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[HISTORIAS] El boliche de Don Izquierdo, almacén y refugio de los desheredados
Escribe: Julio Alberto Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com
En una excursión con mi amigo el doctor Juan José Negro, tomamos por Avenida Savio, llegamos al cruce con la ruta provincial Nº 2 y desde la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos continuamos por el camino de tierra del lado sur de las vías del actual Ferrocarril Nuevo Central Argentino.
Nos detuvimos a unos 3.500 metros, cruzamos las vías por un estrecho pasaje cercado por distintos tipos de vegetación y encontramos a pocos metros del tendido ferroviario una edificación cuya antigüedad se podría estimar en más de cien años (Foto) a la cual nos fue imposible entrar ya que se encuentra cercada por altos yuyales.
Entrevistamos a los vecinos del lugar, Eduardo Veronese y Juan Carlos Masiero, quienes por referencias de sus antepasados nos dieron la pista principal: En ese lugar funcionaba “El boliche de don Izquierdo”, que como los otros a los cuales nos hemos referido en este mismo espacio, había funcionado a fines del siglo diecinueve y principios del siglo veinte.
Relato del nieto
Nuestra investigación nos permitió localizar al señor Hugo Izquierdo, nieto del fundador del boliche, que nos proporcionó datos que nos fueron útiles para armar esta nota.
“Mi abuelo Eugenio Izquierdo nació en 1892 se casó con María Espina y en 1916 se dedicó a la venta al por menor de comestibles, ropa de trabajo, combustibles y demás insumos. Fueron sus clientes la mayoría de la gente de campo de la zona y los chilenos que se dedicaban a criar mulas para enviar a Chile, precisamente en el campo donde luego se construyó la Fábrica de Pólvoras y Explosivos.

Existía competencia con el almacén de las familias Masiero y Presencio que estaba ubicado unos kilómetros más al sur, el recordado primer Boliche El Palo.
El 23 de junio de 1916 nació Eduardo Hugo, mi padre, quien fue anotado en el Registro Civil de Ballesteros. El negocio fue registrado en la Dirección de Rentas de la Provincia de Córdoba como “Comerciante vecino a la Estancia Ana María” de don Ramón J. Cárcano.
Mi abuelo falleció el 19/9/1968, continuando su hijo hasta que cerró porque fue nombrado cuidador de la plaza San Martín de nuestra ciudad, donde además de cuidar plantas y barrer, corría a las parejas que en horas avanzadas se arrullaban en los bancos donde la luz no era suficiente”.
Linyeras y peones
“En el boliche –continúa– había lugar para que linyeras y peones golondrinas pasaran la noche después del trabajo en los campos. Entre aquellos, mi padre recordaba a Jiménez y Balbuena como excelentes trabajadores además de expertos cazadores de bichos que por la zona abundaban… Cuando no encontraban bichos, visitaban gallineros y chiqueros de los vecinos que los corrían a escopetazos.
Un vecino muy famoso fue Merejo, que vivía en un monte cercano y trabajaba por el vino, la galleta, el tabaco y un par de alpargatas, no precisaba nada más, era un tipo de muy mal carácter.
Otro cliente era el curandero que andaba por todos lados con una víbora en su cuello y a la cual alimentaba con leche. Este hombre cuando no tenía dinero pedía fiado, como don Izquierdo no lo atendía, al retirarse se paraba en la puerta y le decía, entre otras cosas ‘Seguro que el diablo lo visitará, tenga cuidado’”.
Piratas del riel
Existe una historia referida al citado almacén según la cual el tren de cargas procedente de Rosario, cuando se detenía en el paso a nivel, frente al boliche de Masiero y Presencio ubicado a unos 1.000 metros más al sur, para descargar mercaderías, aprovechando que al pasar por el boliche de Izquierdo lo hacía despacio, bandidos que merodeaban por la zona rompían los precintos de vagones para luego subir y arrojar cajas o cajones de madera. En fin, todo lo que podían, para vender su contenido en el mismo boliche y que también se repartía por la zona hasta que la policía descubrió el accionar de estos verdaderos “Piratas del riel”. Algunos fueron detenidos, otros nunca fueron atrapados.
Gracias doctor Negro por tu conocimiento de la existencia de ese ex boliche, almacén y refugios varios.