena, obteniendo granate de buena calidad, pero sin aplicación comercial en ese momento.
Ladrillos refractarios
Néstor Hillar, ya con su título de geólogo, realizó cateos en distintos puntos de las sierras, hallando cromo en cercanías de Alpa Corral. Estudiaron en qué se podría utilizar, determinando que, triturado y molido, mezclado con magnesio, permitiría fabricar ladrillos refractarios, de gran resistencia a temperaturas elevadas.
En el año 1958 se constituye la sociedad Cromag RefractariosSRL, integrada por los señores Antonio, Leo W. y Néstor Hillar, Jorge Slayth, Rumualdo Luraschi, Emilio J. Tais y Ezio Dino Balma.
Los ladrillos resultaron de alta calidad, pero a un elevado costo, que hizo desistir a la firma de llevar adelante el proyecto. El geólogo Hillar continuó investigando y determinó que el granate, por su dureza, podría ser utilizado en la fabricación de papel de lija.
Uso del granate
Viajaron a la Capital Federal, llevando muestras a las empresas Abrasivos Argentinos S.A. y Abrasivos Norton S.A., que lo aprobaron para elaborar sus productos.
Alquilaron en calle Buenos Aires Nº 166, de esta ciudad, un terreno con dos tinglados, instalando las zarandas, bateas y demás maquinarias para clasificarlo y molerlo, en las mallas solicitadas, ocupando a 8 operarios.
“Casa Nice”, de nuestra ciudad, usó granate en el proceso de reconstrucción de las unidades selladas quemadas, para su producto “Faronice”.
Transcurrieron seis años y la calidad del granate determinó un significativo aumento en la cantidad de kilos pedidos, por lo que se necesitaban nuevos aportes para adquirir más y modernas maquinarias.
Comerciantes, profesionales, industriales, gente común de la ciudad y de la zona, se interesaron en el proyecto, constituyendo, en el año 1964, la empresa “Talamuchita Industrias Extractivas S.A.”, con el aporte de unos 200 accionistas. Quisieron ponerle el nombre autóctono del río –Ctalamochita– pero por un error, supuestamente de información, quedó así registrada, con la administración en Villa María.
Cromag Refractarios SRL le transfirió a la nueva firma sus derechos sobre los “Yacimientos Aluvionales”, que se extendían desde la ciudad de Río Tercero hasta la localidad de Pampayasta, con una superficie de 1980 hectáreas, denominadas “Minas San Nicolás I, San Nicolás II, Roberto Beder y Edwin”.
Arena y cuarzo
La arena que se recibía no era suficiente, dado que se sacaba del río en forma manual, con palas,por lo que Talamuchita decide instalar en Villa Ascasubi su propia planta de extracción, ocupando a 12 operarios.
Importaron directamente de Alemania una excavadora O&K, con la que se extraía del río y terrenos aledaños la arena, junto con canto rodado, que natural o triturado se comercializaba para construcciones y pavimentos en localidades de la zona y del centro y sur de la provincia de Santa Fe y del norte de la provincia de Buenos Aires. La mayor cantidad de arena era enviada a la planta de Villa María. La Dirección de Hidráulica cobraba un impuesto y controlaba las tareas que se realizaban en el río.
A la vez, compraban Cuarzo en bruto en Tilisarao, La Toma y Concarán (San Luis), que se molía en la planta de Villa María y era vendido a empresas de Capital Federal, que elaboraban, entre otros productos, la raspadera de las cajas de fósforos y papel de lija de inferior calidad.
El excedente, que era impalpable, se vendía a “Cañadenzo”, de Cañada de Gómez, para el polvo limpiador “Cañadol”, y a la empresa local “E.F.C.A. S.A.”, que lo usaba en los moldes para fabricar repuestos.
Más minerales
Junto con la arena, determinaron la existencia de otros minerales, fácil de separar, por ser del mismo peso específico. Enviaron una muestra a E.E.U.U., recibiendo la información, de que, además del granate, detectaron Monacita (fosfato de cerio), Ilmenita (óxido de hierro), titanio y cuarzo. Para separar estos minerales, tenían que importar una máquina, de costo muy elevado, desistiendo de su adquisición.
Como la monacita es mineral radioactivo, la Comisión Nacional de Energía Atómica, realizó sondeos, en Villa Ascasubi, hasta una profundidad de 12 metros, encontrando la misma cantidad de elementos que en la superficie.
Con ese mineral hicieron fabricar en Córdoba, carbones para las máquinas proyectoras de películas, que probó en sus cines el señor Bautista Fiorano, con buen resultado, pero su costo era superior a los importados de Francia.
A principios de la década de 1970, el señor Néstor Hillar, fue designado director de la Secretaría de Minería de la Provincia.
El final
Como la producción de granate y cuarzo ya no era suficiente para cumplimentar los pedidos, cada vez más importantes, la empresa cierra la planta de Villa María a fines de 1971.
Aproximadamente en 1975, Talamuchita S.A. pasó a manos de otros accionistas, quienes en 1985 resolvieron el cierre definitivo de la sociedad, vendiendo todas sus maquinarias. Algunas de ellas están operando en nuestra ciudad y en canteras cercanas a la ciudad de Río Tercero.
Fuente: Relato de nuestro entrevistado oportunamente Ezio Dino Balma.


