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«Rojitas» y el recuerdo de su familia de un gran compañero
A pocos días de su fallecimiento, su familia, en especial sus nietas, recuerdan a «Rojitas», un tipo simple y un gran compañero.
Hugo Victor Rojas nació en Famaillá, provincia de Tucumán en 1944. Fue a Buenos Aires a estudiar a la Escuela de Suboficiales del Ejército Sargento Cabral.
Su primer destino tras graduarse fue Curuzú Cuatiá, provincia de Corrientes, junto a su mejor amigo y compañero tucumano. Allí, Hugo conoció a Mary, con quien se casó a los 24 años.
A los dos años, su amigo se fue a estudiar topografía al Instituto Geográfico Nacional en Buenos Aires, a donde Hugo lo siguió y se recibió en 1971. Luego, lo destinaron a Ingeniero Jacobacci en la provincia de Rio Negro hasta que solicitó el pase a Villa María al año siguiente.

Esa creciente ciudad le gustó tanto al matrimonio que decidieron quedarse definitivamente. Allí vio crecer a sus hijos y nietos junto a su esposa, hizo muchas amistades y se mantuvo en contacto con sus parientes tucumanos.
“Rojitas”, como le decían, siempre encontraba a algún conocido a donde sea que fuera, gente que lo saludaba con alegría y charlaba con él. Sus soldados, desparramados por la región, guardaban anécdotas que le contaban entre risas cuando se lo cruzaban.
En definitiva, Hugo fue un hombre amable, que le gustaba ayudar sin pedir nada a cambio y contar chistes para alegrar el ambiente. Aunque su corazón haya cesado de latir una fría noche de julio, lo seguiremos recordando por su gran sonrisa y calidez.
En su honor, nos gustaría compartir el siguiente poema de David Harkins:
Recuérdame
Puedes llorar porque se ha ido, o puedes
sonreír porque ha vivido.
Puedes cerrar los ojos
y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha
dejado;
tu corazón puede estar vacío
porque no lo puedes ver,
o puede estar lleno del amor
que compartisteis.
Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el
vacío y dar la espalda,
o puedes hacer lo que a él le gustaría:
sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.