[Historias] Los helados “Laponia” y su éxito también en Villa María

Escribe: Julio a. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

Abel–Francois-Charles-Saint nació en Le Montet, Allier, Francia el 14 de junio de 1845.

Llegó a Argentina y fundó, en 1880, en la calle Artes (actual Carlos Pellegrini) de Buenos Aires, un tostadero de café, que, en 1890, por la gran demanda, le obligó a ampliar sus instalaciones.

Así fue que se trasladó a la esquina de calles Herrera y Brandsen, en el barrio de Barracas, a una superficie de dos manzanas, donde comenzó a producir chocolates, tostadero de café, embalaje y expedición de sus productos. En 1894 falleció Abel y continuaron dirigiendo la empresa su esposa y sus hijos.

Los helados

En 1905 abrieron una sucursal en la ciudad de Montevideo y en 1923 transformaron a la sociedad en “Chocolates Águila y Productos Saint Hnos. S.A.”, que en 1930 comenzó a producir los famosos “Helados Laponia”.

En el año 1931 amplió su línea de producción, fabricando caramelos, bombones y demás subproductos.

Se proveyeron del material necesario para la fabricación e impresión de sus envases y una sastrería para confeccionar ropa de sus mil ochocientos empleados que tenían entre casa central y sus más de cien sucursales en todo el país.

Llegó a comercializar más de ochenta productos con su marca. En 1993, fue adquirida por la empresa Arcor.

Cientos de repartidores recorrían las calles y paseos de Buenos Aires ofreciendo sus especialidades.

En la época estival unos ochocientos repartidores, impecablemente vestidos de blanco, en triciclos debidamente identificados, recorrían las calles y paseos de Buenos Aires, ofreciendo sus especialidades: Bombón helado, Frutidedo, Popsi, topo Giggio y Patalín, que se mantenían como recién salidos de la fábrica, gracias al sistema de refrigeración con hielo seco.

En Villa María

Los señores Juan Baldi y Héctor Perotti, fundadores del Mar-Gut-Bar, en su primera ubicación, en calle San Juan, en la misma vereda a pocos metros de la Cruz Azul,  fueron designados como  distribuidores de las mencionadas cremas heladas Laponia,  en Villa María y su zona, a  principios  de la década de 1960.

Baldi y Perotti (parados) trajeron a la ciudad y zona las cremas heladas tan famosas.

Quien escribe este recuerdo, como cliente y empleado en una empresa con máquina de escribir Olivetti, era el encargado de realizar el pedido por carta certificada a casa central de Saint Hnos. (productores de los helados), con el tiempo necesario para solicitar a la empresa la factura pro forma a fin de que los señores Baldi y Perotti abonaran el importe mediante giro bancario, por la cantidad de helados que estimaban vender en Villa María y zona de influencia.

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