[Historias] La Locomotora fantasma y la tragedia que no fue

Pasó por ciudades y pueblos de Mendoza y San Luis llegando a alcanzar los 70 kilómetros por hora, hasta que lograron detenerla con una maniobra nunca realizada en nuestro país.

Escribe: Julio A. Benítez – benitezjulioalberto@gmail.com

El día 27 de diciembre de 2007, siendo aproximadamente las 11 horas, el maquinista L.M., a cargo de la locomotora General Motors Nº 698-5557, antigua, que se usaba en la playa ferroviaria de la ciudad de Palmira, un nudo ferroviario para maniobras generales, a 35 kilómetros de la capital mendocina, bajó por unos minutos para ir a tomar algo al bar de la estación y la dejó en marcha moderando, con todas las medidas de seguridad del frenado.

Pero con la espectacularidad de una película norteamericana, aunque sin los efectos especiales ni las destrezas de actores de riesgo, la máquina empezó a moverse y se desplazó fuera de control y, sin maquinista, recorrió más de 250 kilómetros.

Pasó por ciudades y pueblos de Mendoza y San Luis llegando a alcanzar los 70 kilómetros por hora, hasta que lograron detenerla con una maniobra nunca realizada en nuestro país: colocar una máquina más grande por delante. No hubo heridos ni daños materiales.

Al final pudo ser detenida después de más de 200 kilómetros de recorrido.

Las razones

La empresa “América Latina Logística (ALL)”, una multinacional de capitales brasileños, era la operadora de dicha máquina. El gerente de Relaciones Institucionales, Hernán Pesqueira, dijo que “existían sospechas de que fue un sabotaje, realizado por alguien ajeno a la compañía, que destrabó todo lo que la mantenía frenada, y apenas se movió se bajó cómodamente, sin ningún problema personal”.

Pero existieron otras versiones, una de ellas mencionaba que fue una falla del conductor que no cumplió con aquellos detalles de seguridad que dijo haber utilizado para bajar. Otro de los trascendidos hablaba de fallas técnicas de una máquina con muchos años de uso, que no fueron probadas luego.

Cuando los pocos empleados que estaban en las inmediaciones advirtieron la situación, sólo atinaron a gritar y pedir auxilio, pues no podían detenerla, en poca distancia ya había llegado a desarrollar unos 50 kilómetros por hora.

Desde la empresa se montó un operativo de contención del vehículo junto con la Policía, las intendencias y los medios radiales. De ese modo no sólo se alertó a la población, sino que los equipos de rescate llegaron siempre antes que la locomotora pasara por los casi 50 paso a nivel sin barrera.

Mirá el video:

La tragedia que no fue

Evitaron lo que pudo ser una tragedia, espectáculo que fue seguido por cientos de pobladores, muchos de los cuales se arrimaron hasta las vías para ver pasar lo que ya se denominaba “La máquina fantasma”.

El peligroso tema fue seguido por el resto de la gente concentrada en las ciudades de ambas provincias, que seguía por radio el loco periplo de la locomotora.

Hubo tres intentos de abordarla y frenarla, dos de ellos en los andenes de pequeños pueblos mendocinos, pero no se podía subir, iba demasiado rápido y la escalerilla de a bordo estaba plegada y hacia adentro.

La empresa no suministró otras características ni qué tipo de tarea cumplía o por qué motivos estaba operando en el momento en que comenzó a avanzar sola.

El pesado vehículo recorrió las vías paralelas a la ruta nacional Nº 7 hasta la ciudad limítrofe de La Paz y desde allí se realizó un cambio de vías y fue desviada por un ramal con orientación a Justo Daract (San Luis), porque es una zona con altas pendientes.

Así se pudo disminuir la velocidad y detenerla en la estación El Cazador, entre Zanjitas y Alto Pelado, hacia el sur de la provincia de San Luis. Era un paraje de jarillales, algarrobos y montes bajos, totalmente despoblado.

El frenado

Uno de los maquinistas de la formación que detuvo a la locomotora desbocada, describió el momento del contacto entre ambas máquinas: “Lo habíamos hecho en teoría, pero nos faltaba la práctica y por eso mismo… ¿Cómo saldría la maniobra?”.

“Pero el frenado fue perfecto, coloqué a la 5557 delante de mi máquina de mayor porte y a la misma velocidad y cuando se tocaron, fuimos frenando hasta detenerlas, momento en que las ruedas de la “máquina fantasma” largaban muchos y largos chispazos.

Esa operación de frenado demandó unos 10 kilómetros.

También podés leer:

Fuente: Clarín.com

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *