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Quedarse a laburar: El trabajo en casa se triplicó en un año [VIDEO]
La masificación de la tecnología y la digitalización de actividades durante la última década permitían imaginar que en un futuro próximo la concepción del lugar de trabajo podía cambiar.
Pero, con la irrupción de la pandemia, el trabajo remoto dejó de ser una opción que crecía lentamente para convertirse en la única alternativa para llevar a cabo las actividades laborales en muchos sectores.
Informe: Idesa
Entre 2012 y 2019 la proporción de trabajadores realizando sus labores en un ámbito de oficina, local, establecimiento o negocio cayó lenta pero sostenidamente, pasando del 71% al 67% de los trabajadores. Mientras tanto, gradualmente crecía la proporción de personas trabajando desde una vivienda.
Esta tendencia sostenida y pausada se aceleró con la llegada de la pandemia, en donde el correlato de la abrupta caída en las personas que iban a un lugar de trabajo se corresponde con el aumento de las personas que se quedaron a trabajar en una vivienda.
Esta situación favoreció más a aquellos trabajadores que, por la naturaleza de sus trabajos, pudieron readecuarse al trabajo remoto y continuar sus funciones. El mejor ejemplo de esto es el de los asalariados públicos, ya que no hubo pérdida de empleo y la totalidad del trabajo de oficina fue trasladado al hogar.
Para los asalariados privados registrados fue sólo una solución parcial, en donde de los 750 mil trabajadores que ya no van a la oficina casi 500 mil trabajan desde sus viviendas, pero hay 250 mil que perdieron su empleo.
Asalariados no registrados
Por otro lado, el sector más golpeado por las restricciones a la movilidad y el confinamiento fue el de los asalariados privados no registrados, quienes no estuvieron protegidos por la legislación laboral y rápidamente pasaron a la inactividad a comienzos de la pandemia.
Para el cuarto trimestre del 2020 una gran parte de ellos se reincorporó al mercado laboral como cuentapropistas no profesionales. De cada cuatro personas que, en la prepandemia, trabajaban de manera no registrada en un negocio, sólo una conservó su empleo trabajando desde su casa, mientras que los restantes tres perdieron el empleo y debieron reincorporarse en su mayoría como cuentapropistas desde su casa.
¿Llegó para quedarse?
Con el avance de la campaña de vacunación y el paso de la tercera ola surge como interrogante si esta nueva normalidad llegó para quedarse. Existe una gran posibilidad que buena parte de quienes trasladaron sus labores a la vivienda se mantengan en esa condición. Sin embargo, la situación fue más desigual para una mayoría de trabajadores poco calificados, en sectores donde la presencialidad es un requisito y reina la informalidad.
La preocupación a futuro debe posarse en cómo generar condiciones propicias para reincorporar a estas personas al mercado laboral, esta vez mediante un empleo privado registrado.
Para ello, hace falta que se modernicen las anticuadas legislaciones laborales argentinas, en donde se contemplen nuevas modalidades de contratación, se tenga en cuenta el tamaño y la ubicación geográfica del empleador y se revisen los costos de despido.
Fuente: Idesa