[Música e Historia] “El Orejano”, chúcaro y libre

“…les han puesto la marca y tienen envidia de verme orejano.”

Escribe: Leo Muñoz

Los Olimareños

“Orejano” (o “El Orejano”) es una milonga compuesta por Serafín J. García, Braulio López y José L. Guerra, estos dos últimos integrantes de “Los Olimareños”.

El repertorio musical de los uruguayos López y Guerra se enlaza con diversos ritmos latinoamericanos, expresando especialmente la vida del hombre de campo y de poblados rurales.

«El orejano», por Los Olimareños.

Sus letras se comprometieron con ideas políticas y movimientos armados de la izquierda revolucionaria como los tupamaros uruguayos, con sus canciones llamaban a la resistencia y la lucha armada contra los modelos que combatían de modo violento.  

Algunas producciones fueron “Cielo del 69”, “Los dos gallos”, “Hasta siempre” y “El orejano”, por lo que fueron prohibidos en Uruguay y Argentina, debiendo exiliarse en España.

Orejano

La letra utiliza gran cantidad de términos muy específicos del campo rioplatense, iniciando por su título, que se refiere al animal no marcado en la yerra, que no tiene dueño; la marca podía ser a fuego en una pata o en las orejas con un corte.

La versión de Horacio Guarany.

Algunas expresiones usadas son: cabrestear, ser llevado el animal mansamente con el cabresto; coyunda, referido a la cuerda con que los bueyes son uncidos al yugo; freno mulero: usado para manejar al caballo, va en la boca del cuadrúpedo; bicheras, herida infectada con larvas de moscas; pirinchando, se refiere a mirando; sancocho, estofado o guiso; tumbas resecas, es el pago del peón; chúcaro, animal sin domar, arisco.

Versiones Famosas

Dos artistas del folklore argentino lograron notables interpretaciones, Jorge Cafrune y Horacio Guarany. Cafrune incluso la canta en la película cómica de 1967 “Ya tiene comisario el pueblo”, donde también aparecen otros relevantes músicos como Hernán Figueroa Reyes, Ramona Galarza y Los Arribeños. 

“El Orejano», por Cafrune, en “Ya tiene comisario el pueblo” (1967).

“El Orejano” (García, López, Guerra)

Yo sé que en el pago me tienen idea
porque a los que mandan no les cabresteo,
porque despreciando las huellas ajenas,
sé abrirme caminos pa’ dir donde quiero.

Porque no me han visto lamber la coyunda
ni andar hocicando p’hacerme de un peso,
y saben de sobra que soy duro ’e boca
y no me asujeta ni un freno mulero.

Porque cuando tengo que cantar verdades,
las canto derecho nomás, a lo macho.
Aunque esas verdades amuestren bicheras
donde nadie creía que hubiera gusanos.

Porque al copetudo de riñón cubierto
–pa’l que no usa leyes ningún comisario–,
lo trato lo mesmo que al que solo tiene
chiripá de bolsa pa’ taparse el rabo.

Porque no me enyenan con cuatro mentiras
los maracanaces que vienen del pueblo
a elogiar divisas ya desmerecidas
y hacernos promesas que nunca cumplieron.

Porque cuando traje mi china pa’l rancho,
me he olviao que hay jueces pa’ hacer casamiento,
y que nada vale la mujer más buena,
si su hombre por ella no ha pagao derecho.

Porque a mis gurises los he criao infieles,
aunque el cura grite que irán al infierno.
Y digo, aonde cuadre, que pa’ nada sirven
los que solo pasan pirinchando el cielo.

Porque aunque no tengo ni ande caerme muerto,
soy más rico que esos que agrandan sus campos,
pagando en sancochos de tumbas resecas
al pobre peón que echa los bofes cinchando.

Por eso, en el pago me tienen idea,
porque entre los ceibos estorba un quebracho,
porque a todos ellos les han puesto la marca
y tienen envidia de verme orejano.

Y a mí, qué me importa. Soy chúcaro y libre.
No sigo a caudillos ni en leyes me atraco.
Y voy por los rumbos clareaos de mi antojo
y a nadie preciso pa’ hacerme baqueano.

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