Villa Nueva cumple 195 años: Una ciudad con tradiciones, pero con mirada hacia el futuro [FOTOS]

Este jueves 7 de octubre, Villa Nueva celebra 195 años de existencia. La villa más antigua se encamina hacia su bicentenario. Con un gran respeto por sus tradiciones, no deja de mirar hacia el futuro de la mano de su gente. Hoy, repasamos algunos momentos de su rica historia.

Escribe: Julio Alberto Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

“Cuando el 26 de abril de 1658 don Juan de Miranda compró a don Martín Bentancur las tierras sobre la margen derecha del Río Tercero, actual Ctalamochita, constituyendo la “Estancia San Francisco”, se convirtió en el primer poblador del futuro Paso de Ferreira. (1). Podemos decir que así empezó a gestarse “Villa Nueva… la del Rosario”, con su historia, sus personajes, sus anécdotas, sus alegrías, sus tristezas…

Villa Nueva, la tradicional ciudad ubicada en una de las márgenes del río Ctalamochita. Paradójicamente, la villa más antigua de la región. En 1826 se ubica la fecha de creación del plano que le daría origen al caserío, convertido con el paso del tiempo en una ciudad con una identidad propia y un sello distintivo, a pesar de las coincidencias con su vecina del otro lado del río.

 

 

¿Por qué Villa Nueva? Se la llamó así para diferenciarla del grupo de ranchos que constituía Ferreira, donde estaba el famoso paso homónimo, y que recibía el nombre de Villa Vieja.

A lo largo del tiempo recibió diferentes denominaciones, Villa Nueva la del Paso de Ferreyra, Villa Nueva del Rosario y, desde 1836, Villa Nueva, a secas.

Fundación y fe

La historia nos dice que: “…Conocemos el mes y el año de su fundación, no así el día, ya que la documentación no se ha encontrado, por cuanto don Benito Correa, albacea por muchos años de don Apolinario Carranza, declaró que en un famoso juicio le fue entregada la documentación por don Ramón Roldán y que en su poder permanecieron copia del trazado y de la escritura de donación de dos cuadras de frente por dos leguas de fondo y de la compra hecha por varios vecinos… Pero ocurrió que tuvo que dejar precipitadamente el lugar que habitaba debido a una revuelta montonera en 1831, y ocultó esos documentos junto a otros en una vieja ramada, y cuando regresó por ellos, estaban hechos polvo por la humedad…” (1).

“Por eso, y atento a un sentimiento religioso del pueblo villanovense, se estableció como fecha de su fundación el día 7 de octubre de 1826, en honor a la “Patrona del Pueblo Virgen del Rosario”. (1)

Tradición y fe se conjugan en la historia villanovense y en cada cumpleaños de la ciudad.

La llegada del tren

Como Villa Nueva lo merecía y necesitaba, ya que el ex Ferrocarril Central Argentino no circularía por la banda sur del río, como en algún momento se había proyectado, el 11 de octubre de 1889 se inauguró el ramal perteneciente al ex Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico (BAP), luego General San Martín, que pasaría por su ejido,  desde Villa María a Rufino, otorgándole a los vecinos de la ya entonces  importante Villa,  la oportunidad  de viajar en tren, que, desde su moderna estación, ya  se podía llegar a cualquier lugar  de Argentina,  inclusive a países vecinos, como Paraguay, Bolivia y Chile, realizando, por supuesto, las necesarias combinaciones.

Además, los trenes de carga prestaban un excelente servicio al comercio y a la industria, con un gasto menor de fletes, sin depender de Villa María.

Algunos apellidos de principios de siglo pasado

Y el tiempo fue transcurriendo, cuando en 1925 (tres años antes del tornado), habitaban allí unas 2.305 personas, unidas en pro del bien común, donde se desempeñaban empleados, comerciantes, industriales, chacareros y estancieros.

 

Entre otros, estaban los vecinos (2):

Alberti Baba Bartolo; Alonso Eloy; Álvarez Luis; Aquistapace José; Arias Nazario; Battani y Gatti; Belloni Cristóbal; Benítez Sebastián; Bertinotti Valentín; Borbonesse Luis; Borghi Domingo; Bruno Dionisio; Buteler José; Calderón Justo; Calvi José; Campos Margarita; Cancina Jerónimo; Cárcano Miguel Ángel; Carmé Luis; Casa Tomás (h); Casas Ricardo; Caseros Luque; Cataldi Antonio; Ceballos Clímaco; Ceballos Ramón J.; Cerrato Francisco; Constantino Santos; Coria Clara; Coutsiers Hnos.; Cuello Hnos.; Dellamagiore J. G.; Depetris  Santiago; Estévez Manuel; Freites Aníbal; Freytes Doncel; Frossasco Antonio; José, Federico, Carlos y Miguel Gabetta; Galuzzo Mateo; García José; Gatti Oreste; Gelfo Miguel; Gianandrea Vicente; Gilli Domingo; Giordano José; Giovanna J.; Giovanna Juan; Girotto Miguel; Grassani Emilio; Gurini Fortunatto.

