“Luna Tucumana” y la huella de Don Ata [VIDEOS]

Música e Historia – “…compañera de los gauchos en la sendas de Tafí”

Escribe: Leo Muñoz

Palabras del Maestro

En la grabación de “Luna Tucumana” realizada con “Los Tucu Tucu” a fin de 1989, Yupanqui relataba al respecto de esta zamba: “Comencé a hacer mis viajes a caballo entre Tucumán y Tafí del Valle. Para hacer esa travesía de treinta horas cuesta arriba, cuesta abajo, tres cerros, algunas quebradas y un largo faldeo en el Valle de las Carreras para entrar a Tafí, yo tenía una mula en Acheral. Una deliciosa aldea que conocí, amé y jamás olvido…”.

“¡Acheral de Tucumán! Ahí tenía mi mula y de ahí salí ocho o diez veces durante ocho o diez años seguidos. Jamás fui en automóvil a Tafí del Valle, siempre al montao, desde Acheral a Tafí del Valle. Eso con el tiempo me trajo esta facultad y este montón de recuerdos y de ideas. Y las ganas de decirle mi amor y mi cariño y mi recuerdo permanente a Tucumán, a Acheral y sobre todo a la luna tucumana”, continuó su relato.

“Porque yo salía a las cinco de la mañana, a las cuatro de la mañana, ensillaba mi caballo, mi mula, y salía. Y recién me amanecía en el faldeo, a mitad del camino… ¡recién me amanecía! Vale decir que la luna me acompañó siempre, por eso digo en los versos ‘Yo no le canto a la luna, porque alumbra y nada más, le canto porque ella sabe de mi largo caminar’”.

Así, en propias palabras, Don “Ata” compartía las experiencias con las que creó en 1949 la zamba.

Grabación de 1957, Atahualpa Yupanqui.

Atahualpa Yupanqui

Héctor Roberto Chavero, nombre real del artista único, vertiente pura de la argentinidad, Don Atahualpa Yupanqui, nació en Pergamino en 1908 y entregó su ser en 1992. En 1917 su familia se radicó en Tucumán, nutriéndose allí de la esencia del Norte Argentino.

Su periplo como artista y la persecución política lo llevaron por un sinnúmero de caminos, así como su corazón, al casarse por segunda vez en Uruguay por no existir divorcio en Argentina.

En los 50, mientras Yupanqui recorría el país, su segunda esposa construía la casa en Cerro Colorado. Así fue con su andar interminable a presentarse en Nimes (Francia), donde tras una indisposición falleció. Sus cenizas fueron esparcidas bajo un árbol en el hogar de Cerro Colorado.

“Luna Tucumana”, con los “Los Tucu Tucu”, explicada por Yupanqui, 1989.

Luna Tucumana

Es una de las zambas más cantadas y conocidas del repertorio folklórico nacional. Tanto identifica al Jardín de la República, que fue declarada “Himno Cultural de la Provincia de Tucumán” el 30 de marzo de 2004, sancionada la Ley 7375.

“Luna Tucumana” (Atahualpa Yupanqui)

Yo no le canto a la luna
porque alumbra, nada más,
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar.

Ay, lunita tucumana,
tamborcito calchaquí
compañera de los gauchos
por las sendas del Tafí.

Perdida en las cerrazones
¿Quién sabe, viditay, por dónde andaré?
Más cuando salga la luna, cantaré, cantaré,
a mi Tucumán querido, cantaré, cantaré.

Con esperanza o con pena
en los campos de Acheral,
yo he visto a la luna buena
besando el cañaveral.

En algo nos parecemos
luna de la soledad,
yo voy andando y cantando
que es mi modo de alumbrar.

Perdida en las cerrazones
¿Quién sabe, viditay, por dónde andaré?
Más cuando salga la luna, cantaré, cantaré,
A mi Tucumán querido, cantaré, cantaré.

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