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[Historias] El Mercado de Abasto de Villa María en tiempos de blanco y negro
Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com
El 8 de noviembre de 1965 se inauguró el Mercado de Abasto de nuestra ciudad, cuyos estatutos sociales habían sido presentados por su primer presidente, contador Héctor Dutto, el 6 de noviembre de 1963.
La participación accionaria quedo constituida de la siguiente manera: Municipalidad m$n 2.500.000, productores y Puesteros m$n 1.750.000 cada uno, totalizando un Capital de m$n 6.000.000.
Previamente, el 30 de junio de 1963 se presentó al Superior Gobierno de la Provincia la respectiva documentación, con los nombres de los primeros directores.
Fueron designados de la siguiente forma: por los Productores los señores Dante Roganti y Oscar Fernández, y como suplentes a Jacinto Mercadal y Atilio Roganti: y por los Mayoristas a Juan Ruiz Sánchez y José Felipe, y como suplentes a Cirilo M. del Río y Luis F. Cabrera. El Síndico Titular fue elegido Delfor Cabrera y Síndico Suplente a Antonio Scardarelli.
Se nombró gerente general del importante centro concentrador a Bartolomé “Chiche” Ghione, desde su fundación hasta el 31 de diciembre de 1976, después de haber cumplido una eficaz labor, quien ha colaborado facilitándonos la foto del año 1966.
Allí, aparecen, parados, Atilio Salvatori, Luis Bravi, Armando Roganti, Santiago Odelli, Bartolomé Ghione, Dante Roganti, doctor Guillermo Rodríguez Ballesteros, Higinio Arabaolaza y Gregorio Felipe. Sentados, Antonio María Hernández, Antonio Alonso, Porfirio Seppey, contador Héctor H. Dutto, Alfredo Vijande y el ingeniero Pagola (foto de portada).
En la historia
El por entonces Comisionado Municipal don Alfredo Vijande designó como presidente al señor Jorge B. Villasuso y como integrantes del directorio al contador Raúl Camps y a don Antonio Alonso, siendo síndico municipal don Gregorio González.
Al poco tiempo renunciaron los señores Jorge B. Villasuso, Raúl L. Campos y Gregorio Rosales, siendo reemplazados por el Contador Héctor Dutto, Higinio Arabaolasa y Lionel Tissera.

La Ordenanza 1.177 dada en el Concejo Deliberante el 12 de noviembre de 1965 y promulgada por Decreto Nº 294 “S” del 15/11/1965, formalizó los derechos y deberes para la comercialización de frutas, legumbres y hortalizas que se concentraran en dicho establecimiento.
A la inauguración asistieron el vicepresidente de la Nación don Víctor Martínez y el ministro Juan Palmero, además de los ex intendentes Isidro Fernández Núñez y Porfirio Seppey.
Entrevista
Para obtener más información, entrevistamos al señor Roberto Choco, quien fue integrante del directorio desde el mes de marzo de 1986 y que me ha facilitado la revista “Ayer 1965 y Hoy 1986 del Mercado de Abasto” de la que ha sido el principal ejecutor para su impresión, a quien pregunté los motivos de su publicación:
“Queríamos, con la gente que desarrolla sus actividades en el Mercado, mostrar a la comunidad de la ciudad y de la zona, un modesto recuerdo que condensa la actividad y sus necesidades y al mismo tiempo rendir homenaje a los pioneros que avizoraron, hace ya más de 20 años, la imperiosa necesidad de concentrar las mercaderías de consumo en un solo lugar, en sus amplias instalaciones con más de 17.000 metros cubiertos”.
“Cuando asumimos, en dicho predio no estaban aún instaladas las obras de cloacas ni el agua corriente, lo que hacía que la higiene del lugar no ofreciera ninguna seguridad a la salud pública, ya que la mercadería, depositada en el suelo, tomaba contacto con líquidos residuales”.

“Iniciamos los trámites, los que fueron arduos y complicados, para dotar al mercado de dichos servicios, pero con afán y mucho trabajo, un día pudimos decir: ‘Ya está, funcionan las cloacas y el agua corriente’. También conseguimos que la municipalidad pavimentara el camino de entrada y el perímetro de la playa de estacionamiento, lo que sin lugar a dudas llenó una necesidad impostergable”.
El señor Choco concluye manifestando que: “Nuestra intención radicaba principalmente en hacer en ese lugar un centro de control de bromatología de todos los productos que pasaran por nuestra ciudad, una especie de aduana seca, dado que día a día aumentaba la circulación de vehículos, tanto de otros puntos del país como desde y hacia el exterior, deseos que por distintos motivos no se concretaron”.
“Es de destacar que la relación de la parte oficial con el resto de la comunidad de la planta ha sido cordial y seria en el manejo de la misma, es decir que allí se habló un mismo idioma”.
“Fue mi deseo darles cobertura social y mutual a los changarines, por lo que siempre hemos compartido la idea de que se agremiaran, así podían tener tranquilidad ellos y sus familias”, concluyó.
Gracias señor Roberto Choco por su colaboración.