 

Otra postal del tradicional espacio central de la futura ciudad.

 

También Jiménez Raimundo; Lascano Aurora de; Lespada Juan; Lespada Otilia; Leunda José; Linzoain J.; López Carrillo José; López Castro Juan F.; López Didimo; López Gabriel y Cía.; López Juan; Mansutti Mercedes de; Mariscotti Bautista; Mariscotti Pedro; Mendizábal y Cía.; Moreno Modesto; Moya Ángel; Navarro A.; Ortiz Julio; Osés Hnos.; Paradela Agustina de; Paradela José; Paviotti Isidoro; Pazos Luciano; Pereira Juan M.; Pérez Benítez José; Pérez Edelmiro.

 

Manuel Villasuso Pazo y Manuel Villasuso Areal, en una escena familiar.

 

Pérez Modesto; Pérez Pedro; Perrone José; Ponce Julián; Puente Joaquín; Rafois Pablo; Rivas Vicente; Rodríguez I.; Rosa Pedro; Rosales Ricardo; Ruedi Santiago; Rugiero José; Saluzzo Mateo; Sánchez Alonso; Santos José; Sarasa y Albanese; Sociedad María Antonia; Sosa A.; Soto Antonio; Soto José; Spiazzi Enrique; Taberna Miguel; Traversa Bartolomé; Troc Pedro; Tuma Miguel; Tupamar Fermín; Vicente Manuel; Villasuso Andrés; Villasuso Hnos., y Vionet E.J.”.

 

Andrés y Antonio Villasuso Porriños, en una imagen que data de 1.910.

El adiós al ferrocarril

A esta altura de los acontecimientos, la estación del ferrocarril del ramal que había sido inaugurado en 1889, había sido construida con material de primera calidad, de la cual, por jubilación del señor Ángel Cámpora, fue designado como jefe don Pedro Alberto Benítez, casualmente oriundo de Villa Nueva.

 

Estación ferroviaria de Villa Nueva, cuando el tren hacía sentir aún su presencia.

 

Y llegamos al año 1962, cuando para “reducir déficits fiscales” (nunca resueltos), el gobierno del doctor Arturo Frondizi, aconsejado por Álvaro Alzogaray, entre otros, decidió clausurar el ramal en 1962, levantando las vías de su recorrido, desde Villa María a La Carlota, dejando colocadas las que continuaban hasta Rufino.

Pero, como mudos testigos de aquellos momentos del recordado paso de los trenes, continúan aún en pie la casa que ocupaba el ayudante del jefe de estación, ubicado en el cruce de las rutas 2 y 4, y la torre del tanque de agua para las locomotoras a vapor de aquellos momentos.

Este desamparo ferroviario causó mucho dolor entre los habitantes de la localidad, pues el movimiento de cargas y pasajeros dejó de pertenecerle directamente, lugar aprovechado por el transporte en automotores, camiones y ómnibus.

Para colmo de males, dicha estación, increíblemente, fue derrumbada y sus terrenos fueron ocupados luego por empresas privadas, sin que ningún ferroviario, autoridad competente y/o habitante se quejara por la destrucción de tan hermosa obra, además con casa para la familia del jefe de la misma. (3)

Otra brutal agresión al buen gusto y a la historia de tan importante lugar, fue la desaparición de la fuente, hecho también increíble (actualmente recuperada, restaurada y colocada en su lugar) hechos casualmente ocurridos en un pueblo que se nutre de una gran información histórica, que tiene mucho que ver con su origen, como el reconocido lugar “Paso de Ferreira”, importante integrante del Camino Real.  

Fuentes: (1) “Historia de Villa Nueva…La del Rosario” – Autor Armando Fonseca – Octubre/2004 – Imprenta Néstor F. Luján – Córdoba 444 – Villa Nueva – Córdoba.

(2) “Anuario Kraft – Guía General del Comercio, Industria y de Servicios de la República Argentina” Tomo II – Año 1925 – Imprenta España 151 – Capital Federal- Ambos ejemplares pertenecen a nuestro archivo.

(3) Libro “Historia de los Ferrocarriles Argentinos” del historiador don Raúl Scalabrini Ortíz – Editorial Devenir 1958 – Rivadavia 1255- Oficina 15 – Buenos Aires.

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