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[Historias] Cómo es vivir en un circo: Acróbatas del día a día
¿Por qué creer que el circo es solo para niños? La magia, la alegría, la diversión, el asombro, no tienen edad. El Circo Burlesk lleva 8 años cosechando trabajo y pasión, y sus dueñas, dos hermanas, de la quinta generación de circo. Una familia de 20 artistas que viven de las artes circenses y que, encuentran en la gran carpa, una forma de vida.
Escribe: Carolina Durand
Nair y Paula Gómez son las dueñas del circo originado en la provincia de Buenos Aires, que luego de estar anclados un año y medio por la pandemia en Bell Ville, emprendieron la caravana para instalarse hasta el 10 de agosto en Villa Nueva, en el parque Hipólito Yrigoyen.
El abuelo de las hermanas Gómez, era oriundo de Brasil y cuando tenían 16 años, sus padres y hermanos se fueron como artistas a trabajar a un circo de aquel país. Luego de 10 años allí trabajando para otras empresas, emigraron a Ecuador por una temporada de tres meses; luego a las islas del Pacífico. Nair se fue con una de sus hermanas y su marido, mientras que sus padres regresaron a Buenos aires.
Brindaron espectáculos en Australia, Nueva Zelanda y en ese país nació su hija mayor, quien este año cumple 15. Hasta que, en el año 2013 regresan a la Argentina y corren el gran telón para conformar Burlesk.
Respecto a su estadía en la localidad bellvillense, Nair relató: “La pandemia nos hizo plantar los pies en un lugar un año y medio y fue muy difícil. No solo por lo económico, sino que fue, estar sentados y ver pasar la vida delante de nuestros ojos. Fue muy triste”.
“El circo no tiene rutina, estamos en movimiento permanentemente, no solo por la localidad donde hacemos funciones, sino que, nos vamos renovando, creando, reinventando en cada actuación en las que ponemos sobre el escenario la pasión que corre en nuestra sangre, la adrenalina, el arte mismo”, explicó.
Un circo sin carpa
El circo brindó funciones desde el 2013 recorriendo la provincia de Buenos Aires, luego Santa Fe, y en el 2020 el destino era Córdoba. General Roca, Macos Juárez, y la tercera localidad fue donde debieron cerrar el telón 16 meses.
“Solo pudimos hacer función la primera semana de marzo. A partir de allí, colgamos los trajes y sobrevivimos trabajando en todo lo que nos fue posible. Fletes, jardinería, limpieza de casas y terrenos, comidas, costura. Y por sobre todas las cosas, la generosidad de los vecinos y el municipio fue inmensa. Teníamos provisiones de comida en dos semanas para dos meses. Además, el municipio no nos cobró impuestos al espectáculo, ya que no pudimos trabajar”, relató la artista.
Y agregó:“Solo tenemos palabras de agradecimiento, en medio de la tristeza y la adversidad, no llevamos recuerdos de vecinos maravillosos y solidarios”.
En febrero 2021 reabrieron, con ocho funciones y luego debieron volver a cerrar hasta julio de este año, que levantaron caravana, rumbo a Villa Nueva.

Respirar y vivir circo
Nair nació en el circo. Entró al escenario a los 3 años para perder la vergüenza y su carrera artística se basó en el hula hula y el contorsionismo. Recorrió diferentes continentes como artista de otras compañías, conoció a quien hoy es su marido, tuvo dos hijos y actualmente es la dueña junto a una de sus hermanas, Paula, quien maneja el bufet. Se encarga de la administración, la logística de la calle, funciones y relaciones públicas.
Argentina tiene una familia circense de 3 mil artistas repartidos en 57 circos. Son familias tradicionales que de generación en generación adoptan un estilo de vida con cierto grado de desarraigo territorial pero que, afectivamente, tienen toda su familia “bajo la misma lona”.
“Es muy raro que un artista abandone el circo, excepto que se case con otro artista y se vaya a vivir a otro circo. En los últimos tiempos, han surgido ingresos de personas que no tienen familias de circo, pero han estado una semana y ya no se fueron más. Entre nosotros tenemos desde hace 4 años, un ex inspector de tránsito de Capilla del Señor, que se enamoró del circo, dejó todo y se unió al Burlesk”.
Encontrar el talento
Cuando un niño nace en el circo, tiene la opción de elegir quedarse con sus abuelos en la casa anclada en alguna localidad y estudiar o, permanecer en el circo, escolarizarse con la modalidad golondrina y en paralelo profesionalizase en el circo en alguna disciplina.
Los hijos de Nair realizan rolo en equilibrio (9 años) y danza aérea y trapecio de vuelo (14).
“A los 6 años te mimetizás con una disciplina y con esfuerzo y constancia potenciás tu pasión. Mi hija mayor, en pandemia probó el trapecio y en un mes preparó el número que presentó en la primera función que hicimos en Villa Nueva. Comenzó de niña con aros, tela y el trapecio la terminó atrapando”, contó la circense.
“Es imposible no amar el circo, porque nuestra tradición, nos ha llevado a que, circo es familia y, además, trabajo, arte, pasión por la profesión, esfuerzo, disciplina en las prácticas, solidaridad, convivencia, creatividad, alegría, trabajo en equipo, viajes. El circo es vida”, sintetizó.
“A veces tenemos nuestras diferencias, como toda familia, pero en el escenario, somos un todo. Un espectáculo con un objetivo en común, alegrar y estremecer al público con cada acto”, remarcó.
La dueña del Burlesk sentenció: “El que duerme debajo de la lona de un circo, no se quiere ir nunca más”. ¿Será?



