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[Tránsito] El celular, un grave problema al volante
Desde esta columna, aprenderemos más sobre tránsito y las formas adecuadas de circular por la ciudad.
Escribe: Roberto Alassia
Este aparatito que llegó a Argentina mediados de los 90, cada día más nos fue haciendo tan dependiente de él, que se convirtió en nuestra sombra. En el auto y mientras empuñamos el volante es potencialmente una bomba de tiempo. Son innumerables los accidentes provocados por atender una llamada mientras manejamos.
Empezando porque se debe sacar una de las manos del volante, con lo que empieza a distraerse, y continuando con la contestación, que automáticamente lo distrae al conductor de su trabajo que debe ser sumamente de gran concentración, más hoy, con el tránsito actual.
Si uno presta atención, se da cuenta seguramente, cuándo alguien está usando el celular al volante, ya que puede conducir de manera errática, o por el carril equivocado, como bien lo dice un estudio de un experto en el tema el Dr. Botta Bernaus. También suelen demorar en reaccionar frente a la señalización de un semáforo.

Algunos conductores recurren al “manos libres”, pero el peligro no desaparece, por cuánto se va concentrado en la conversación que se sostiene por el celular, antes que en prestar la debida atención al tránsito tan complejo de hoy.
Todos sabemos del riesgo que corremos, pero hacemos caso omiso.
Lo correcto sería detener la marcha en un lugar adecuado y proceder a atender o devolver la llamada con total tranquilidad.
Es tal la dependencia que tenemos a esos aparatitos, que los de las motos, van conduciendo y hablando. Ni les cuento el peatón que munido de él cruza la calle como si estuviera sentado cómodamente en el sillón de su casa.
La adicción al celular nos ha llevado a que casi permanente estemos hablando de negocios, con amigos y/o familiares, lo que merma cuando estamos al volante un alto porcentaje de nuestra capacidad de concentración y conducción (algunos hablan de un 60%).
Eso hace, sin dudas, que potencialmente el accidente de tránsito esté ahí, a nuestro alcance.